jueves, 21 de mayo de 2020

Ángel Ruiz

Hoy es un día muy especial para mi porque mi amigo Ángel Ruiz ha cumplido 53 años, si no me equivoco.
Esto tiene de especial el que hace dos semanas estábamos muy preocupados porque estaba en la UCI contagiado del coronavirus dichoso y en estado francamente grave. Todos sus amigos, que somos legión, por todos los puntos de España y parte del extranjero estábamos en vilo. Todo comenzó con buenas perspectivas, cada día sabía de su evolución por él mismo pero cuando pasaron más de 24 horas sin noticias me alarmé y me enteré de su gravedad. No paramos de rezar como es natural. Cuando parecía que había pasado lo peor de nuevo otra noche nos dieron malas noticias. Estas recaídas son de muy mala espina. En fin, desolados.
Yo estaba bastante cabreado con el maldito virus y me decía que no podía pasar lo peor, aunque era consciente de que nadie está libre de ello. Y una de las cosas que más me cabreaba era el pensar que tuviese que escribir un elogio a toro pasado, ¡y un...........! pongan aquí una imprecación, ¡me negaba a pensarlo, me rebelaba!
¡Los homenajes para cuando se está vivo,.........! y pongan aquí otra imprecación.
Por eso ahora que doy saltos de contento escribo en homenaje a mi saludable amigo Ángel.
Es una persona magnífica, un gran hombre, lo admiro muchísimo, y tengo una gran afinidad con sus gustos y sensibilidad. Es sumamente culto, profesor de griego en la universidad, esto dice mucho de una persona. Habrá profesores de griego perfectamente imbéciles, como en todos sitios, pero ya dice algo de uno el que, hoy día, alguien se dedique a estas lenguas muertas, o mediomuertas, al humanismo en su máximo exponente. Yo que admiro tanto esa educación clásica de los caballeros alemanes o no digamos de los oxonienses británicos que llevaban a gala recitar en la lengua original pasajes de Homero, que queréis que os diga, me parece una pasada.
Ángel lleva un blog maravilloso desde hace muchos años, con puntualidad encomiable cada día EnCompostela, nos deleita con alguna entrada, de lo más variopinto,  cultura, arte, literatura, viajes, siempre con su punto de vista, sabio, inteligente, siempre alejado de lugares comunes, muchas veces,las mas, políticamente incorrecto, sobrio, Ángel es castellano, burgalés por más señas, y se le nota en la parquedad, en la ausencia de sentimentalismo, en la palabra justa, en la sobriedad meseteña. Es un lujo leerlo cada día. No será él, pero alguien deberá recopilar todo ese ímprobo trabajo y recogerlos en un dietario que merece una buena edición. Son cientos de páginas sobre multiples temas pero todo como un caleidoscopio multicolor y brillante, porque Ángel es brillante.
Ya digo, que en un grado intelectual y cultural incomparable al suyo, mucho más elevado este, mi afinidad espiritual con él es completa.
Nos conocimos a través de la red, y congeniamos. Por fin llegamos a vernos cuando vino a Sevilla, y puedo decir, por mi parte, que pasé tres días inolvidables, y que lo que las redes me habían descubierto se confirmaba, que es un tipo estupendo, excepcional.
¿Qué a qué vino? pues fíjense a un congreso sobre Flannery O,Connor, es también un experto en esta autora, y ya pueden imaginarse, si conocen a la norteamericana, con su estilo absolutamente sobrio, descarnado, sin concesiones a la galería, por donde van los tiros de mi amigo Ángel.
Podría pasarme horas y horas escribiendo elogios sobre Ángel Ruiz y no haría más que justicia y aun me quedaría corto.
A los que no lo conozcáis os animo a echar un vistazo en su blog, que no os defraudará. Podéis rebuscar en ese mare magnum de temas, como en un baúl lleno de tesoros. Eso sí, Ángel, como yo, es católico a machamartillo, que para él, como para mí, es su mayor honor, no busquen allí lo que no van a encontrar.
Sus asertos sobre cine, música, libros son una fuente inagotable de descubrimientos. A mi, no lo dudo, me ha enriquecido enormemente. Eso es lo que tiene admirar y seguir a personas excepcionales, que de alguna manera nos acerca a la excepcionalidad también. También trata temas banales, no todo son altas cumbres... habla del parchís que juega con su familia y de la vida misma, y aunque él mismo me lo niegue, tiene un mucho de poeta en muchos de sus textos de una enorme belleza y emoción, pero de la buena, ya digo, sensiblerías fuera, verdad mucha.
Y todo esto, no quiero que pueda parecer afectación, es menos cierto que la realidad.
En fin, me prometí a mi mismo,  sólo escribir de Ángel para dar albricias, y cumplo mi íntima promesa. ¡Gracias a Dios, muchas gracias, que ha escuchado nuestras oraciones -cómo pienso en lo que habrán encomendado su madre y sus hermanas- y como estoy exultante lo digo a boca llena ¡Uff, que gran alegría Ángel, amigo, que cumplas muchos, muchos más!





