miércoles, 19 de julio de 2017

Ante el espíritu de los tiempos



Cuando nos tratan de imponer lo políticamente correcto:

La conservación meramente formularia de una instrucción religiosa —por otra parte controlada y sojuzgada por gente incompetente— en el ambiente de una escuela que en otros ramos de la instrucción trabaja sistemática y rencorosamente contra la misma religión, no puede nunca ser título justificativo para que un cristiano consienta libremente en tal clase de escuela, destructora para la religión.

Entretanto, no os olvidéis de esto: ningún poder terreno puede eximiros del vínculo de responsabilidad, impuesto por Dios, que os une con vuestros hijos. Ninguno de los que hoy oprimen vuestro derecho a la educación y pretenden sustituiros en vuestros deberes de educadores podrá responder por vosotros al Juez eterno, cuando le dirija la pregunta: ¿Dónde están los que yo te di? Que cada uno de vosotros pueda responder: No he perdido a ninguno de los que me diste (Jn 18,9).



CARTA ENCÍCLICA MIT BRENNENDER SORGE 
DEL SUMO PONTÍFICE
PÍO XI
SOBRE LA SITUACIÓN 
DE LA IGLESIA CATÓLICA EN EL REICH ALEMÁN
Dado en el Vaticano, en la dominica de Pasión, 14 de marzo de 1937.

martes, 18 de julio de 2017

Bajo las alfombras


Aquí en Sevilla acostumbramos a venerar a los grandes hombres y así tenemos múltiples monumentos y placas dedicadas a toreros, folklóricas y flamencos (muchos de los cuales se lo merecen).
Además anda por ahí una comisión que pretende levantar un monumento, fíjense ustedes qué importante: ¡al costalero de Sevilla!
Al Almirante López Pintado se le quitó la plaza donde está el palacio en que nació y le pusieron el nombre de la cofradía de turno (qué refinamiento) porque total quien era ese señor de peluca empolvada que fue a las Indias decenas de veces y enriqueció a la Ciudad y a España.

Y el otro día en misa, justo bajo mis pies me entretengo en leer esta lápida.
Tumba de F. Guerrero en la capilla de la Virgen de la Antigua de Sevilla
¡Nada, un don nadie, Francisco Guerrero, un musiquillo de tres al cuarto que compuso cuatro cosillas  sin importancia, y fue a Jerusalén y total, tocó para emperadores y papas, y apenas es conocido en la historia de la música! ¡tres frikis qué dicen que es uno de los mejores músicos que ha dado el mundo! ¡anda ya!
Aquí bajo las alfombras, que nadie se entere que en Sevilla nació y murió.




lunes, 10 de julio de 2017

No era culpa del colchón.

Hasta estuvimos a punto de cambiar de colchón hace unos años. Unos dolores de riñones mi mujer y yo... Ya debe estar viejo, nos decíamos.
Fuimos a ver los nuevo Pikolín y Flex al Corte Inglés, pero al final no nos decidimos. De pronto, hace cosa de un año y medio o así, nos dimos cuenta de que estábamos curados tras catorce largos años con la espalda hecha polvo.
Pilar, la quinta y última, había cumplido los seis años y ya no teníamos que estar todo el día cogiendo niños en brazos. Niño para arriba y para abajo todo el santo día...

Me he acordado ahora porque tras el fin de semana arreglando la azotea, cargando sacos de tierra, macetas de aquí para allá, instalación de riego por goteo en posturas inverosímiles, ha vuelto el dolor de espalda, estoy baldado, como se suele decir, deslomado, (eslomao aquí en el sur).

Ya sé que no tengo que cambiar de colchón, sólo mirar crecer las flores sentado en la butaca, como, ay, han crecido los niños...

martes, 4 de julio de 2017

Cine bajo las estrellas


Los niños ya no tienen colegio y por tanto podemos estirar las noches en la azotea, en mi cine de verano particular. Sobre la pared se proyectan las imágenes. El jazmín se introduce en la pantalla por el lado izquierdo y a la derecha la Giralda se perfila iluminada, la luna menguante en lo alto y las estrellas. Cuando le da la gana la dama de noche lanza sus efluvios, que no descubro el porqué unas veces sí y otras no.
Se ha regado el suelo, cuyas losetas ardían de todo el día, las palomitas, recién salidas del microondas y listo.
En este Ciclo ya hemos visto, El Tercer Hombre, Mactch Point, La Alegre Divorciada, Sombra de Sospecha y ayer, Charada.
Josep Cotten, Gary Cooper, Deborah Kerr, inmortales, renacen en la pantalla gigante del lienzo encalado. Fred Astaire baila claqué entre las macetas y se escucha en la barra de sonido Night and Day o el Continental.
Cary Grant besa a Audrey Herburtn en el bateaux mouche mientras dan las doce en el reloj de la Plaza Nueva.
Pilar se ha quedado dormida en la hamaca y Manolito viene a sentarse encima de mi cuando la protagonista está sola y le acecha el asesino. Yo, encantado, le acaricio la barriga bajo el pijama.
Cuando aparece el The End, encendemos las luces y parpadeando bajamos a las habitaciones que están mucho más caldeadas que la azotea fresquísima.
Sonrientes, alados o medio asustados, depende de la trama, nos acostamos felices, deslumbrados aún por la magia del cine y las estrellas.


martes, 27 de junio de 2017

¡Fin de semana de libro!

Gracias a Ángel Ruiz, he asistido a algunos actos del Congreso sobre Flannery O´Connor en Sevilla.
El sábado por la mañana hubo una conferencia de Trapiello.
Trapiello para mi es lo más. Cada vez que viene a Sevilla procuro asistir a sus conferencias. Su salón de los pasos perdidos  es de lo mejor que existe en la literatura española de todos los tiempos. Con una fórmula personal ha creado un tipo literario singular. Leer estos “diarios” es un disfrute y además del humor, la ironía, y ponernos al día de todos los chismes de la vida literaria española, nos deleita con pasajes de un lirismo inmenso con escenas que son poemas auténticos, de emoción incontenible.
Trapiello es un tipo simpatiquísimo, lo cual se nota en sus conferencias. El otro día pudimos tomarnos una cerveza con él y en la cercanía no hizo sino reforzarnos esa imagen de persona sensata, sin aires de suficiencia, que bien pudiera, y de una cercanía nada frecuente, de una naturalidad descomunal. Su mujer Miriam, a la que conocíamos por su diarios, es de un encanto también extraordinario. Entablar conversación con un alguien al que se tiene mitificado es algo memorable y cuando éste se baja del pedestal y se comporta como un ser humano de carne y hueso como los demás, uno lo eleva aun más en el que lo tenía.
Junto a Rivero Taravillo, los acompañamos a coger un taxi, con un calor de muerte, 48 grados en los termómetros callejeros.
 Menos mal que vino uno pronto, si no hubiesen muerto y abominado de esta Sevilla nuestra infernal.
Con Antonio RT, al que admiro y sigo en su blog, seguimos caminando hasta la puerta de Jerez, yo con mi bici a cuestas, donde nos separamos. Fue otro grato placer entablar conocimiento personal con él.
Por la tarde asistimos, con el aire acondicionado a todo meter, gracias a Dios, a la presentación de una película sobre FO. A pesar de mi mal inglés, aumentado por el acento sureño de muchos de los partícipes en el documental, me gustó mucho. Tras este atisbo del personaje en estos días,  estoy dispuesto a leer lo que me queda de ella con renovado interés.
La conferencia de Trapiello de la mañana fue espléndida, amenísima, interesante y divertida y creo, que incluso a los especialistas en la cuestión que allí estaban presentes, les aportó una mirada valiosísima e inteligente sobre su obra.

