miércoles, 18 de marzo de 2020

CUARENTENA II

La mañana paso plácidamente. Cada uno a lo suyo, las clases on line. Llueve, así apetece más quedarse en casa. Las campanas tocan a la hora del ángelus, destacan las de la Giralda que voltea como en los días de fiesta. Estos gestos son bonitos y alegran el día. Aunque al pueblo nos han dejado abandonados al menos sabemos que las iglesias siguen existiendo.
Pensaba que iba a ser mucho peor y que los niños se iban a desesperar, pero qué va, tienen mayor capacidad de resistencia de lo que pensaba.
A las dos y media sí hubo una trifulca y Pilar acabó llorando y encerrándose en su cuarto. Santi, sentado a su lado le daba con los pies y ella respondía y así hasta que llegó la sangre al río. En verdad, creo que el problema era que se había perdido la contraseña de Nexflit y no iba a poder ver su serie.
Por la tarde hicimos ejercicio en la azotea. Los dirige Manolo, con  unas tablas de flexiones, el lleva media hora cuando me incorporo y lo abandono mientras el continua...
Tras la cena vemos el Padrino, sólo la mitad, nos quedamos dormidos, yo recostado sobre el hombro de Ignacio, cuyo antebrazo de campeón mundial de piragua me asombra. Hace nada estaba por ahí gateando. Dieciocho años es toda una vida, pero para mi es antesdeayer por la mañana.
Esta cuarentena me depara momentos como este, de abandono en el sofá, inverosímiles en lo cotidiano.
Mañana más.

lunes, 16 de marzo de 2020

CUARENTENA I

Ayer jugamos todos al bingo, después bailamos a las ocho en el balcón con la música que puso el vecino a toda pastilla, hicimos un bizcocho, limonada y vimos La ventana indiscreta de Hitchcock.
La azotea esta espléndida, con las glicinias pletóricas, los rosales, el azahar, los geranios floreciendo.
Todo silencioso y un sol radiante. Eso fue ayer, hoy han bajado las temperaturas el cielo está plomizo y parece como si llegase de nuevo el invierno. He puesto el brasero, A pesar de los cinco niños en casa, todo está muy tranquilo, por ahora.
Ignacio y Reyes asisten on line a sus clases. Pilar juega con el movil, Manolito va a iniciar un "circuito" de gimnasia y Santi está haciendo más limonada en la cocina con su madre.

Me han dejado uno de los ordenadores libres y aprovecho para escribir estas líneas mientras escucho música: ahora Bach, antes Satie,
Se ha levantado un viento abrupto de repente que hace temblar las ventanas, el sol se está poniendo tras los edificios de enfrente bajo unas nubes negras, me arrebujo más en la camilla.
 No tocaba esta tarde estar en casa toda la familia juntos y tranquilos. En el móvil me salta una alarma: Mesa redonda en el Teatro de la Maestranza. Ahora tendría que estar moderando entre el escenógrafo y el director musical el estreno del Barberillo de Lavapies, de mañana, que ya no será por ahora.

Esto no es más que el comienzo y habrá momentos para todo, también para aburrirse, pero estoy con mi mujer y mis hijos en casa, rodeado de libros y aparatos tecnológicos que me permiten estar a un clic de películas, música, de todo.
Creo que me voy a poner a hacer el "circuito" con Manolo. Ya os contaré cuanto resisto.
Hasta mañana.

lunes, 2 de marzo de 2020

Niños y cuaresma

Primer viernes de cuaresma, Reyes y Manolo invitados a sendas barbacoas. Hamburguesas, filetes plancha, chorizos asados, hasta cordero. Uno se llevó su bocadillo de queso y la otra a base de pan y patatas fritas. A veces toca esto, que le vamos a hacer. Se lo ponen más difícil que a nosotros.

Santiago llega el sábado por la tarde de una competición de piragua, ha remado 3000 metros y está reventado. El miércoles de ceniza en el quinario le habían pillado para ir de acólito en la función que celebraba el arzobispo.
Cuando llega se ducha y se pone el pijama, se niega en redondo a ir. Ni amenazas ni premios le hacen desistir. Llamo para decir que no vamos, total habrá más monaguillos. Pero no. Es de los que va al lado del mitrado y no hay otros niños avisados. Vaya por Dios. Apelo a su responsabilidad y tras derramar lágrimas, se viste otra vez y nos vamos en bicicleta pitando. Llegamos, se pone el roquete en un santiamén y justo a tiempo. ¡Prácticamente todos esperando a que llegue el niño!
Una vez allí, entre los vapores de incienso me lanzaba desde el presbiterio una mirada de reconvención. ¡Total no fue para tanto la celebración sólo duro dos horas!






jueves, 27 de febrero de 2020

El Queco y la Queca

Como continuación de lo de ayer, cuando hube paseado por los claustros evocadores subí a ver la exposición  "El abrazo, artistas en diálogo" quedé verdaderamente patidifuso con algunas obras.
Aquí os dejo una de una gran belleza conceptual. Tras preguntar al vigilante si era o no parte de la exposición, a lo que contestó afirmativamente, pronto quedé cautivado por los efectos del blanco sobre blanco.
Allí en una esquina solitario, defendiendo el "corner" donde se unen las líneas perimetrales de los muros que buscan el recto ángulo de lo infinito, con su prístina pureza, con su humildad perseverativa, con la diasténica figura climática, en un afán de eternidad estólida que unifique espacios y entornos, estructuras y contracturas, informalismo y deconstrucción, alentando diálogos, cuestionando prejuicios, desalentando arbitrios y vulnerando escrúpulos sincréticos, allí la obra nos interpelaba, superando la verosimilitud de tiempo y tránsito.