domingo, 26 de abril de 2020

CUARENTENA VIII

Ya parece que hay cierta apertura, hoy hemos salido con los dos más pequeños, menos mal que ya los han equiparado a los perros. El paseo por una Sevilla solitaria, dentro de la tristeza por la calamidad, no deja de tener una gran belleza al estar solo para nosotros.  Las plazas mas turistificadas sin nadie, las calles más típicas en soledad... Ello te permite percatarte de detalles que en el maremagnum de gente es imposible.
Ayer montamos nuestra caseta y tomamos el pescado tradicional. Los vecinos estaban todos en los balcones y habían colgado guirnaldas y farolillos. A pesar de que hay miles de muertos, estos momentos sirven para olvidarse un poco de esta triste situación y sentirse un poco hermanados en la desgracia colectiva.  La situación crítica de un gran amigo la llevo como un peso, aunque afortunadamente ya hay visos de esperanza. Pensar cómo estaría Sevilla esta noche y todo lo que se ha perdido es duro. Realmente se sobrelleva con bastante dignidad, no hay feria y no pasa nada, hay cosas peores y miles de familias desvastadas, pero la procesión va por dentro. El sábado llaman al telefonillo, uno  sobresalta ante la falta de costumbre. Un mensajero trae de regalo una caja de manzanilla, unos catavinos y varios farolillos, y entonces me emociono y salen como en un borbotón esas carencias, esas pérdidas menores, que parece que tenemos asumidas pero...uff, realmente es mucho a lo que todos hemos renunciado.

Hemos tenido la gran fortuna de recibir la comunión, lo cual es una suerte insólita en estos tiempos de catacumbas. La emoción ha sido muy grande.
Ayer cayeron varias jarras de rebujito y  sevillanas y pescao frito, esta mañana temprano tras la comunión hemos desayunado churros y después el paseo.
La reclusión se sobrelleva así mucho mejor.