El calor tras salir de la Fundación Madariaga era insoportable. Anduvimos Ángel y yo hasta casa y nos detuvimos en las imponentes esculturas de Mercadante de las puertas de la catedral.
Prefirió quedarse en casa que asistir a la cena del congreso, lo cual fue todo un detalle por su parte, sobre las diez y media tenía programado un espectáculo flamenco en Los Gallos al que teníamos previsto asistir.
Un vendaval bochornoso sacudía los toldos de mi azotea como a velas desbocadas. Mi casa estaba vacía, cosa extraña, porque este fin de semana nos quedábamos en la de de mi suegra a dormir y allí estaban todos.
Después de colocar en este blog las anécdotas de mis hijos y la locura que en que a veces se convierte la casa, le advertía a mi amigo que eso no era lo habitual, y si no fuera porque aparecieron dos de ellos a recoger alguna cosa, Ángel podría pensar que todo era una mera invención, pues calmado el viento y poniéndose el sol, allí estuvimos tranquilos y pacíficos charlando de lo divino y humano, de tal modo que se nos pasó el tiempo, y dejamos el flamenco para mejor ocasión… con una improvisada cena vulgaris con pizza congelada y sobras de la nevera, cerveza y un buen tinto, nos dieron las doce como si nada.
Fin de semana estupendo: he conocido a los poetas Félix-Díaz y Antonio Rivero Taravillo, al magnífico Trapiello y sobre todo al incomparable Ángel Ruiz, y si quieren disfrutar como yo entren en esa deliciosa maravilla que está En Compostela.


viernes, 23 de junio de 2017

Otras maravillas de Sevilla



Al final la paciencia de mi esposa se colmó, se levantó enfadada y terminó por castigarles, a uno sin ir a entrenar, al otro sin el cumpleaños de un amigo en una pizzería. A medida que iba desgranado los castigos , yo desde atrás me llevaba las manos a la cabeza y me daban ganas de gritar: ¡no, no! ¡detente!, pero ya era tarde. Una vez lanzada la maldición es irremisible. A pesar de que traté de aminorar el castigo y que, como la bella durmiente, la muerte fuese paliada por el sueño, no lo conseguí. Como no se puede desautorizar al otro me tragué mis reconvenciones aún pensando que era un castigo excesivo por no habernos dejado descansar  en la siesta, máxime cuando me dijo: porque tu ahora te vas toda la tarde y soy yo la que tengo que apechugar con ellos,  y evidentemente me tuve que callar, porque la razón la desbordaba.

Efectivamente iba a recoger a Ángel Ruiz que de estar por la mañana En Compostela, llegaba al aeropuerto sevillano. Menos mal que ha bajado el calor, pues estos días atrás, infernales, me hacían temer que aquél nunca más volvería a esta ciudad tras ser asado vivo.

Hay una mezcla de ilusión y expectación cuando se va a conocer personalmente a alguien al que ya realmente conoces muy bien, aunque siempre haya un atisbo de incertidumbre. En mi caso, no la había y mis certezas y expectativas se confirmaron.

Para dejar a Ángel en su hotel recorrimos con el aire acondicionado puesto, todo el centro de Sevilla. Yo ya empecé a disfrutar, mostrando los encantos de mi ciudad a una persona de la exquisita sensibilidad de éste.

A partir de ahí todo fue un cúmulo de momentos inolvidables.

Tras dejar a Ángel en su hotel, recogí a Enrique García-Máiquez,  que estaba saboreando un helado cerca de la Magdalena, para celebrar la doble negación del doctor. Le acompañaba Abel Feu, al que siempre es un placer encontrar, aunque tuvo que irse pues sus deberes paternofiliales y deportivos le acuciaban, y de nuevo con Ángel, comenzamos un periplo por las calles de Sevilla, al fresquito de la tarde y de los aires de las tiendas de la calle Sierpes, que entusiasmaban a Enrique, tras su reciente y cálida experiencia real.

Dejo a Ángel, si lo tiene a bien, relatar lo que queda, el Salvador, la entrada de rondón en la casa del eminente arquitecto, la divertida presentación en la galería del columpio, (siempre se vuelve a la escena del crimen) las tapitas en la plaza y el cóctel (con y sin) a la vera de la Giralda.

Hay noches espléndidas, interesantes, divertidas, mágicas y únicas,  tal ayer.




jueves, 22 de junio de 2017

A LA UNA, A LAS DOS Y A LAS...

oil on canvas
63.7 x 53.3 cm.
¡Aun estáis a tiempo! 
Por dos o tres millones de libras podéis adquirir esta maravillosa obra de Murillo en Sotheby´s el próximo 5 de julio. Es espléndida, merece la pena hacer el esfuerzo.
Perteneció a la colección del Duque de Villahermosa, cuyos herederos lo vendieron ya en el siglo XVIII a un coleccionista inglés y este a un clérigo a traves de Christie´s y así hasta los herederos actuales.
Si os la quitan, no os preocupéis porque al día siguiente podéis  recurrir a esta otra, que sale en Durán, pero que no tiene la misma calidad y es obra con participación de taller, claro que el precio está tirado, 35.000 euretes...
¡Suerte!

lunes, 19 de junio de 2017

Tres aberraciones, tres.

Los tres grandes males que nos asolan y contra los que tenemos que luchar con denuedo:

La aceptación social del aborto
El animalismo-ecologismo
La ideología de género

Los tres están íntimamente unidos y crean una sinergia perversa.

Son tres aberraciones que nos están introduciendo a machamartillo contra las que hay que oponerse férreamente.

Los comentarios "ecologistas" ante la muerte de Ivan Fandiño indican el camino por el que nos despeñamos.

domingo, 18 de junio de 2017

Tantum ergo

A pesar de los treinta y tantos grados que ya hacía a las 9 de la mañana me enfundé el chaqué, con su chaleco y todo. Cuando ya salía, ay, la corbata, abróchese usted el último botón de la camisa y ahóguese con el lazo de seda.
Los dos niños con sus trajes, uno de terciopelo y galones dorados, muy fresquito también, el otro una sotana granate con dos mil botones y una capelina sobre ella, además de unas medias rojas, que anoche, me acordé, tuve que comprar en el Corte Ingles a las diez menos cinco de la noche...
Manolito echaba chispas, además de que no se quería levantar, se negaba a llevar esos ropones extraños, y mientras caminábamos por la calle era un continuo protestar; cualquiera que lo viera, un angelito rubio, vestido de esa guisa y relatando como un carretero.
Cuando llegamos me puse delante de un ventilador sudando a chorros.
Íbamos a acompañar al Santísimo, y a nadie se le ocurriría cambiar ni un ápice del rito secular por mor de las temperaturas para ponerse "más fresquito" es decir para adaptarse a la "coyuntura actual" a los "signos de los tiempos". No, no, ahí todo el mundo como toda la vida de Dios, unos con chaqués de lana, el sacerdote con pesadas capas pluviales de oro bordado,  otros con dalmáticas de damasco, aquellos con cuellos de encaje.

En fin que salió la procesión gloriosamente, con toda la calor, como siempre, espléndida, sin contemporizar, a pesar de los elementos.

Y encima regresamos todos vivos.


martes, 13 de junio de 2017

Línea directa ahora...

