viernes, 22 de febrero de 2019

LAUS DEO. Recital Nuria Rial

El martes por la noche asistí a un recital de Nuria Rial verdaderamente excepcional.
Hay veces en que coinciden los astros de manera que todo resulta perfecto.
La voz de la soprano catalana no puede ser más bella, la orquesta barroca de Sevilla, una de las mejores de Europa, sonó empastada, sincronizada, con matices emocionantes. La chelista, el primer violín y, sobre todo, el oboe de amor, que acompañaron a la voz en muchas de las canciones, fueron excelsos.
El repertorio espléndido, Bach y Telemann, nada menos.


En ese vórtice de belleza daba gracias a Dios que hizo tales maravillas. ¡Tantas veces no somos conscientes de lo que tenemos! Allí estábamos un grupo de privilegiados ante  los cuales se habían confabulado los hados para crear un exquisito momento.
Esa música barroca tan bien compuesta, tan ligera pero a la vez tan bien ordenada, tan sutil, pero tan complicada en su aparente sencillez, es- pensaba- como si las matemáticas se pusiesen a danzar, como si las fórmulas tan áridas y serias se diesen un respiro. No sé como será la música de las esferas, pero seguro que no se aleja de ese gracioso contrapunto que escuchamos el otro día.
No es fácil llegar a esto.
Tuvo que nacer Bach, y componer su obra, ¡¡que ya es!!,  los músicos dedicarse largos años a prepararse para tocar hoy, la soprano poseer y educar una garganta mágica con gran tesón y esfuerzo para producir esos sonidos transparentes, construir un  teatro con una acústica perfecta, con la técnica que permita esa sonoridad excepcional, los lutieres  elaborar los instrumentos de manera que  resuenan con matices increíbles y todo armonicamente ensamblado da lugar a esta delicada interpretación que nos deja sin aliento. Seguramente, ni el propio Bach pudo nunca escuchar sus obras con esta calidad de hoy.
Mi amigo Rafael Llamas fue el que me advirtió que por nada del mundo me perdiera el concierto y cuánto se lo agradezco.
A la salida pude saludar a algunos músicos y al excelente oboista. No pude conocer a Nuria Rial, por eso desde que aquí me pongo a sus pies y me inclino ante ella, agradecido por el momento de emoción que nos regaló.
¿Qué precio tiene eso?
Exaltado regresé a casa. Al pasar por la Plaza Nueva, en la secreta capilla de San Onofre, donde late permanentemente la llama ante el Sagrario, bajé de la bici y entré unos segundos. ¡¡En acción de gracias, claro, laus Deo!!



martes, 12 de febrero de 2019

¡¡Querer matar al feto lleva premio!!

¡¡Qué aberración!! ¡¡Indemnizan a los padres que han querido matar al feto!!
Si continuas con el embarazo de un hijo con síndrome de Down y no lo matas, no te dan nada. Si querías matarlo pero por un (providencial) error médico  no lo detectan a tiempo y nace, entonces te indemnizan.


El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 5 de Sevilla, en sentencia dictada el pasado 17 de enero, condena al Servicio Andaluz de Salud (SAS) a indemnizar a unos padres por la privación de la oportunidad de interrumpir el embarazo (80.000 euros); y por los gastos y cuidados que necesita el menor por sus necesidades especiales (200.000). 

La noticia se comenta por sí misma. No hay palabras. Solo llorar.


lunes, 11 de febrero de 2019

Plácido domingo

Santiaguito se levanta saltando y se viene a nuestra cama. Es domingo por la mañana y todos sus hermanos están fuera. Ha amanecido como hijo único y está feliz.
Nos pide churros y desayunamos los tres juntos mojándolos en azúcar y Colacao.
No hay peleas por llevarse el último de la bandeja, ni se acusan entre sí ¡este es mío, tu has comido más, papá, ya lleva seis!
Todo es paz y armonía. Se escuchan las campanas de las torres cercanas.
¿Te imaginas que siempre fuese así?- le pregunto- tú de hijo único.
Se lo piensa, lo pensamos los tres, pero no. Optamos por lo otro. A pesar todo, preferimos el caos.