sábado, 11 de abril de 2020

CUARENTENA VII

Sábado Santo. En la catedral de Granada impiden continuar el oficio del Viernes Santa. Tanta estulticia, tanta cobardía, tanta sandez, tantísimos intransigentes, tanta incompetencia me abruma.
El gobierno es el absoluto desastre. ¿Qué medidas están tomando para que esto acabe?. Nada, recluirnos a todos como viejas indefensas hasta que esto termine, si es que lo termina. La reclusión será necesaria, ya que han llegado tarde y mal por su incompetencia, pero al menos ahora que hagan algo ¿o  vamos a estar seis meses encerrados hasta que esto acabe? Esos no es una medida eso es la medida de su incompetencia. Muerto el perro se acabó la rabia. Qué inteligentes. ¿Pero qué se puede esperar de un doctor que copio su tesis, de una panda de tipos sin experiencia alguna como Iglesias y su pandilla de cajeras de supermercados. Qué gran labor haría esa mujer en un Mercadona, esas si que son admirables, pero no llevando la pesada responsabilidad de dirigir un país en el momento más dramático y difícil desde la Guerra. Echenique, Monedero... es que uno los ve y dice ¿madre mía, pero como vamos a salir de esta con esta panda de ineptos, que estarían muy bien rigiendo un cine club de pseudintelectuales en los bajos de un barrio suburbano, con cerveza, porros y cubatas después de la sesión, pero dirigir España, nada menos que España, ¿uff, qué puede salir bien?
Mientras tanto con un decreto de estado de alarma nos van privando de nuestros derechos fundamentales, uno de ellos  el de culto, claro que en esto son nuestras autoridades eclesiásticas las que se llevan la palma. Empezando por no haber defendido de la profanación la basílica del Valle de los Caídos como debieran, independientemente de que los restos fuesen de Franco o de la Pasionaria, eso da igual.Pero de esa cobardía y ese bienqueda de entonces nos lleva a todo lo demás. Como continuación, sometidos a la "prudencia" cierran las iglesias a cal y canto, sin que el gobierno lo decrete. Las misas sólo para ellos, el pueblo abandonado. A mi me gustaría ver a los San Carlos Borromeo y a los San Luis Gonzaga de hoy, que los hay, ojo, y ya saldrán espero, pero que casi no se encuentran en el aparato burocrático de nuestra Iglesia, tan comedidos ellos. Yo los necesito como luz y referencia ya que estoy tan alejado de la perfección.
He procurado escuchar, que no asistir, a las misas on line, pero es frío y falso. Precisamente los niños, que como los locos suelen decir la verdad, son reacios y me cuesta trabajo tenerlos controlados, cosa que no ocurre en el templo, y es que ellos son conscientes de este paripé, porque, no nos engañemos, a pesar de todas las admoniciones en su favor, nos falta la Presencia, sin ella todo cae como una tramoya sin armazón. Ciertamente nos sirve para escuchar las lecturas y tener un momento de oración, pero realmente para ello no es necesario ponerse ante la pantalla de la tv. Es más, he llegado a la conclusión de que esto es perjudicial para los niños, porque banaliza el misterio profundo de la presencia real de Cristo en la eucaristía. NO señores, no es lo mismo, no me hagan comulgar con ruedas de molinos, o de aire en este caso...
Mi amigo AP, como siempre, tiene más razón que un santo, y me alertaba de esta lejanía. Creo que a partir de ahora haremos las lecturas en familia, lo que será más cercano a la verdad y más significativo que la mera apariencia on line.
Ya van por 15.000 muertos. Esto es dantesco, las morgues, los ataúdes apilados, las bolsas negras porque no hay féretros suficientes, la ausencia de cercanía. Sólo dejan ir a tres a los entierros. Pero los medios amordazados no se dejan llevar por el "tremendismo" que no conviene a un Gobierno que clamaba histéricamente en la oposición por la muerte de un perro. Parece que ahora mueren espíritus sutiles sin pena ni gloria...
El wasap controlado por el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos y todos tragando.
O levantamos la cabeza o nos comen.
Esto no va de epidemias esto va de esclavitud o libertad, es decir, de vida o muerte.