Entre los Antonios de mi agenda de wassap veo su foto y me sobresalto.
No voy a borrarlo, aunque ya ese teléfono no tiene receptor. Aparece junto a su mujer que mira a la cámara mientras él la mira a ella, al fondo un río y una ciudad preciosa sobre una colina.
Supongo que ya estaba enfermo entonces, aunque no lo parezca. Tiene el mismo aspecto que en la facultad, alto y delgado, cuando era el primero en todo y sacaba matrícula tras matrícula.
Ha sido el primero en morir.
Era una cabeza privilegiada y sacó las oposiciones a judicatura de un tirón. Era un optimista nato. Desde el hospital- me cuentan- daba órdenes para cuando volviese a casa, cuando ya todos sabían que nunca lo haría.
Ha muerto en paz, con su fe intacta.
Es inexplicable que perdure en mi agenda su teléfono y su foto y él no esté. Es absurdo que haya muerto ahora y que el jueves pasado fuésemos a su funeral y hoy, 13 de junio, se celebre su onomástica y no podamos enviarle un wassap.
Yo sé que él ya lo entiende todo y sé que su mujer y sus dos hijos están más protegidos ahora que él los mira desde el cielo, pero es dura la ausencia hasta el reencuentro.
Antonio, amigo, intercede por nosotros hasta que volvamos a vernos.
Un abrazo.


miércoles, 7 de junio de 2017

Ignacio Echeverría, Grande de España

Y hay un tipo, un machote, un valiente, español, con nombre de santo vasco, que en lugar de huir, que es lo que te pide el cuerpo, y al día siguiente colocar una velita con mensaje melifluo, se baja de su bici y se lía a mamporros con un terrorista que asesinaba a una mujer.
Me reconcilia con la humanidad. Ya quisiera ser yo como él, y tener las agallas de dar mi vida por defender a otros. Si hubiera así muchos otro gallo nos cantaría...
No sé todavía si está vivo o muerto, la negligencia de Scotland Yard es verdaderamente lamentable, la imagen del Imperio Británico se nos está desmoronando por momentos.
Rezo porque viva y se le pueda otorgar el título de nobleza que merece Conde del Puente de la Torre y Grande de España.

(En su escudo de armas: sobre campo de gules, monopatín de plata)

domingo, 28 de mayo de 2017

Sub tuum praesidium (Ahora más que nunca)

Theotokos (la Virgen como "madre de Dios", entronizada y ella misma trono de Cristo) con ángeles y los santos Jorge y Teodoro. Icono bizantino a la encáustica (ca. 600, procedente del Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí).

Texto de la liturgia copta de Navidad del siglo tercero. Está escrito en griego en fechas cercanas a 250 D.C. Se usa en la liturgia copta de este día.


Sub tuum praesidium
confugimus,
Sancta Dei Genetrix.
Nostras deprecationes ne despicias
En necessitatibus nostris,
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta[]


Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios;
no desechéis nuestras súplicas
ante las necesidades que te presentamos
antes bien, líbranos siempre de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!, Amén.


Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν,,
καταφεύγομεν, Θεοτόκε.
Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας,,
μὴ παρίδῃς ἐν περιστάσει,,
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων λύτρωσαι ἡμᾶς,,
μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη.
[

martes, 16 de mayo de 2017

La importancia de llamarse Ignacio


Fui invitado ayer a la entrega de los premios Puerta del Príncipe de las pasadas corridas de feria.
Todos muy elegantes alternábamos en los maravillosos jardines del Alcázar iluminados en la noche, entre copa y copa, bandejas de jamón, toreros, buganvillas, altas palmeras y apellidos de Sevilla de toda la vida.

Me saluda un tipo desde lejos al que no reconozco y sigo a lo mío. Poco después me hace señas de nuevo y me llama por mi nombre.
Qué apuro, resulta que sí, que debo conocerlo y me dirijo a él resuelto y le doy la mano efusivamente- hombre que tal, que alegría...
Ni idea, pero ni idea. Por la edad, saber y gobierno, puedo conocerlo perfectamente, pero no doy con la tecla. Me devano los sesos intentando averiguar algún hecho que me ponga sobre la pista y se haga la luz, pero nada. Menos mal que en ese momento se acerca un amigo de él que espero ayude a resolver un poco la situación. Me presenta- Ignacio- dice, y estrecho su mano. Sin duda me conoce, de nuevo me ha presentado con mi nombre. Hablamos, me entero de que se llama Pedro, ay, Dios mío, ni idea, que si de Granada, que si sus hijos, yo cada vez más despistado. Estoy a punto de rendirme y preguntarle de qué le conozco, pero a medida que pasa el tiempo  me da más apuro. Mi vida pasa por mi cabeza como un torbellino, de derecho, de historia, de la ópera, de museos, un alumno, del trabajo, de Dublín, de Inglaterra... No, es no... ¿será un torero? ¿un abogado? No sé ni qué preguntar por no meter la pata.
Hablamos de toros, me presenta a su mujer, nada, hasta de los jesuitas conversamos y de los Ejercicios Espirituales de San Ignacioporque resulta que el recién llegado también se llama como el de Loyola.

En ese momento me empieza a entrar la risa y me despido alegando que me esperan.

Resulta que no soy el centro del mundo, ni el único Ignacio del universo. Resulta que el tal Pedro se habrá estado volviendo loco, igual que yo, para ver de qué me conocía. El Ignacio al que se dirigió en un principio debía estar detrás de mi, no era yo,  y era éste el que me acababa de presentar, y al decir su nombre me lo estaba presentado a mí, y no al contrario...

Cogí mi bicicleta y llegué a mi casa con la sonrisa puesta.

Resulta qué no somos únicos, ni mucho menos...

lunes, 15 de mayo de 2017

MEDALLA DE ORO




Para todos los padres sus hijos son de medalla de oro, y yo no iba a ser menos. Por eso cuando se reconoce públicamente nos ponemos tan contentos. Porque en el fondo sabemos que no se está haciendo más que justicia retrasada.

En este caso Ignacio, que cumplió el miércoles pasado 16 años, ha ganado, junto a su amigo Agustín, el campeonato de España de piragua en K2, y yo lo traigo aquí contento y emocionado.

Mi hija Reyes quedó en su K4 la decima de España, pero para mí es medalla de oro también.

La gente dirá que los padres somos unos exagerados y perdemos la objetividad con los hijos, y no, no, al contrario, son los padres los que realmente ponen las cosas en sus sitio, porque cada ser humano tiene un valor infinito (como rescatados con sangre preciosa). Son/somos pues los padres, los que tenemos razón y deberíamos ver a cada cual con la mirada de un padre, que, en definitiva, es la mirada que más se acerca a la de Dios.

viernes, 12 de mayo de 2017

La llave misteriosa. Sevilla. Casa de la Provincia, 2017.


Anoche vivimos momentos fascinantes los que asistimos a la presentación del poemario "La llave misteriosa" de Lutgardo García Díaz.
En la mesa Aquilino, García Reyes y el autor. Como interpretes Segundo Falcón y Paco Jarana a la guitarra, ¡ahí es nada! Con tal elenco no podía si no saltar la chispa que convirtió en hoguera los mimbres del cesto.
Aquilino, magistral como siempre, hizo una remembranza del autor cercana, emotiva y certera, y Alberto nos deleitó con un esbozo de la literatura y el flamenco que culminó explicando el sentido de la obra que se presentaba. Muy agudo, descubrió el ritmo secreto de seguiriyas multiplicadas que late en mayoría de los versos de aquella.
Y entre poema y poema (cómo recita el poeta sus propios versos)  la voz de Segundo, de una delicadeza a veces, cantando una vidalita, de una potencia clara otras y una modulación magistral siempre, por soleares, nos llevó al borde de las lágrimas. Qué dedos los de Jarana que arranca a la guitarra sonidos imposibles.
Cuando se llamó a los flamencos, allí entre el público, a acompañarles con palmas por bulerías fue el acabose: el Nano de Jerez, José Valencia, Postigo... se armo un tangai en un momento que nos metió el compás entre las venas y nos levantó a todos del asiento.

