El fin de semana Santiago se queda como hijo único, lo cual no le ha sucedido en sus once años de vida. Siempre rodeado de hermanos que le quitan protagonismo.
Se siente feliz, aunque él siempre es feliz, pero ahora más. Pega brincos, charla, y no para de exigir:
un helado, un paseo, un montadito... A todo accedemos, total por una vez lo convertimos en un niño mimado, sin que sirva de precedente.
Nos obligó, a su madre y a mi, a salir ayer domingo a las seis y media de la tarde. Estaba Sevilla vacía. Qúe pereza, pero lo logró. Iba encantado, nos tomamos un pastel de trufa y nata en La Campana y paseamos por la vieja judería visitando los patios secretos y silenciosos de las callejas vacías, la verdad que una delicia.
Después de misa se tomó unas tapas, mientras yo tomaba una cerveza y terminamos viendo una película en la azotea, Green Book, proyectada en la pantalla grande de la pared encalada, cual un cine de verano, entre las matas de jazmines y glicinias. Al final hasta tuvimos que taparnos con las mantas pues corría un aire maravilloso para estas fechas.
De madrugada regresó Manolo de su regata en Pontevedra ¡a las cinco de la mañana lo tuve que recoger en bicicleta! y esta tarde llega Pilar. Poco a poco la casa va recobrando el bullicio de siempre. Reyes llega el martes de su campamento e Ignacio parte mañana para los Mundiales en Rumanía.
Santiago vuelve a ser uno más.
No está mal recordar que somos únicos de vez en cuando, pero sin olvidar nunca que somos uno más ¡ni más, ni menos!
lunes, 29 de julio de 2019
jueves, 4 de julio de 2019
Papá mío, historias americanas de ida y vuelta.
Exposición sobre correspondencia americana
en el Archivo de Indias.
Nuevo Mundo digno de ser
novelado.
Territorios vastísimos,
costumbres exóticas, lenguas desconocidas...se construyeron ciudades, con su
plaza, su iglesia, su universidad, su imprenta, la civilización, en definitiva,
Todo eso se vislumbra en esas
cartas que se exponen. Cada una un tesoro, una caja de sorpresas que encierran
historias fascinantes.
La organización de los correos,
los barcos, las estafetas, los uniformes, de diario o de gala con alamares
bordados en oro y botones con el emblema oficial...todo minuciosamente
ordenado.
Vemos los autógrafos de
Cristobal Colón, Pizarro, Hernán Cortes, ahí mismo tras la vitrina y no podemos
dejar de emocionarnos, pero lo que realmente nos conmueve son las cartas
sencillas, ingenuas de los hijos pequeños de un comerciante de Indias.
Tienen seis o siete años y
comienzan con un enternecedor Papá mío.
Los veo en un balcón de su casa
de la Alameda en Cádiz, mirando al mar. La madre les corrige y les anima a
escribir.
Ese papa mío soy yo o cualquier padre de cualquier época. Ese papa mío es la palanca que ha movido el
mundo a lo largo de los siglos.
Tomás Ruiz de Apodaca las recibiría
en Vera cruz y al ver las letras grandes y torpes de sus hijos pequeños le
acuciaría un deseo vehemente de regresar a casa. ¿Cuántos de nosotros no nos
habremos preguntado alguna vez en un hotel extranjero, en la habitación solitaria
del viaje de trabajo, que demonios hago yo aquí y no en la salita de casa rodeado de niños que
gritan?
Papá mio- dice
una-yo me esmero mucho en cumplir con mi obligación
en todo para que vm quede gustoso... Su humilde hija María theresa.
Miguelito le reza todos los dias a la Virgen que está en el estrado para que
benga con salud y traiga vm una espada para jugar a los toros. Pepita no le
pide nada, si no que se cuide vuesa merced.
No pudo ser. Leo en internet
que Tomás Ruiz de Apodaca murió en VeraCruz en 1767 al poco de recibir esas
cartas que le acompañarían en sus últimos días.
Pepita, Miguelito y Teresa no
lo volvieron a ver.
¿Recibiría su espada a pesar de
todo el pequeño Miguel? ¿la embarcarían con sus últimas pertenencias en una
galeón y se recibiría en el puerto gaditano, junto a unas piezas de tafetán
rosa para los vestidos de Teresa y Pepita, y un mantón bordado traído de la China
en el Galeón de Manila, que todavía hoy guardan sus descendientes en una cómoda
de caoba de Cuba y cuyas rosas bordadas estallan aun en las noches de feria o
cuelgan de la baranda de un palco en una tarde de toros en la Maestranza?