CUARENTENA VI

Hemos pasado un Domingo de Ramos atípico.
Todo vacío. Donde tenía que haber una bulla inmensa, cientos de personas ilusionadas entrando en las iglesias para ver los pasos preparados. Niños endomingados, flores, palmas, luces, cera, incienso... nada.
Desolador.
El tradicional  via crucis de la Vera Cruz el viernes de Dolores, conectados a la tv y con incienso en casa.
En casa todo fluye admirablemente bien. Hay excepciones. Gran trifulca en la cocina cunado los niños se persiguen porque uno ha cogido un trozo de bizcocho más grande que el otro. Alrededor de la mesa se persiguen, tiran unas parrillas de metal que hacen un ruido infernal, como si hubiese caído el templo de Salomón, es más el ruido que las nueces, pero llega la madre de familia y pone a todos firme, incluyendo al que escribe y promete que los bizcochos y dulces se han acabado para siempre. Silencio sepulcral, incluido el que escribe, que, por lo visto, tenía que haber atajado la discusión antes...
Los niños deseando ver la Casa de Papel, que se estrena el sábado. Se la beben. Les digo que a partir del Domingo se acabaron las películas profanas.
El día de Palmas, a las tres de la tarde sacamos a la Borriquita desde el balcón, y conectamos en directo, vídeo que se hace viral y por la tarde le ha llegado a gente desde Madrid o desde Cáceres. También retransmito la entrada a la hora exacta en que debiera estar entrando. Yo estoy a lo mío y no me doy cuenta, pero los vecinos han salido a los balcones y cuando termino y entra al son de la Marcha Real, recibimos un aplauso atronador.
Las cosas de Sevilla, aparece un coche de policía con una marcha de cornetas y tambores a toda potencia que resuena en toda la plaza, de nuevo la gente en los balcones. Santi con la borriquita y el incienso. Se para el vehículo donde debiera estar la mítica rampa, los policías con mascarillas y guantes hacen signos de entusiasmo y apoyo. La plaza vacía por un momento cobra vida, la plaza es un clamor este Domingo de Ramos a pesar de la ausencia.



lunes, 6 de abril de 2020

LUNES SANTOS DEL CORONAVIRUS.



 La procesión va por dentro...


Desde que tenía 12 años, sin faltar uno he vestido mi túnica negra de ruan. Fue mi padre, cuyas cenizas están a los pies del altar del Cristo, quien nos llevó, a mis hermanos y a mi por primera vez.
Se enamoró de esta cofradía, cercana al ambulatorio donde iba cada día. El curaba a los vecinos de este barrio clásico y antiguo de San Vicente, muchos de los cuales eran también hermanos de nuestra Hermandad.
Al vivir fuera del centro no podíamos cumplir ese rito de ir andando. Y vestidos con la túnica y los capirotes quitados nos montábamos, eso sí, ya en silencio, en el coche, que en aquellos días todavía se aparcaba fácilmente en la calle Baños, o en Redes, cerca de la capilla.

Ahora soy yo el que llevo de la mano desde mi casa, ahora sí, andando, con el antifaz cubierto, sin mirar para atrás, por el canino mas corto, a dos monaguillos, junto a tres nazarenos, más altos que yo. Es la vida que sigue. Son los siglos que corren por mis venas y las de los míos, igual que la de aquellos que en el convento de la hoy Plaza Nueva, donde ahora hay un banco, fundaron unas reglas y unos ritos que todavía seguimos.

Hoy no, hoy por primera vez no visto mi túnica de ruan y la lápida donde yace mi padre al pie del altar no sentirá los pies descalzos de los nazarenos de la Vera Cruz que forman la cofradía.La procesión va por dentro, se dice...y cuanto hay de verdad hoy en ello.