Los poemas de Lutgardo, son verdaderos poemas, y como tales expresan sentimientos profundos que llegan sin necesidad de conocer el mundo del flamenco, ya se encarga él de acrisolarlo, extraerlo y lanzárnoslo como un dardo que nos emociona.

Vallejo, Manuel Torres, Isabelita de Jerez, Mojama, los Pavón... el flamenco más puro se recoge en sus páginas, con unas imágenes bellísimas, sorprendentes, iluminadoras, poderosas:

Cada vez que lo escucho, vuelan pájaros de oro,
se abre una catedral de olas marinas



Deposita la punta del diamante
en la negra galaxia del vinilo


Más cuando punteaba, se encendían en serie
-pinceladas de cal- los mil pueblos del mundo


Cristales triturados, junto a piedras y ciscos
lleva el río imperfecto de la voz
cuando pasa, toda sucia y oscura,
por el desfiladero de los dientes de oro


Hay que llevar el mar metido en los bolsillos
(...) para cantar así y tocar palmas...


Habita en tus arterias
una fragua latiendo con sus hierros, sus yunques,


Era una rebelión de novillos en celo
lo que se le ordenaba en la garganta


Y sacando un pañuelo de su terno de fiestas
para arperjar lunares como un agua bendita





Junto a Aquilino Duque, Alberto García Reyes y Juan Lamillar

Rodeado de artitsas: García Reyes, Paco Jarana, José Valencia, Segundo Falcón, Aquilino Duque y Lutgardo.

Como en uno de sus poemas podríamos titular esta noche inolvidable como: Sevilla. Casa de la Provincia. 2017

martes, 2 de mayo de 2017

Toros y literatura

Fue un almuerzo estupendo. Reunidos en el Círculo de Labradores para preparar la presentación de "La llave misteriosa" de Lutgardo García Díaz, además del autor, José Alberto García Reyes, Marie Christine, de la editorial, Segundo Falcón, gran cantaor y Aquilino Duque.
Aquilino, no deja de sorprender, con una vitalidad y una vehemencia juveniles y una sabiduría y lucidez venerable (lean su artículo de hoy, si no...) nos invitó, siempre generoso, a terminar la tarde en su casa la mítica Viñamarina. Con gran pena no pudo ser, las obligaciones profesionales o familiares de cada uno nos lo impedían. Yo tenía toros a las seis y media, y quedamos emplazados para el próximo día 11 de mayo en la presentación, que será en la Casa de la Provincia.
Como Manzanares obtuvo dos orejas, la verdad que la tarde fue triunfal.

martes, 25 de abril de 2017

Conducir el perol, entre otras cosas...

El domingo estuve de nuevo en el patio del Hospital de la Caridad, una de las instituciones más auténticas y hermosas de Sevilla. Siempre me fascinan las placas marmóreas que jalonan las paredes. Traigo a aquí una de ellas, maravillosa, que a pesar de la superioridad moral con la que la lee el visitante del siglo XXI, muy bien nos vendría a todos borrarnos la sonrisita displicente y aplicarnos sus consejos, eternos como el mensaje cristiano, porque claro que debemos seguir conduciendo el perol de la sopa y distribuir el pan de los pobres, hoy se llama acudir a las periferias,  y dar gracias, y orar y pedir perdón y qué decir de sujetar la ira y la impaciencia...

lunes, 17 de abril de 2017

PÁNICO EN LA MADRUGADA

¿Qué pasó en Sevilla la Madrugada del Viernes Santo?

Todo es sosiego y penumbra, la virgen de la Concepción, está entrando en la Plaza del Salvador, el incienso y el olor a azahar de las jarras de plata lo inundan todo. Como un ascua reluciente, con la candelería derretida y refulgente de plata. el palio bizantino avanza serenamente, sin música, con el silencio absoluto que da nombre a la Hermandad.

Súbitamente un zumbido creciente, se acerca, como un temblor, una sacudida, una oleada de no se sabe qué, se avecina, como una descarga, como una ola. Es cuestión de segundos, ese ruido sordo que crece, de pronto te arrastra, sin saber de donde, ni porqué, ni de que se trata, todo el mundo es alcanzado por la onda del pánico, es lo único cierto, está en juego la vida, se está en peligro de muerte. Esto no da tiempo de razonarlo, instintivamente se huye. Es un miedo cerval el que se apodera del  público, como en los documentales se ve huir a las gacelas del león al que no ven pero presienten. Nosotros todos presentimos el peligro. Junto a mi mujer trato de proteger a mis dos hijos pequeños, parapetándolos con nuestros cuerpos, agarro fuertemente a Manolito para que no se vaya, miro hacía el paso, se ha quedado parado en medio de la plaza ahora vacía, espero la explosión, la sangre, la muerte, pero nada ocurre. Inmediatamente proceso la situación y salgo a mitad de la plaza a gritar ¡No pasa nada, no pasa nada! y trato de calmar a la gente, otros se unen y poco a poco se va recuperando la normalidad, se recompone la procesión.

Es tremendo sentir que se acaba de salvar la vida, no se sabe de qué. La sensación de haberse librado de un peligro inminente cuando uno estaba tranquilamente viendo pasar una cofradía es atroz. Todos con el cuerpo cortado, sobre todo los niños, algunos lloraban, otro vomitó. Espantoso.

Se repitió dos veces más, viendo el Gran Poder en la calle Castelar. Decidimos dejar a los niños en casa, tranquilizándolos como podíamos.

Los mayores seguimos viendo las procesiones, era casi un deber moral, a pesar de los sustos, con la mayor normalidad posible.
El pueblo de Sevilla dio un ejemplo de serenidad y saber estar a pesar de todo. La madrugada continuó y volvió a ser espléndida.

No pudieron con nosotros.

