Mientras la llevo en bicicleta en el sillín de atrás, Pilar, me viene poniendo la cabeza bomba sobre unas cuentas que no le salen.
Para zanjar la cuestión le digo - bueno, ahora en casa que te haga tu madre esa división y arreglado-
¡Papá- exclama escandalizada- dice la seño que eso no se puede hacer que es engañarnos a nosotros mismos!
¡Glup! Claro, claro hija, eso no se puede hacer...
lunes, 8 de octubre de 2018
domingo, 7 de octubre de 2018
Un nuevo iniciado
Supongo que en las tribus africanas cuando llega este momento los
jóvenes púberes se someten a escarificaciones y tatuajes o han de matar una
fiera y regresar chorreando sangre con la piel sobre los hombros. Aquí nos
conformamos con entregarles un nuevo móvil de última generación, el primero ya
se le da el día de su primera comunión...
Manolito es rubio y apenas se
le nota la pelusa del bigote. Llevo resistiéndome a que se lo afeite todavía a
pesar de su insistencia. Pienso que es para evitarle entrar en otra más de las
incomodidades de la vida diaria, pero en realidad esa resistencia es mía,
porque sé que soy yo el que entra en otra etapa. Otro hijo más que pierde la
infancia y que me aleja a mí de mi juventud más todavía.
Hoy domingo, con algo más de
tiempo libre, aprovecho para iniciarle en las pericias del buen rasurado.
Agua caliente, espuma, loción...
Desaparece el casi invisible
bozo rubio de una leve pasada como vuela ante un soplo el diente de león.
Hemos inaugurado otra
etapa.
No sé si recordará algún día
que el día de la Virgen del Rosario de 2018, su padre le adentro en el rito iniciático
de la barbería -¡El día de la Batalla de Lepanto, niños,-como les dije esta
mañana en el desayuno- en el que vencimos al Turco y España cambió el curso de
la Historia- No sé si se acordara- digo- al igual que yo recuerdo a mi padre, que me enseñó a mi,
no se qué día de no sé qué año ya…
martes, 2 de octubre de 2018
Quand vous serez bien vieille, au soir, à la chandelle...
Ha muerto Pe de la Paz.
Ayer mientras desayunaba vi la esquela en ABC.
Un cúmulo de recuerdos me golpeó.
Era Pe de la Paz la mujer más elegante que he conocido. Era de una belleza rotunda. Unos ojos verdes transparentes. En las fotos de joven que pude ver, el ovalo de la cara era perfecto. Ninguna artista de los cincuenta podía hacerle sombra.
Cuando en esa Sevilla aristocrática de las fiestas en Pilatos y Dueñas, cuando llegaban Grace Kelly y la Onassis y Ava Gadner a la feria, no dudo que Pe de a Paz, que se codeaba con todas ellas, era la más bella y la más envidiada. ¿Quien es esa niña de grandes ojos claros? preguntarían.
Era Pe además una artista. Sus cuadros de paisajes y jardines, reflejaban su alma delicada.
Todo lo que tocaba lo transformaba. Con unas telas abandonadas hacía unas cortinas o un tapete o un vestido.
Aquí ponía una flor, allí un candil con una vela, en un rincón organizaba un bodegón exquisito con cuatro cosas que encontraba.
La recuerdo alta, delgada, flexible. Era distinguidísima, el culmen del estilo. El pelo negro recogido sin artificios, dejando el cuello esbelto a la vista. No necesitaba nada para lucir perfecta, para ser admirada allá donde estuviera. Pasaba y dejaba una estela, como una ninfa, como un hada.
Hace años que no la veía. Sé que había perdido la memoria y en una residencia esperaba reunirse con su querido hijo Marco, con mi amigo Marco, que era el pequeño de su casa y del que nunca se separó.
Querida Pe de la Paz, es triste la vida y la melancolía me invade hoy cuando pienso en estos años últimos sin recuerdos. Aún así, me han dicho, sentada en una silla sin moverte, no habías perdido tu elegancia, como la rosa en un libro que un día fue fresca.