La procesión hoy no tiene más remedio que ir por dentro…
Ahora tras tomar la taza de café, tras haber visto pasar a la joven cofradía de San Pablo por mi puerta, donde a la Virgen le han tirado miles de pétalos desde nuestros balcones, unos jóvenes del barrio periférico, entusiasmados, vestidos de Domingo, que se despiden de nosotros hasta el año que viene, qué ironía hoy, en lo que ya es una tradición, ahora tras tomar esta taza de café y la torrija me dispongo a revestirme con la túnica con la quiero ser amortajado, ahí están planchadas, las largas colas cogidas con alfileres para que no arrastren, los espartos, el cíngulo, el escudo, los roquetes de encaje de los pequeños...pero hoy no esta el perchero, con los capirotes de cartón esperando, con la cestita de mimbre negra, el mismo donde se van a colgar poco después los trajes y mantoncillos de gitana, hoy no hoy la procesión va por dentro
Oncemil es el número fatídico de tantos a los que se ha llevado la epidemia maldita, muchos, la mayoría son ancianos, a los que la muerte les ha venido deprisa, antes de lo debido. Por mi ventana he visto estos días llegar furgones del tanatorio en un rosario trágico llevándose ancianos de la residencia vecina. Los militares heroicamente acuden continuamente a desinfectar el edifico, los médicos y enfermeros, se asoman al balcón a tomar el aire a veces, con sus trajes de protección en una imagen onírica y terrible.
Hoy no bajaré las escaleras, cuidando de no chocar el capirote contra los dinteles, no atravesaré la plaza, no cruzaré por Cuna,, no llegaré a San Andrés abriéndome paso entra la bulla que espera impaciente y jubilosa a Santa Marta, no llamaré al cancel del atrio de mi capilla,, donde me esperan los hermanos que revisan, que no lleve adornos, ni joyas, ni reloj, sólo la alianza, el escudo en su sitio, el cíngulo hacía el lado correcto.
Hoy no rezaré el padrenuestro preceptivo antes de descubrirme ante los Titulares, el Ave María ante la mas triste de las Vírgenes, hoy no… porque la procesión va por dentro, por dentro de las arterias de todos los sevillanos de todos mis hermanos que revivimos, como si se hiciera presente estos hábitos seculares, cuyo peso es tal que aunque no haya salidas, ni pasos ni flores, cera, ni música, todos vamos a hacer nuestra estación de penitencias, habrá como una misteriosa nube que nos cubra, que sobrevuele la ciudad vacía, y en cada casa, en cada alma, en cada corazón de los nazarenos de este lunes santo se hará presente y nos insuflará el hálito de esta comunión casi milenaria decantada por la repetición perenne que hoy no se interrumpe, porque no puede ser, es imposible: la procesión hermanos, todos, no lo dudemos, este año, la llevamos muy dentro.

sábado, 28 de marzo de 2020

Cuarentena V

La vida sigue su curso. Estamos confinados pero esto no tiene mérito alguno. Si no estás sufriendo directamente la enfermedad estar en casa toda la familia unida es una bendición.
Todas las noches vemos películas juntos. Manolo recostado sobre mi, un brazo estirado sobre el cabecero del sofá reposa sobre el musculoso de mi hijo mayor y con la otra mano agarro la del pequeño Santiago. Esto es algo inédito. Todos los días tomamos bizcocho casero para merendar, hoy hay tarta de queso.
Me he puesto a pintar los balcones, que buena falta le hacían. Veo como sacan un muerto tapado con una sábana y lo introducen en un coche de la funeraria. No es el primero que veo. Son ancianos de la residencia de San Juan de Dios afectados por el coronavirus. No puedo seguir tal cual, me pongo de pie y junto a Santiaguito, rezamos hasta que se aleja el coche de la plaza.
Esto es sólo el comienzo.
Le gestión es demencial. Mi hermano médico ha estado en contacto con varios compañeros de urgencias infectados, teme que al reanudar sus tareas en cardiología afecte a pacientes y compañeros y solicita hacerse la prueba. Tras muchas dificultades se la realizan. Se supone que en pocas horas saldrá de dudas. Lleva un día y medio y aún no sabe nada. Si esto es así entre los propios sanitarios qué será del resto.