miércoles, 12 de abril de 2017

ESTACIÓN DE PENITENCIA


Otro año más, gracias a Dios, nos revestimos todos con las túnicas de ruan negro. Santi con el roquete de encaje de monaguillo, Manolo de acompañante de preste, aún no tienen la edad, estos dos, para salir de nazareno.
En Semana Santa vemos gráficamente como se pasa la vida, porque antes fuimos mis hermanos y yo los que acompañamos a mi padre y ahora son nuestros hijos a los que llevamos de la mano. A Ignacio y a Reyes no, claro. La mano de Ignacio es más grande que la mía.
En la cripta a los pies del altar de la capilla están depositadas las cenizas de mi padre. Ahora cuando acudimos cada Lunes Santo, la emoción se hace más fuerte, el vínculo más estrecho.
Antes de salir, tras la misa, se canta la Salve ante el paso de la Virgen de las Tristezas. Desde mi posición no veo la imagen, sólo las caras descubiertas de los nazarenos, que dirigen a ella sus miradas.
Una chica joven no puede terminar el canto, la tengo en frente, de perfil, no sabe que la veo, y ha ido cambiando el rictus poco a poco hasta que rompe a llorar silenciosamente y apoya el rostro sobre el capirote que lleva en sus manos, para que nadie lo note. Sabe que su padre, ahora en el hospital, no volverá a esta capilla el año que viene, no volverá a vestir la túnica de la hermandad a la que ha dedicado sus desvelos toda su vida.
Se entenebrece la iglesia y a la luz de los hachones van saliendo los tramos de penitentes a la tarde malva.
En el silencio tenue se escuchan sólo el entrechocar de las cruces que nos van entregando para salir, como se escucharían, horribles, los golpes secos de los clavos en el Calvario.
Son cinco horas de absoluto silencio, mirando al frente, sin cambiar de postura. Abrazo a la cruz, oculto bajo el antifaz. Da tiempo de rezar, un rosario, otro, otro. Este por esto o por lo otro y vas encomendando a vivos y muertos, sabiendo que el muerto que va detrás colgado de la cruz nos salvó a todos.
Este sacrificio, esta penitencia, este aburrimiento, este dolor de espalda o de hombros al cabo de las horas, es tremendamente absurdo, es un puro escándalo en el mundo de hoy. Esta caminata sin sentido de cientos de figuras silenciosas, oscuras y afiladas, redime, sin embargo a la Semana Santa de Sevilla.
En unos de los parones, los guardias dan paso a la gente que espera para poder cruzar la cofradía, los veo pasar en masa, apresurados, antes de que corten de nuevo y reanudemos la marcha.
Esa masa confusa, es variopinta, de toda edad y condición. No es nada atractivo ver toda esa gente informe. Me doy cuenta de que mi mirada es cómo la de un entomólogo, fría y crítica. Lo más alejado de una mirada cristiana que se pueda imaginar y  a la que me veo abocado, máxime en este lugar y con esta túnica.
Hago el esfuerzo y pienso que cada uno de ellos soy yo, no “como yo”, sino que “soy yo”, y los rostros adquieren forma, las figuras nitidez. Cada uno de ellos, tan alejados, muchos, de mi estética,  mi educación, mi sensibilidad, soy yo, y el Cristo que me sigue los pasos, los conoce a todos y ha muerto por todos. Esto tan sencillo, esta obviedad cristiana que nos enseñan desde antes de la primera comunión, debo aplicármelo más a menudo, para sentirme prójimo del prójimo. A ver si se saca algún provecho de esta larga penitencia.
La luna, como uno de los treinta denarios, nos acompaña siempre, lo mismo aparece tras la espadaña y el ciprés como por encima del semáforo que parpadea.
Al llegar de nuevo a la capilla, aun con el rostro cubierto por el antifaz, todo umbroso, veo entrar los pasos, me apresuro a sacar a Santiaguito de la turbamulta de pequeños monaguillos. -Soy papá - le digo en voz baja para que me distinga, y mientras entra el palio, lo cojo en brazos. Viene cansado, con el canastillo vacío de caramelos, y la botellita sin agua. Descansa la cabeza sobre mi hombro y le beso a través del ruan negro.
Bendición solemne. Entre los capirotes altos, atisbo el Santísimo. Tantum ergo, se escucha. La campanita multiplica su ráfaga argentina en el silencio fúnebre.
Ha terminado la estación de penitencia.
¡Hermanos pueden descubrirse!

Hasta el año que viene si Dios  quiere.

viernes, 7 de abril de 2017

Magistral Gregorio Luri en Sevilla.

Asistí a una conferencia de Gregorio Luri en la facultad de derecho hace unos días.
Me entusiasmó. GL no es políticamente correcto, va contra las modas y abomina de la neopedagogía experimental que viene destruyendo la enseñanza. No hubo diapositivas, powert point, ni nuevas tecnologías. La palabra lisa y llanamente.
Destacó la necesidad de la lectura y la veneración por la figura del maestro. Él mismo agradeció que sus maestros de infancia y adolescencia no fueran "buenos" con él y no le permitieran ir "pasando" de curso, como hoy ocurre "compadeciéndose" de sus orígenes humildes. Si ello hubiese sido así, él no hubiese llegado a superarse y acceder a la vida universitaria.
Considera que esta educación actual, blanda y delicuescente, perjudica, como siempre, a los más humildes y provoca una desigualdad de clases que antes no existía.
Si la escuela no lima las diferencias ¿Para qué sirve? se preguntaba.
Destacó la figura de Balmes, al que yo conocía por el tío de mi amigo Armando Pego,  en sus memorias güelfas, y del que dijo que otro gallo cantaría si hubiese sido enviado a Alemania en su momento para traer las novedades de entonces, en lugar de aquellos que fueron... Le pregunté en el coloquio qué a quien se refería y contestó sin ambages que a la Institución Libre de Enseñanza, que puso sus miras en el "gran y magnífico" filósofo... ¡Krause! relegando a las grandes figuras como Hegel, Fichte...

Estuvo una hora hablando y no tuvo desperdicio,
Me quedé con mensajes como:
el que más vocabulario tiene más rápido aprende,
no hay diferencia entre pensamiento y lenguaje
el maestro es un enviado de los poetas, los artistas, los científicos...

elogió la familia sensatamente imperfecta frente a esa paranoica búsqueda de la perfección que nos atosiga a nosotros y a nuestros hijos de rebote.

Vivimos del modo en que leemos
Pensar es agradecer y también lo es leer, por tanto una forma de oración.
Hoy es clave el criterio para identificar lo relevante en un mundo con un exceso de información
Mi experiencia es aquello a lo que decido atender. La atención es la clave. Pensar es fácil, pero pensar bien, no. Nos gusta dispersarnos, no concentrarnos, de ahí que los Hotentotes llamen al pensamiento el azote de la vida. Focalizar la atención es posible y necesario y existen dos instrumentos básicos para ello: la clase magistral y la lectura lenta.
Se necesita conocimiento y atención frente a la dispersión.
En occidente no hay libros sagrados, sólo el diálogo ha sido sagrado, el dialogo que es un espejo para conocerse uno mismo.
Y por último concluyó con este pensamiento que daba título a la conferencia, tenemos el deber moral de ser inteligentes porque tenemos la libertad para degradarnos.

martes, 4 de abril de 2017

¿Quién sino Dios pudo...?

JUAN SIERRA es un gran poeta, un poeta mayor, sevillano, casi desconocido, más conocido por ser el padre del famoso, para los cuarentones, futbolista Quino, si leen este poema se dará cuenta.

CREO SEÑOR; FORTALECED MI FE
(A Rafael Alberti)

¿Quién sino Dios pudo hacer este agua con que
me lavo la cara?
Esta frescura que baña mi despertar como
una buena noticia
Este cántico de claridad sobre mi piel
Este unánime estremecimiento de bienestar en mi
rostro y mis arterias
Este líquido inmaculado que tonifica mi empresa diaria
con un trino de humildad y gracia
Este limpio manjar de mis poros y mi "buenos días"
Esta risa maravillosa entre el resplandor de las
persianas
Este descanso como un pétalo de mar en el recuerdo
de mi sueño
Este chorro de alegría y de pureza que sale del grifo
de metal
Sólo Dios pudo haberlo creado.