Pe, bendita muerte que te reúne hoy con tu hijo.
Me vienen al oído las notas del piano que tocaba, improvisando partituras.
Resuenan alegres a pesar de la muerte que no existe ya para ti.
Ayer mientras desayunaba vi la esquela en ABC.
Un cúmulo de recuerdos me golpeó.
Era Pe de la Paz la mujer más elegante que he conocido. Era de una belleza rotunda. Unos ojos verdes transparentes. En las fotos de joven que pude ver, el ovalo de la cara era perfecto. Ninguna artista de los cincuenta podía hacerle sombra.
Cuando en esa Sevilla aristocrática de las fiestas en Pilatos y Dueñas, cuando llegaban Grace Kelly y la Onassis y Ava Gadner a la feria, no dudo que Pe de a Paz, que se codeaba con todas ellas, era la más bella y la más envidiada. ¿Quien es esa niña de grandes ojos claros? preguntarían.
Era Pe además una artista. Sus cuadros de paisajes y jardines, reflejaban su alma delicada.
Todo lo que tocaba lo transformaba. Con unas telas abandonadas hacía unas cortinas o un tapete o un vestido.
Aquí ponía una flor, allí un candil con una vela, en un rincón organizaba un bodegón exquisito con cuatro cosas que encontraba.
La recuerdo alta, delgada, flexible. Era distinguidísima, el culmen del estilo. El pelo negro recogido sin artificios, dejando el cuello esbelto a la vista. No necesitaba nada para lucir perfecta, para ser admirada allá donde estuviera. Pasaba y dejaba una estela, como una ninfa, como un hada.
Hace años que no la veía. Sé que había perdido la memoria y en una residencia esperaba reunirse con su querido hijo Marco, con mi amigo Marco, que era el pequeño de su casa y del que nunca se separó.
Querida Pe de la Paz, es triste la vida y la melancolía me invade hoy cuando pienso en estos años últimos sin recuerdos. Aún así, me han dicho, sentada en una silla sin moverte, no habías perdido tu elegancia, como la rosa en un libro que un día fue fresca.
Pe, bendita muerte que te reúne hoy con tu hijo.
Me vienen al oído las notas del piano que tocaba, improvisando partituras.
Resuenan alegres a pesar de la muerte que no existe ya para ti.
jueves, 20 de septiembre de 2018
Segundo Falcón: redondo recital.
Es la iglesia de San Luis el culmen del barroco sevillano. Una edificación en la que el círculo está omnipresente; en la planta, la cúpula; como figura perfecta que encarna el Templo de Salomón, modelo ideal y que alude a Christo en la forma espherica de la Hostia; un ámbito dramático que enajena al espectador. El sentido ascensional hace elevarse al visitante hacia la gloria celeste de la linterna y atisba entre las virtudes cristianas, los santos fundadores, los ángeles y las nubes pintadas algo del inefable misterio sobrenatural.
En este escenario onírico, a las doce en punto de la mañana del domingo, cuando el sol entraba a raudales por las vidrieras y se multiplicaba en los espejos de los retablos, en las estofadas y doradas maderas, en los mármoles y jaspes, se escuchó la voz del maestro Falcón, que, con una saeta, comenzó un recital que nos dejo a todos asombrados.
Sin micros, sin imposturas, de verdad de la buena.
Segundo Falcón conserva el tono joven y agudo de una voz flamenca única, pero atemperada por la técnica de una madurez en ciernes que domina como nadie.
Los diversos palos resonaron entre la rocalla dieciochesca, acoplándose la voz y enroscándose como una voluta más en espiral ascendente.
El maestro le da un expresivo toque personal, alargando las silabas en melismas delicados.
La elegancia de Segundo Falcón se fundió a la perfección con la exquisito salón barroco.
El Sopi, con veteranía y sabor antiguo, completó el recital; la guitarra de Santiago Gutierrez y el clarinete de Javier Trigo.