Esta sociedad no cree en la vida eterna, por ello la salud es lo único importante. Nos dicen que esto es una guerra. No es cierto, en la guerra no es la vida lo primero. Se entrega la vida por valores más altos. Esta situación de confinamiento universal es única en la historia. Sacrificamos todo por la salud del cuerpo, que es lo único que nos queda. Las consecuencias de esta suspensión absoluta de la cotidianidad están por llegar.
Las iglesias siguen cerradas.
Me reconforta que un amigo que sí puede comulgar se acuerde de mi y de mi  familia. La Comunión de los Santos parece que no se ha interrumpido.
Como siempre hay también muchos héroes y mártires.
Jóvenes policías, militares, médicos y enfermeras muertos en el ejercicio de sus labores. Un sacerdote agoniza por ceder su respirador a otra persona; ancianas y monjas haciendo mascarillas en sus casas...
Nos sobrecoge la maldad de Holanda desde donde nos recriminan que tratemos de salvar a los ancianos. Han llegado a la cúspide de la deshumanización escalonadamente, aborto, eutanasia... Hitler sonreirá desde su tumba.

Hoy vamos a hacer una paella en la azotea que está espléndida y en la que ya empiezan a salir los agapantos.

domingo, 22 de marzo de 2020

CUARENTENA IV

Hay momentos en que me siento culpable por disfrutar demasiado. Ayer llovía y tras el chaparrón, entre nubes oscuras salió el sol, y quedó la azotea iluminada con un aura dorada que cubría todo de una belleza irreal, 

Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.
(Rima X)

Becquer conocía bien esta luz de Sevilla...

Y este sentimiento de culpabilidad es, lógicamente, por la situación que atraviesan tantos. Me sobrecoge el hecho de tantos enfermos que mueren sin compañía, y son enterrados en plena soledad. Esos viejos a los que se les ha privado tras un larga vida de cogerse a las manos de sus hijos en el último momento, de ver los ojos de sus familiares, de que los suyos sean cerrados por una mano amiga. Es tremendo. El testimonios de los que no han podido despedir a sus propios padres es desgarrador.
Por eso me siento un privilegiado y soy consciente de ello, así se los transmito a mis hijos, que la verdad que llevan el encierro con bastante hidalguía, no se quejan y no hay trifulcas ni peleas graves. 

Aunque estamos aquí todo el día, entre el periodico, los wasap, la gimnasia, la comida, el telediario, las videollamadas, las películas, etc... es que no da tiempo de todo.
Ayer rezamos el rosario todos juntos, lo nunca visto. Eso que nos llevamos. Hicieron cookies de chocolate, olía toda la casa maravillosamente. Hoy hemos escuchado la misa de doce on line desde la parroquia de la Magdalena, celebrada por nuestro amigo Paco. Encendemos una vela y hasta echamos incienso. Pilar se entretiene más con el carbón y las cerillas que otra cosa, pero en fin, no pidamos peras al olmo...
Hoy he hecho unos macarrones con una salsa romescu o algo así (he mezclado mil ingredientes) que me han salido, debo decirlo, de escándalo. Mientras los preparo me trasiego dos buenas copas de tinto, que tonifica y fortalece, sin duda.

Durante todo el día nos van llegando las noticias del virus chino y nos damos cuenta del desastre de gobierno que tenemos, como han obviado toda medida de previsión cuando era aún factible, las declaraciones previas a la alarma, que circulan por las redes, de ministros, ministras, del de la rebequita, del filósofo, de la chica de Cabra, son demoledoras...uff, da miedo en que manos estamos... Leo que al medico jefe de de la prevención del cuerpo nacional de Policías, unos de los que en enero ya tomó medidas y alertó de esto que se nos venía encima, no sólo no se lo han agradecido si no que le han cesado en el cargo. ¡Qué tropa!
Esto no ha hecho más que empezar, pero bueno, paciencia.
Veremos tragedias terribles, recemos por todos.

Desde mi azotea escribo, el sol está bajo en el horizonte, los pájaros indiferentes a todo esto, cantan entre los tejados del Salvador, en el silencio de la plaza se oyen como nunca. Está todo un poco triste, un poco melancólico, pero teñido de una belleza también insólita, silenciosa, serena. Los rosales no entienden de cuarentena y bullen impacientes por abrirse. La vida sigue, amigos.
Hasta mañana.