Juan Sierra
"Álamo y cedro" (1982)

viernes, 31 de marzo de 2017

La modernidad

Las cosas que se han hecho en esta Sevilla nuestra han sido tremendas. Ayer leía un artículo de Trapiello donde se lamentaba de que quieran quitar los chinos seculares de una plaza de León y poner una torta de cemento, que estará muy bien para que los patinadores con gorras americanas puestas al revés y los grafiteros de camisetas negras con calaveras ocupen el lugar, Dios no lo permita, y aludía a la barrabasada que hicieron con nuestra Alameda Sevillana, posiblemente el jardín publico más antiguo de Europa, siglo XVI, donde el albero y la vegetación fueron  sustituidas por unas losetillas sucias y horteras, de modo que ha perdido todo su carácter y se ha convertido en una ordinariez supina.
Ayer visité el palacio, o lo que queda de él, de los Ponce de León. Está oculto por un mamotreto de viviendas horribles, que sustituyeron a la fachada y patios antiguos.
Este palacio, como Dueñas o Pilatos, acogió desde la Edad Media, a una de las grandes familias aristocráticas españolas y acumulaba tesoros magníficos. Pues bien, en el año 1974 ¡la modernidad! se vendió a una inmobiliaria que obtuvo todos los permisos, pásmense, para dejarlo como la palma de la mano y construir encima cutre-viviendas arrabaleras.
Cuando ya habían devastado la mitad se pudo detener la tropelía y se salvaron los patios y escaleras principales.
El sevillano de a pie, cuando pasa por allí, no puede ni imaginar que dentro del edificio espantoso se hallan esas maravillas, que fueron restaurados por Emasesa, la empresa de aguas, y conserva con loable esmero.

Dejo aquí algunas fotos de lo que queda, al mirarlo nos llevamos las manos a la cabeza. Como este gran edificio y por la misma época se tiraron unos pocos. Eso sí, pusieron grandes almacenes con escaleras mecánicas, ¡la modernidad!


El edificio amarillo sustituye la fachada del antiguo palacio
Cúpula de la escalera de tipo imperial salvada de la piqueta in extremis
Patio con columnas genovesas de enormes dimensiones. Salvado a medias. Las losetas son infumables.

antiguo "cortile" renacentista, muy desvirtuado pero en pie.

Maravilloso patio ajardinado, al estilo de los del Museo de BBAA o los Venerables. Donde se hallan  la fuente y árboles, estaba la pista de baloncesto del antiguo colegio Escolapio.

sábado, 25 de marzo de 2017

Sábado de cuaresma en Sevilla: estrenando balcones.

Hoy ha sido un día entreverado de nubes y sol, de lluvia y viento. A veces tras los chaparrones el cielo surgía de un azul tan limpio como una gema pulida. Daban ganas de gritar a los que pasaban por la calle -pero fijaos, fijaos qué maravilla. Y sí, todo el mundo sentía ese derroche de cielo que insuflaba sensación de estreno tras la tormenta.
Estos días Sevilla amanece distinta y diligente.
Pongo esta foto que saqué esta mañana en el desayuno. Así suele aparecer ahora cualquier casa de la ciudad como este rincón de la mía. Reyes ha subido a los altillos una de estas tardes y ha bajado con todos los avíos necesarios para pasar este mes y medio en que la ciudad se explaya.
Las flores son del sábado pasado, 17 años de casados, y al fondo se ven los capirotes de toda la familia, el esparto de nazareno, las bolsas con las túnicas, serías y fúnebres de ruan negro unas o las blancas y aladas de la Borriquita, y sobre la mesa los trajes de gitana de la feria, porque al final todo acaba bien.
Ahora toca tute bueno de plancha, pero con qué ilusión se hace. Como toda la vida lo han hecho las madres sevillanas. Hay un sentimiento intimo en el hecho de planchar la túnica de nazareno de un marido o de un hijo, que muchos además usarán de mortaja.

Y después salí con Pilar a ver la Virgen del Valle que estaba en besamanos. A lo lejos vemos el altar esplendido de plata antigua, cera y rosas, que montan en la hermandad como hace cuatro siglos. En primer plano, algo, que al sevillano le hace saltar de gozo, la figura de un paso a medio montar, anuncio del deleite que esperamos.  Aquí el hermoso palio del Valle, el más antiguo de Sevilla, de principios del XVIII, que perteneció a una hermandad señera que, memento mori, ya no existe, ni nadie recuerda, la de la Antigua y Siete Dolores.



Y ahora, cuando escribo, estoy especialmente contento, porque estreno balcón. Y me explico.
Cuando vinimos a esta casa, a pesar de que era uno de mis mayores deseos, no podíamos usar casi, los balcones, por el peligro de que los niños tiraran algo y se tirarán ellos detrás, y así nos acostúmbranos a tenerlos cerrados y vacíos. Hoy me he percatado de que Pilar tiene ya ocho años y he colocado una mesa y una silla pequeñas de Ikea, que me van a permitir ahora disfrutarlo, también he bajado un rosal trepador, y con el portátil, mi música, ahora Bach, y el olor de los naranjos de la plaza que están pletóricos, me siento el más feliz de los mortales.
¿Qué donde están los niños? Ah, ni idea, pero todavía no han aparecido por mi balcón nuevo.

sábado, 11 de marzo de 2017

RUNNING


Estaba ayer  la tarde que invitaba a salir. Aproveché para ir a correr.

Me puse mis auriculares y mis zapatos de deportes nuevos (sólo tienen un año y me costaron la friolera de 15 euros en Decathlon) los Adidas heredados tuve que desecharlos pues decían que tan gastados me podían dar problemas de espalda.

Sevilla, y es un tópico que odio, tiene un color especial y hay veces en que tengo que reconocerlo. La temperatura alcanzaba los 31 grados y al pasar bajo la Giralda en la Plaza de la Virgen de los Reyes me llegaban vaharadas del olor a azahar. Supongo que en todas las ciudades con naranjos pasará esto y en el levante español, no poco, pero en Sevilla es glorioso. A pesar de que soy muy crítico con esta ciudad nuestra a la que han herido salvajemente con destrucciones y construcciones del desarrollismo sesentero, a pesar de estar prostituida  por cutretiendas turísticas,  a pesar de todo, hay momentos sobrecogedores, en los que el olor del naranjo, la tibieza del aire y el azul prístino del cielo nos sorprende y arrebata.

Únase  ello que iba escuchando música y mi trotecito lento se iba haciendo cada vez más despacioso.

Como la tarde esplendía me atreví a realizar los cuatro kilómetros que me separan de la casa de mis padres. Cuando pasé por el Prado la primavera, que aquí llega incluso antes que al Corte Inglés, volvía por sus fueros. La luz era nueva, como cada ciclo que se abre y estrena la vida.

Por el Parque de María Luisa el sol se filtraba entre los árboles, insectos minúsculos voladores zumbaban al trasluz, una tela de araña se veía nítida entre las ramas desnudas de un árbol en brote.

En una glorieta jugaban los niños de un cumpleaños. Yo no los escuchaba. Sólo oía mis “cascos” y como en una película los veía jugar entre los parterres geométricos, las estatuas y los bancos de azulejos, mientras el padre hacia el indio, literalmente, pues tenía colocado unas plumas y daba órdenes desde el centro.

Me paré y estuve unos minutos mirando a través de la música y los rayos oblicuos del sol. Era todo tan  vital, tan alegre, que conmovía.

Seguí y todo era perfecto, todo transfigurado.  Marta, Marta, parece que escuchaba- estas azacanada en mil cosas y solo una es importante y me di cuenta de que a pesar de los pesares, un instante como estos salva el mundo, sí, como solo hubiesen bastado 10 justos para salvar Sodoma.

En estos momentos plenos, nos percatamos de la futilidad de tanta noticias que nos han estado molestando estos días.

Esta tarde de luz y paz lo superaba todo.

No daban ganas de morirse, es decir, que qué pena tener que dejar todo esto cuando toque, aunque me consolaba pensar que todo será aún mejor, pero como Pedro cabía decir hagamos tres tiendas y quedémonos aquí ahora…

 Unas niñas jóvenes tumbadas en la hierba leían, una un libro, otra estudiaba unos apuntes subrayados en rosa fosforito, los bolsos abandonados, como ellas, no sé si eran guapas, pero todo era bello.