martes, 5 de febrero de 2019

D'amor sull'ali rosee

Preparando una ponencia sobre el Trovador de Verdi encuentro esta maravilla que no me resisto  a compartir aquí para que disfrutéis también. Aria cantada por la excelsa Caballé en Florencia en 1968, ¡hace ya 50 años! ¡Los mismos que yo tengo, ojú!
La dedica Leonora a su amado, prisionero en una torre que ella ve desde el palacio de la Alfajería de Zaragoza.
Es puro belcantismo y la soprano catalana nos deleita con la perfección de su voz, con la agilidad y el legato perfecto. Fijaos como mantiene las notas finales... ¡Una belleza!



Del amor sobre las alas rosadas vete,
suspiro doliente;
del mísero prisionero
consuela la triste mente…
Como aurora de esperanza
refresca aquella estancia:
Despierta su memoria
a los sueños de amor
pero, ¡ay!, no vayas a decirle,
por descuido,
las penas de mi corazón.



lunes, 4 de febrero de 2019

LOS GOYA: EL BIEN Y EL MAL, VIDAL Y ECHEVARRIA

En el mismo estrado aparecen sucesivamente, Arancha Echevarría, que en un discurso a favor de la tolerancia mete de matute un alegato pro aborto y Jesús Vidal, casi ciego que lanza un emocionante discurso de agradecimiento a todos. Especialmente  a sus padres por haberle dado la vida, consciente de que personas como la Echevarría,  no hubiesen tenido ningún escrúpulo en matarlo antes de nacer.
El bien y el mal puestos en evidencia. Sólo por eso merecieron la pena los Goya.

lunes, 28 de enero de 2019

Cine

El sábado fui a ver la favorita. No tenía ninguna referencia especial, salvo los anuncios que veía en la la tele. Parecía una buena película de época.
No me gustó. Es excesiva y esperpéntica. Exagerada y con un especial gusto por la distorsión.
La puesta en escenas es espléndida, los muebles, tapices, palacios, jardines... cuidados al detalle, pero para eso no va uno al cine.
La historia de las tres mujeres es un tostón. Tres arpías, o más bien dos y la reina. Las tres en un enredo de ambición y sexo lésbico muy a la moda.
Un rollo vamos.
Ayer por la noche vi el extraño de Orson Welles en la tele. Eso si que es una buena película. un blanco y negro sublimes, unos primeros planos, unas sombras y un guión inteligente e interesante. Con tres duros y cuatro decorados han hecho una obra estupenda.
¡Se trata de las personas, estúpido!

domingo, 20 de enero de 2019

EL GRAN TEATRO DEL MUNDO (del que ahora formamos parte)