Esas pequeñas historias que tejen el tapiz
de los siglos no la sabemos, pero somos conscientes de que son la autentica y
verdadera trama de la humanidad que la hace perdurar en el tiempo.
domingo, 30 de junio de 2019
Tarde exangüe de junio
Está la tarde lánguida. No se acaba de ir la luz que
remolonea en la pared encalada, se refleja en el cristal de la ventana y me
hace cerrar los ojos. Hay un silencio denso mientras el sol desciende este
domingo. La plaza esta extrañamente vacía, bajo los toldos pasean personas
solitarias, algunas en pareja, como notas musicales unidas, salpicadas en un
pentagrama.
Manolito ve el fútbol, la final de la Eurocopa sub 21. Por
ahora España vence. Reyitas se va a dar un paseo con una amiga. Ignacio está
concentrado en Trasona preparándose para los mundiales de Rumanía. Los pequeños juegan con el dichoso móvil y Reyes trastea con
grandes bolsas de ropa sopesando qué tallas les vienen bien a unos y otros para
este verano.
Abro el libro, lo cierro. Me aburro, demasiada tranquilidad, y deseo que algo ocurra o al menos oscurezca,
viernes, 14 de junio de 2019
Buen humor
Qué bueno es Woody Allen. El otro día pusieron Annie Hall en la Dos. Hacía años que no la veía, no la recordaba bien. Es un WA más joven, año 79, y menos pesimista, más piadoso con el mundo. La melancolía que tiñe la obra tiene un atisbo de esperanza, la del que todavía tiene años de vida por delante, la que ha perdido en su vejez.
Creo que no había leído ¡Gracias Jeeves! Qué grande Wodehouse, cómo nos llenan de alegría sus novelitas, con esa mirada jovial sobre el mundo. El final es una descripción magnifica de una hierofanía, entre Francisco de Asís y Marinetti:
No es fácil hallar palabras en esos supremos momentos, si es que entienden ustedes lo que quiero decir. Y lo que quiero decir es que en un momento así- supremo, como bien se puede asegurar-, todas las nubes se disipan, y el bello sol brilla sobre todas las cosas, y su luz relampaguea en las bruñidas superficies de todos los buenos coches de seis cilindros, y uno se siente...¡Bueno eso quiero decir, maldita sea!
Necesitaba un chute de buen humor.
Gracias, Jeeves.
Creo que no había leído ¡Gracias Jeeves! Qué grande Wodehouse, cómo nos llenan de alegría sus novelitas, con esa mirada jovial sobre el mundo. El final es una descripción magnifica de una hierofanía, entre Francisco de Asís y Marinetti:
No es fácil hallar palabras en esos supremos momentos, si es que entienden ustedes lo que quiero decir. Y lo que quiero decir es que en un momento así- supremo, como bien se puede asegurar-, todas las nubes se disipan, y el bello sol brilla sobre todas las cosas, y su luz relampaguea en las bruñidas superficies de todos los buenos coches de seis cilindros, y uno se siente...¡Bueno eso quiero decir, maldita sea!
Necesitaba un chute de buen humor.
Gracias, Jeeves.
martes, 11 de junio de 2019
AYUNO (IN)VOLUNTARIO
Resulta que en la bandeja de filetes empanados que acabo de sacar de la freidora sólo había uno comestible, los demás, ¡ah, no se sabe por qué misterio de las artes culinarias! tienen un color más oscuro del deseado o una forma que no cuadra con el concepto de lo que según mis dos hijos debe ser un filete perfecto. Será la curva parabólica de los bordes o el tono dorado del pan rayado, yo no lo sé pero ellos los tiene clarísimo porque se pelean a voces delante de mi porque uno, Santiago, ha elegido la preciada pieza. Los demás, para mi de excelente factura, calentitos y crujientes también, no son dignos de sus exquisitos paladares.
Y ahí lo tenemos lucha a muerte por un trozo de carne, cual neandertales ante la última presa encontrada en un desierto helado.
Gritos, vueltas alrededor de la mesa. Trato de mediar ¡Mitad para cada uno!
Santiago llega a coger el filete, aun caliente, con las manos y corre por la cocina. Manolo lo persigue, cuando me enfado y grito que ya está bien, al ver que puede perder su trofeo, el pequeño saca la lengua y marca su territorio, chupa el bistec para hacerlo suyo para siempre.