En la Palmera, los naranjos estaban florecidos. Corté dos ramas cuajadas de blanco. Cuando llegué a mi destino no había nadie, deje el ramo enganchado en el pomo y regresé.

Ahora ya no estaban los niños en el Parque y la luz era más tenue, más inclinada, me daba en los ojos y reverberaba en la fuente. Sólo las estatuas de mármol de “las cuatro estaciones”, lánguidas, poblaban el jardín. Me paré de nuevo, sonaba Azul de Natalia Lafourcade, en mi móvil, y de nuevo todo se transfiguraba.

En la glorieta de Becquer, las damas de Coullaut Valera y el Cupido caído trataban de desempeñar su papel melancólico, pero no les salía y hasta el ramo mustio de rosas que alguien dejó en el regazo de una de ellas era heraldo de vida y primavera. Era la tarde como el verso famoso: hoy la tierra y el cielo me sonríen 

El olor a mirto llegaba profundo, y los acantos, desperezaban sus volutas exuberantes y oscuras.

Una tórtola atravesó el camino  y un cuervo pegaba saltitos reluciendo, como si portara una pepita de oro, huyendo avaricioso, con el pico.

En una plaza pintoresca una pequeña tienda, lo que hoy llaman un atelier, muy elegante, muy exquisita, con trajes bien cortados en las perchas. En la mesita, con unas gafas gruesas esforzándose y apuntando sobre un cuaderno, la chica que lo atendía. Era síndrome de Down,  y en la tarde hermosa, aparecía aún más hermosa que la propia tarde, de una ingenuidad, de una simpatía y una ternura que desarmaban cuando levantó la cabeza sin verme.

Por las calles estrechísimas los patios con su boca abierta de rejas y aspidistras emanaban frescor y así, más que corriendo levitando, llegue a mi casa: ocho kilómetros que se me hicieron ligeros.

Todavía, cuando se cerraba el portón pude atisbar a la vecina de al lado, que pasaba por delante,  es la mayor de nueve hermanos que parecen todos pintados por Boticelli.

Tendrá unos veintipocos pero parece menos.

Llevaba los labios pintados de rojo, vivísimo, como una amapola y caminaba seria, erguida, ensimismada, con el pelo devanado sobre la espalda en oro, segura de sí, grácil, como la primavera, vehemente y arrolladora.

jueves, 9 de marzo de 2017

¡OJÚ, QUÉ FEAS!

Ayer venía de regreso a casa con Reyes y mis dos hijos pequeños.
Santiago se había confesado por primera vez, en un acto muy emotivo en el colegio, preparándose para su primera comunión.
De pronto escuchamos unos gritos desaforados y vimos una serie de mujeres esperando con carteles y pancartas.
Uno de ellos decía: “No puedo ser la mujer de tu vida, porque soy la mujer de la mía.” Y era una mujer tan desagradable, sinceramente, tan fea, que la contestación que a uno le venía a la mente de inmediato era: “No puedes ser la mujer de la vida de otro…por razones obvias”
A continuación venía la masa de mujeres desquiciadas. Para evitarlas doblé la esquina rápidamente, e intente entretener a mis hijos para evitar que escuchasen los lemas que coreaban, de una grosería inigualable, algo del aborto, algo de follar (sic)

Y yo me preguntaba ¿Dios mío, estas locas, no se dan cuenta?

lunes, 27 de febrero de 2017

EL GRAN DERBY


Por cuestiones ajenas a mi voluntad y para llevar a mi hijo Manolo, fui al Gran Derby Betis-Sevilla.

Es la tercera vez que voy al futbol en los últimos dos años por la misma razón.  No recuerdo haber ido antes desde los mundiales de naranjito, quizá a algún partido de España en Bup o COU.

Impresiona ver esa gran multitud voceando unánimemente.

Es casi salvaje, da miedo. Se percata uno de lo que puede ser capaz una muchedumbre enfervorizada y piensa en las revoluciones. Nada hay que pueda detener a una marabunta humana, ni las piedras de una fortaleza medieval como la Bastilla.

Somos gregarios. Esa masa vestida del mismo color que levanta unas cartulinas que dejaron en los asientos al efecto, todos a la vez como un solo hombre, son los mismos que vociferan las consignas de otros, a través de las redes y los medios, todos a una.

Da qué pensar el peligro en el que estamos sumergidos y lo fácil que es dejarse llevar.

Es un espectáculo bastante democrático de ahí que sea bastante plebeyo. Es decir, a salvo los palcos presidenciales, que desconozco, era una masa más ordinaria que otra cosa. Habría gente distinguida, cómo no, pero oculta en la vulgaridad ambiente.  Allí la gente no va a figurar y se nota, esto es, no hay elegancia, ni distinción. Digo esto porque acostumbrado al público de los toros del coso de Sevilla, donde va la gente de punta en blanco, la diferencia es notable. Ni una mujer de gran belleza, como las que suelo ver en la Maestranza. Además es un espectáculo de hombres, donde priman los hombres. Hay mujeres, pero en gran minoría. No sé que esperan las feministas para imponer unas cuotas de entrada paritaria, porque eso no se puede consentir.

Por lo demás es un espectáculo donde la gente sufre y disfruta. Un señor cincuenton a mi derecha no dejaba de gritar como un poseso, llegará a casa tranquilísimo tras la catarsis.

El respeto del público brilla por su ausencia. Cuando se cae uno propio se grita al contrario sapos y culebras, cuando se cae el contrario se le pone de chupa de domine, por cuentista.

Cuando sale el equipo propio se le aclama y aquello parece un circo romano. Cuando sale el otro equipo se le pita e insulta.

Los tacos vuelan por doquier y se corean - ¡¡Puta Sevillá, Puta Se-vi-llá!! - por niños y mayores. Mi hijo Manolo me pide permiso y se lo niego, sólo si dice fruta.

En el segundo tiempo leía mi libro electrónico. De pronto un silencio extraño, pregunto qué ha pasado. Ha metido un gol el Sevilla. No se oyó ni un grito de gol. (Por razones de obras no han permitido la entrada a los hinchas sevillistas, que sólo se hallan infiltrados y bien calladitos por la cuenta que les trae, como yo). Cuando lo metió el Betis no tuve que preguntar, fue una locura colectiva.


En fin una experiencia. La gente se lo pasa en grande y bien que hacen.

Por mi parte, no puedo decir que me aburriera, pero tampoco exulté y eso que ganó el equipo de mis amores que llevo muy dentro de mi corazón hasta la muerte: Betis 1 –Sevilla 2

viernes, 24 de febrero de 2017

Patéticos capataces

El obispo de Salamanca dice con gran sensatez que los capataces de los pasos de allí no hagan el payaso imitando el acento andaluz y la gente de aquí, de Sevilla, se lleva las manos a la cabeza, en lugar de exigir que los capataces de aquí tampoco hagan el ridículo.


Déjense de usar los llamadores para dar pseudo pregones floridos, las más de las veces de una cursilería patética. Dejen de exagerar su acento andaluz cerrado,  si  usted como abogado no lo usa en sala, o como médico jamás habla así a los pacientes.  Limítense a llevar los pasos con devoción, con decoro, con naturalidad y con sencillez, sin protagonismo. Por favor, no hagan teatro porque los capataces y costaleros de hoy ya no son los desaparecidos cargadores del muelle.

domingo, 19 de febrero de 2017

De cajeros, piojos, periódicos e iglesias.