Utilizando el lenguaje poético de la Breve Noticia que describió los fastos de la inauguración del templo en 1733, puedo concluir que aquello se tornó en
Fogoso incendio, ardiente Mongibelo
la cúpula en fulgores reencendía
prestando en brillos al celeste velo
una de luces bella monarchía
![]() |
Foto de Abc. V. Gómez |
miércoles, 12 de septiembre de 2018
In puribus.
¡Qué escándalo, qué escándalo, aquí se juega! exclama el capitán Renault en Casablanca, mientras se guarda en la cartera las ganancias de la ruleta.
Así estamos ahora. ¿Quién se va a sorprender de la falta de formación y de principios de gran parte de los actuales políticos españoles?
Las últimas generaciones, con Sánchez y Zapatero a la cabeza tienen un CV más inane que una calavera. En la Junta de Andalucía no digamos, Presidenta y candidato opositor a la cabeza.
El olmo seco de Machado tiene más hojas que los currículos de aquellos.
Son muchachos y muchachas que han crecido a la sombra de los partidos como hongos peligrosos alimentándose del sustrato putrefacto de aquellos. Que no pretendan erigirse en frondoso árbol de la ciencia.
Sin embargo se han adornado, como pavos reales, con plumas falsas y cuando se rasca un poco nos encontramos que el rey estaba desnudo.
Sería de risa si no fuera porque tenemos el País en manos de estos piratillas pretenciosos y embusteros.
La tesis fantasma de Sánchez puede ser su mortaja. Todos presumimos que (¡las universidades tienen tela en su contubernio con el poder!) dicho trabajo tendrá la misma sustancia que la sopa boba, pero que no tomen por tal a la "ciudadanía".
Me alegro de que, con esta corriente falsa de puritanismo, al menos todas estas vedettes queden al final in puris naturalibus.
Así estamos ahora. ¿Quién se va a sorprender de la falta de formación y de principios de gran parte de los actuales políticos españoles?
Las últimas generaciones, con Sánchez y Zapatero a la cabeza tienen un CV más inane que una calavera. En la Junta de Andalucía no digamos, Presidenta y candidato opositor a la cabeza.
El olmo seco de Machado tiene más hojas que los currículos de aquellos.
Son muchachos y muchachas que han crecido a la sombra de los partidos como hongos peligrosos alimentándose del sustrato putrefacto de aquellos. Que no pretendan erigirse en frondoso árbol de la ciencia.
Sin embargo se han adornado, como pavos reales, con plumas falsas y cuando se rasca un poco nos encontramos que el rey estaba desnudo.
Sería de risa si no fuera porque tenemos el País en manos de estos piratillas pretenciosos y embusteros.
La tesis fantasma de Sánchez puede ser su mortaja. Todos presumimos que (¡las universidades tienen tela en su contubernio con el poder!) dicho trabajo tendrá la misma sustancia que la sopa boba, pero que no tomen por tal a la "ciudadanía".
Me alegro de que, con esta corriente falsa de puritanismo, al menos todas estas vedettes queden al final in puris naturalibus.
martes, 28 de agosto de 2018
MÚSICA PARA UNA PUESTA DE SOL
Tras la última carrera de caballos la gente abandona la
playa y se olvidan del sol, que con gran melancolía se esconde tras la línea de
gris del horizonte.


Estoy en mi butaca de rayas azules y blancas.
Solo ya, la marea está muy baja y deja una gran porción de
arena mojada donde se esconden las navajas, entre pequeñas ondulaciones simétricas
que el agua ha formado en su retirada formando una red donde espejea el sol y
parpadea la luz.


Con mis auriculares, conecto el Spotify y dejo que suene. Ombra ma fui de Xerxes de Handel.
El
cielo se ha puesto cárdeno, el viento refresca la tarde que oscurece y casi
tengo frío. La sensación de vida, de plenitud, de libertad, de armonía se acentúa.


Descalzo camino hasta que las olas lentísimas se desmayan tímidas a mis pies, como lenguas transparentes, como las caídas del velo de una Madonna italiana del Renacimiento.

Suena el Laudate Domine de
Mozart.