En estas ha llegado la madre que en un segundo termina con el asunto: ¡Se acabaron los filetes. A la cama sin cenar!
Menos mal que apareció.
Las cosa son más fáciles de lo que parecen.
Se fueron a dormir hambrientos y a la mañana siguiente desayunaron con apetito. Mientras tantos todos los demás con gran tranquilidad y alegría cenamos espléndidamente y cupimos a más filetes. (el chupado incluido)
Y ahí lo tenemos lucha a muerte por un trozo de carne, cual neandertales ante la última presa encontrada en un desierto helado.
Gritos, vueltas alrededor de la mesa. Trato de mediar ¡Mitad para cada uno!
Santiago llega a coger el filete, aun caliente, con las manos y corre por la cocina. Manolo lo persigue, cuando me enfado y grito que ya está bien, al ver que puede perder su trofeo, el pequeño saca la lengua y marca su territorio, chupa el bistec para hacerlo suyo para siempre.
En estas ha llegado la madre que en un segundo termina con el asunto: ¡Se acabaron los filetes. A la cama sin cenar!
Menos mal que apareció.
Las cosa son más fáciles de lo que parecen.
Se fueron a dormir hambrientos y a la mañana siguiente desayunaron con apetito. Mientras tantos todos los demás con gran tranquilidad y alegría cenamos espléndidamente y cupimos a más filetes. (el chupado incluido)
miércoles, 5 de junio de 2019
HOY ANDREA CHENIER
Ayer tuvimos la mesa redonda en el Maestranza, y hoy se estrena la opera fascinante de Giordano.
Se trata de un espectáculo muy visual,
aquí si que habría que aplicar el termino tan usado de "espectacular"… salones
palaciegos, cabezas cortadas, pelucas empolvadas, trajes de seda, la plebe
sedienta de sangre, las pasiones mas descarnadas, el odio, el deseo, la lujuria
y como no el amor… el amor que todo lo sublima, como sublime es la música en
esas escenas delicadísimas en que los dos amantes se declaran sus mas íntimos
sentimientos en medio de una vorágine revolucionaria de terror y muerte.
El amor que sobrevuela como un el ala de
un ángel y transforma la oscura mazmorra en un lugar delicioso, donde los
amantes se elevan sobre la mezquindad de la vida real, como ocurre siempre con
el enamoramiento, porque el amor es ciego, ciertamente y solo ve lo que quiere
ver…
Es una obra donde la rueda de la fortuna
gira y convierte al criado en autoridad y a la delicada dama, cuyas manos níveas solo
habían tocado las marfileñas teclas del clave de taracea o asido las exquisitas
porcelanas de Limoges en la hora del té, en una joven temerosa, huida y en inminente
peligro. ¡Ay, la que vivía rodeada de cien lacayos y doncellas que cumplían el
mas mínimo de sus deseos apenas atisbado, ay, de la ingenua y bella Magdalena
de zapatos de raso, altos tocados de plumas y chales de finísimos encajes como
espumas sobre los hombros suaves de nácar. Ahora, la vemos descalza, miserable,
tomando un trozo de pan basto, comprado al precio del cuerpo voluptuoso de la
criada devota…
Esa tragedia de amor y guerra y venganza
y lujuria, de revolución y sincronizados pasos de minué, seguro que nos arrebatará
de nuevo, así lo esperamos… no duden, si aun no tienen su entrada en
adquirirlas porque la música, la pasión, la muerte, el duelo y la tragedia no
les van a defraudar.
viernes, 31 de mayo de 2019
Y de repente...
Ya tengo un hijo bachiller. Ha terminado lo que llamábamos COU con unas notazas. La ceremonia de graduación, con su misa y su entrega de becas fue muy emocionante.
Cuando uno tiene esa edad de 18 años ve lejísimo, casi mítico, el futuro. Y algún día terminaré, la carrera y me casaré y a lo mejor tengo un hijo o dos... Todo ciencia ficción porque el tiempo pasa tan lentamente.
Pues ya está aquí. Yo ya soy un señor maduro con gafas de cerca y mi hijo soy yo hace nada de tiempo, pero nada...
Cuando uno tiene esa edad de 18 años ve lejísimo, casi mítico, el futuro. Y algún día terminaré, la carrera y me casaré y a lo mejor tengo un hijo o dos... Todo ciencia ficción porque el tiempo pasa tan lentamente.
Pues ya está aquí. Yo ya soy un señor maduro con gafas de cerca y mi hijo soy yo hace nada de tiempo, pero nada...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)