Esta tarde me iba al Club a leer el periódico. El club es un reducto del pasado donde, en un gran salón de gruesas alfombras y arañas colgantes, dormitan, hibernando, dos o tres ancianos desde el principio de los tiempos en sillones de cuero gastado.

Ah, pero ya que voy, me indica mi paciente esposa que realice algunas ligera tareas (peaje que hay que pagar por quitarse de enmedio por la cara): ir a la farmacia de 24 horas de la esquina e ingresar un dinero en el cajero.

Pido el ZZ para los piojos de mis hijos. La manceba me indica que puede ser algo agresivo para el cuero cabelludo. Le agradezco la atención pero respondo que eso es lo que ha dicho mi mujer y que prefiero la agresión capilar a la reconvención conyugal. Además sé que el cuero cabelludo de mis hijos debe estar a prueba de bombas, como lo están los parásitos de hoy día, que se han vuelto resistentes, resilientes que diríamos ahora, y no hay quien los aniquile.

Vuelvo y le dejo el producto y la vuelta en el ascensor. Mientras estoy en el cajero me llama para indicarme que me han dado la mitad del cambio y me faltan 10 euros. No te preocupes le digo, que lo de ahora es peor, la máquina se ha tragado 160 euros y la tarjeta y me indica en la pantalla que ha habido un atasco, literal lo de atasco. ¿Pero que has hecho?- me dice. ¡Yooo, nada!- contesto. Y es cierto, aunque no me cree del todo. El cajero sigue haciendo ruidos extraños.
Espera, no cuelgues- digo, y de pronto regurgita los billetes doblados y arrugados, como procedentes del rumen de un bóvido.
¡Uff!
Vuelvo a la farmacia. Mientras atiende a otros parroquianos le digo a la chica que me faltan 10 euros del ZZ.
-Es lo que  me ha dicho mi mujer- medio me disculpo.
Debe pensar que soy un imbécil y la verdad que lo parezco, será por ello que saca los diez euretes de la registradora y me lo entrega sin rechistar, creo que como diciendo para sí: que se vaya ya este memo.

Por fin llego al Círculo y me arrellano en el sillón del bar donde me leo el periódico de cabo a rabo. Varias damas charlan en un rincón, un señor mayor, con chaqueta de tweed, jersey y corbata de lana, (hoy domingo) como escapado del Country Life magazine, lee sobre la mesa de fieltro verde, donde se desparraman los periódicos, varios ujieres pululan silenciosamente haciendo no se sabe qué y uno imbuido de la sacralidad ambiente pasa las hojas con ceremonia mientras se escucha el tic-tac del reloj de pared.
Salgo y me acerco a la iglesia de la Magdalena. Quería deleitarme con el magnifico aparato que montan en el altar mayor del antiguo convento dominico para la función solemne de la Hermandad del Calvario. No sé si en otras partes se conserva ese fastuoso escenario, preconciliar, con más de doscientos cirios de cera virgen, en simétricas pirámides, en cuyo culmen se haya la escultura esplendida del Cristo de Ocampo que resalta, con su encarnadura tenue, violácea, lírica y moribunda, sobre un ascua de luz y candelas.

Regreso lentamente a casa por unas calles vacías.
Ya no hace el frío de invierno aunque es de noche.

Los pequeños tienen unas bolsas en la cabeza, como gorros de ducha, para ser desparasitados y potenciar los efectos del ZZ sobre sus cueros cabelludos.

Hago cinco tortillas francesas, con jamón y queso, mientras Reyes prepara las cien mil cosas necesarias para el comienzo de la semana. Pilar termina de estudiarse un examen de religión.
Y ahora ya están todos acostados, menos el mayor.

Silencio. Paz de domingo noche.





viernes, 10 de febrero de 2017

El hombro sanador


Como lleva un rato llorando sin que nadie le haga caso, finalmente me levanto del sofá y me acerco a ella.

A ver qué te ha pasado- y la abrazo. Llora sobre mi hombro.

Que como estaba aburrida- dice entre hipidos- me he puesto a dar vueltas en el salón y…

¡¡Haciendo el tonto!! - Se escucha a su hermano desde lejos, inmisericorde y tajante, como un Savonarola.

Y me he chocado con la puerta- continua- y me he dado aquí en la cabeza y después me he caído- y se toca el cráneo dolorida.

Yo le doy besos en el sitio exacto.

Bueno, bueno, ya está- la reconforto- Cada vez que quieras llorar aquí tienes mi hombro, tú no te preocupes- Ahora se ríe entre las lágrimas. Bueno para reír este otro y  le señalo el contrario.

Pienso que qué bueno eso de tener un hombro cerca y qué fácil para los niños…

Mientras, su hermano, el gran inquisidor, mueve la cabeza en señal de reconvención ante tantas blanduras y contemplaciones.


viernes, 27 de enero de 2017

VELÁZQUEZ Y MURILLO Y VI


Joven mendigo. 1648. B. E. Murillo. Louvre

Dos jóvenes a la mesa. H.1622. Velázquez. Wellington collection en Apsley House. Londres

Tres muchachos. H.1670. B. E. Murillo. Dulwich Picture Gallery. Londres

Es la ciudad una nueva Babilonia que congrega los despojos de tanto fasto: los huérfanos, los pobres, los menesterosos...
Y el franciscano Martínez de Mata clama contra tanto dolor y tanto abandono en su memorial de la despoblación y pobreza de España y su remedio.
Esclavos, mendigos, ladronzuelos, hambrientos, se dan cita en el Arenal y recogen las migajas del gran festín del río de oro que llega desde allende el océano.
Aprovechad ahora que no está el amo y rebañad las sobras de la mesa del noble.
Oh, picaros guzmanes, oh, lazarillos destinados al hampa y a la mala vida. Reíd ahora que la inocencia aun es vuestra, jugad si podéis a la vera del río y que la vida adulta, que viene a aprisionaros con sus lazos, os sea leve…


jueves, 26 de enero de 2017

VELÁZQUEZ Y MURILLO V

Infanta Margarita de blanco. Velázquez. 1656. Museo de  Historia del Arte. Viena. 


Esta obra es de una genialidad inigulable. Aquí se ve la mano maestra de Velázquez, su pincelada suelta frente a la detallista y densa de su primera etapa. Se trata de un pintor que se adelanta a su época, que ya ha conocido a Rubens, ha viajado a Italia y ha derivado a un estilo propio. El uso de esos brochazos últimos sobre las telas, que otorgan la calidad de las texturas, impresionistas... fijaos en el brillo de las sedas, de los cabellos dorados, las manos... la mirada, dentro del hieratismo que se le exige como persona real, con un dejo de ternura infantil. Es una obra alucinante. Todo Velázquez lo es. Conmueve y es aleccionador pensar en esta niña que será enterrada con poco más de veinte años en los Capuchinos de Viena, con ese rito impresionante que hasta hoy rige, (¿Quién desea entrar?, el cuerpo aquí, el corazón acullá) y cuya tumba la gente hoy visita por ser la protagonista de las Meninas:


La pobre de la infanta Margarita
se ha puesto su traje mas lucido
tan joven y ya tiene marido
y posa callada, quitecita

De infanta a emperatriz de Austria
tiene labrado su destino
el genio la dibuja con atino
ella se sacrifica por su patria

Oh, pobre infantita de España
del protocolo estas hecha prisionera
tu cárcel aunque es de plata y seda
no deja de ser tela de araña

Oh, reina, que joven nos dejaste
pero el arte del pintor será tu gloria
quién te diría que pasas a la historia
por la mano maestra de Velázquez