No hay nadie. Hacia poniente todo esta enrojecido y al trasluz
silueteado en negro, los barcos, las boyas que marcan el canal y cuyas luces
verdes y rojas parpadean. Hacia Bonanza todavía clarean los azules y el blanco
de la arena y el verde de los pinos de Doñana y las barcas pintadas de blanco y
rojo que se balancean pacientes, atracadas cerca de la orilla. Las barcas
vacías tienen un aire triste, como ovejas sin pastor.

Es todo malva y oscuro, el mar inmenso casi negro cuando comienza la canción de la Luna
de Rusalka de Dvorak.
Al
son de la música suave parece que se mecen los matices indescriptibles en los
que el horizonte se funde con el océano… los tonos violáceos, alguna franja
malva rojiza, aquella línea fulgida… cada minuto cambia parece que no puede
suceder algo más bello aún, pero me equivoco
Las canciones se unen unas con otras como las olas. Saltan
solas en el móvil. El Cisne de Saent Saens:
No sé de donde salen y me sosprenden y me conmueven. Comienza
una de las Cuatro Últimas canciones de
Strauss, Im Abendrot.
Estoy sentado con las piernas estiradas, recostado en
la hamaca, los tonos todos se han apagado y se hacen más sutiles. Marte, que
dicen que este verano reluce como nunca, aparece en lo alto a tan sólo 57 millones de km y algunas estrellas
comienzan a brillar muy leves. Por un momento temo que vaya a perder la
conciencia y desmayarme, de tal cumulo
de sensaciones inefables.


Algún paseante pasa detrás de mí. En la oscuridad un gran vehículo
que recoge las vallas que disponen para las carreras veo que se acerca, como un
monstruo galáctico, con luces encendidas en su frontal enorme, sin ninguna
armonía, como un Polifemo desnortado.
Cuando se va todo es calma y oscuridad. Nadie. Pliego mi
silla y aunque me resisto me marcho, andando muy lentamente, casi al ritmo
lento del kirie que ahora suena de un Réquiem de Faure…
lunes, 27 de agosto de 2018
Pedagogía con helado de chocolate.
Le digo a Pilar que obedezca o no tiene helado esta noche.
Se va tranquilamente y no hace lo que le digo.
Al rato me dice con gran frescura… papá, esta noche no vamos
a ir a Tony (gran heladería sanluqueña) porque vamos a cenar a casa de tía
Isabel así que nadie toma helado.
¡Ah, ahora me explico su indiferencia a mis órdenes
anteriores!
Pero me saco el as de la manga que guardaba astutamente –
pero van a llevar helado de postre ¡umm, de chocolate! y tú
no vas a tomar-
Se le cambia la cara. No contaba con eso.
-Perdón papa, no lo hago más- se apresura a suplicar.
Demasiado tarde pequeña, ya no hay remedio.
Se ve en un callejón sin salida. Se da cuenta de que ha
caído con todo el equipo y que seré inmisericorde con razón. Comienzo a ver
brillar sus ojos. -Pero papá…- se queja temblorosa. Ya se figura a todos sus
primos gozando de untuosos helados y ella excluida del jolgorio.
Sé que puedo tirar del hilo, como pez que ha mordido un
anzuelo y que está a mi merced. Merece una lección, aunque sé también que cederé al
final, pero justo cuando considere que el susto sea suficiente para que la próxima
vez sea más diligente.
-No, ni hablar- niego con la cabeza.
Cada vez los ojos más líquidos.
Pero papá- ¡ni hablar… haberlo pensado antes!
El puchero se forma en su cara, las lagrimas a puntos de
brotar … no sé si ya podré evitarlas…
Suelto el sedal, le doy un respiro.
Bueno, pero que se la última vez… como la fuente está ya
abierta quizá es ya demasiado tarde y el llanto será incontenible.
¡Te he dicho que sí- me apresuro a contestar- pero como llores sí que no tomas
helado! se contiene a duras penas y respira hondo.
¡Uy, por poco no llega la sangre al rió!
La pobre se va entre disgustad y contenta.
No sé si le habrá
servido de algo la lección...
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