Venimos al mundo súper protegidos rodeados por una muralla de familiares que nos quieren. Padres, tíos, abuelos más tíos y tías, viejísimos que besan con ternura y dan el aguinaldo en navidad.
Con el paso del tiempo vamos quedando al descubierto. Como en una dentadura perfecta y sonriente se van haciendo mellas.
Nos asombra que se vayan muriendo personas que siempre han estado ahí y que al niño les parecen eternas e inmutables, ajenas al tiempo. Murió el abuelo y fue el primer choque con la muerte. No sabía cómo podría enfrentarme de nuevo a mi abuela vestida de negro pues pensaba que estaría furiosa y enfadada con la vida por tal injusticia, como cuando nos reñía por haber roto una figurilla valiosa del salón,  y me reconfortó que me abrazara con gran ternura. Ahora veo, que ella sabía que era yo, un niño de seis año el que verdaderamente necesitaba ayuda, pues acababa de comenzar a enfrentarme con el mundo, a salir del paraíso de la infancia para siempre.
Somos nosotros ahora que los que vamos quedando en  la primera línea de batalla, ya desaparecieron hace años esos parientes que tanto quisimos en la niñez y hemos ido viendo con naturalidad que la generación anterior a nuestros padres vayan dejando el relevo, cansados y tras una larga vida plena. Son los que podían aun contar historias, que a nosotros nos parecían lejanísimas y fantásticas, de la guerra, en primera persona.
Esta semana ha muerto mi tío Loren, hermano de mi padre, no muy mayor, es cierto, y me he dado cuenta desolado, que en la familia paterna ya no queda casi memoria…
Sólo la mayor de las  hermanas, mi tía, sobrevive, pero, ay, la enfermedad que le aqueja le ha borrado los recuerdos.
Parecía que siempre iban a estar ahí y que en cualquier momento podríamos retomar el hilo de las historias que se contaban en Nochebuena o en las reuniones familiares donde los hermanos reían y nosotros, ingenuos, asombrados, atisbábamos aquellos tiempos fabulosos en que nuestros padres fueron a su vez como nosotros, traviesos y niños que hacían trastadas, jóvenes que iban al colegio y se enamoraban.
Que lejos estaba entonces el tiempo. Cuánto tardaría aun en llegar el momento de las serias responsabilidades.
Quién nos sacara ahora de duda, sobre aquella historia de la bisabuela, cuyo nombre ni sabemos, que perdió una herencia y un titulo nobiliario por casarse por amor con el administrador de sus fincas. Quién, sobre no sé qué carpeta de piel, ¿o era otra cosa?, que regaló el general Espartero, que era ¿amigo? ¿pariente? de la familia y con la cual mi tío Fernando , en la escasez de la guerra se hizo unas zapatillas de casa, ¿o no era así?
No lo sé, ya no lo puedo preguntar, se ha perdido, nadie hay que pueda contestar a eso. Se han ido y se han llevado con ellos sus recuerdos, su memoria, parte de lo que soy y nunca más volveré a escuchar.
Qué triste el paso del tiempo, qué melancolía. Cómo se van disolviendo con los años, las vidas y sus estelas, como en el aire azul la de los aviones, imperceptiblemente hasta que desaparecen.
Donde están hora la casa de mi padre, mis abuelos, con sus risas, sus luchas, sus esperanzas, sus anhelos. Todo se ha desbaratado, todo se ha ido, todo ha desaparecido.
Por entre tanta pérdida, aun nos sorprende, como un rayo de luz entre las nubes, algún destello.
Ayer no más, un señor con el que mantuve una cita, resultó que conoció muy bien esa esa familia y hablando me decía como le asombraba entrar en casa de mi padre y ver a mi abuelo Lorenzo, sumido en una especie de trance mientras escuchaba ópera en un gramófono, cerrados los ojos, apoyada la frente en sus manos, los codos en la rodilla y aislado de todo.
Me emocionó porque es esa la memoria que tengo también del mi padre. Todo se hereda. Oh, con la opera a todo meter, y haciendo gestos como dirigiendo la orquesta, y mi madre, a la que también le encanta pero no hasta ese punto enajenante, diciendo, ¡Paco por Dios, esa música! Y moviendo la cabeza¡ ¡Vuestro padre está loco y nos va a volver locos a todos!
Era algo chocante- en aquella época y aquel pueblo- me decía en aquella conversación. Además los días que había ópera o zarzuela en Sevilla, ellos no iban al colegio, se los llevaba tu abuelo.
Y tenían un teatrito pequeño -continuaba- de juguete con múltiples decorados, con pequeñas figuritas de cartón que se metían con una varilla entre la tramoya y representaban sus obras en miniatura.
Cuando escuche eso casi pego un salto, lo tengo yo ahora en mi casa. Lo guardo como herencia memorable.
Fue un regalo resucitar a través de sus palabras esos momentos idos, mi padre y sus hermanos jugando con “mi” teatrito.
No todo está perdido. Muchas cosas quedan en nosotros, aunque no lo sepamos, de los que se han ido.  Yo soy mucho de mi padre y un algo de mi abuelo que por tanto viven aun. Veo unas fotos mías en una presentación de una conferencia y me asombro del parecido, en el gesto, la pose, a mi padre, casi somos exactos...
También es cierto, que ahora da menos miedo morirse, porque tenemos a tantos allá.
Me invade hoy  la nostalgia, no puedo evitarlo, en este mundo que me va pareciendo cada vez más deshabitado.
Pero espero con ilusión el momento en que todo se recompondrá. (Rom. 8.18)