El Queco y la Queca


Qué coño es esto
Qué carajo es esto.

miércoles, 26 de febrero de 2020

ESPACIO SANTA CLARA



Así se llama ahora el antiguo convento cuyas estancias abandonaron las monjas hace unos años.
Sólo la mitad está restaurado y la otra en una decadencia que espera mejores momentos.

Entré ayer tarde, en una tibia tarde, ya es primavera en Sevilla, aun antes que en los grandes almacenes. Los naranjos estaban florecidos y me adentre por los jardines solitarios de lo que antes fue clausura. Como no había absolutamente nadie, era como vulnerar el hortus conclusus y sentía ese pudor del que se cuela en un recinto todavía consagrado por la vida pura del monasterio.
Qué belleza remansada en las piedras ruinosas, en la torre románica, en el sonido de los pájaros, en la luz dorada del poniente.
El patio con la fuente de mármol era un lago de silencio, de trinos y naranjos. A él se abren las puertas de las salas de azulejos de arista con dibujos de brocados antiguos venecianos, que tan sevillanos nos parecen hoy. El refectorio en penumbra se alarga con sus bancos corridos, su friso de cerámica, su púlpito labrado, su artesonado geométrico, el suelo pulido de barro y olambrilla.

Nos llegan aún el sonido de las cucharas de madera chocando en los cuenco de loza, entre lecturas pías . Nos vienen a la mente esos bodegones sobrios de Menendez o Sanchez Cotán, un cardo, una vasija, una hortaliza sobre el alfeizar desnudo.

Se suceden las puertas, los arcos, una cruz sobre el dintel al contraluz del patio que se abre al fondo, como una promesa luminosa.

Tanta belleza inesperada me humedece los ojos. Me ha sido regalado inmerecidamnte un instante de fulgor, como si un relámpago iluminase súbito un oscuro paisaje, como si en la caverna nos hubiese sido dado el volver la cabeza fugazmente para ver, in ictu oculi,  la realidad de las sombras...







miércoles, 12 de febrero de 2020

ANGELA CHANNING DE HAENDEL



Ayer en el Maestranza asistimos a una esplendida representación del Agrippina de Haendel.
La escenografía actualizada a las teleseries de los ochenta estilo Dallas y Falcón Crest fue un acierto total. Va uno con reticencias ante tal adaptación pero queda uno rendido cuando algo se hace de manera inteligente. Realmente adquirió toda la obra un toque de frescura que quizá, nos acercaba más de lo que pudiésemos pensar a lo que realmente sientiese un espectador de la Venecia de 1700.
No vimos una representación arcaica y polvorienta sino juvenil y próxima. Quiero decir que Haendel era un joven de 24 años cuando compuso esta ópera y el público que asistía al teatro de san Giovanni Grisostomo de Venecia iba a contemplar un espectáculo moderno. Algo de esto se nos ofreció a nosotros ayer.
De todos modos la música de Haendel ha traspasado lo moderno o lo antiguo y se ha convertido en un clásico, esto es intemporal.
Ciertamente fue sobrecogedor cuando la soprano, Ann Hallenberg, comenzó a cantar su aria del pensieri y la voz se fue alargando sobre el teatro y se clavó en los espectadores como un estilete dejándonos petrificados o cuando Ottone en un escenario en penumbra eleva su queja. Son momentos cumbres en los que uno se reconcilia con la humanidad.
Gran noche, sí. La orquesta barroca de Sevilla estuvo sublime bajo la batuta de un Onofri en estado de gracia.
Cuatro horas y media, que parece mucho pero que finalmente nos supieron a poco.

jueves, 23 de enero de 2020

Very busy man


Soy un hombre muy ocupado, que horrible suena eso, excesivamente ocupado y de pronto se
conjugan los hados para que la tarde que se preveía azarosa quede venturosamente vacía. Permanezco en casa, ni conferencias, ni exposiciones, ni conciertos,  ni ponencias, ni reuniones, ni visitas, ni nada... Se han ido todos, niños y mayores y para colmo afuera ¡llueve!
Como no tengo chimenea enciendo una vela, menos da una piedra. La llama trémula nos une de alguna manera a lo más profundo de la humanidad desde los remotos tiempos de las cavernas.
La calefacción bombeante y la tarde gris, plomiza, desapacible y melancólica como un poema modernista de JR, y uno aquí, en la camilla, en la gruta ancestral del hogar protegido en la lumbre.
Para que todo sea perfecto pongo música triste, El Cisne de Saint Saens, y algunas arias de ópera llenas de nostalgias, que no hacen sino exaltar mi íntima alegría.

Oh, que delicia, en la vida hay momentos sencillos que se nos dan de modo imprevisto, como este.

Me prometo en la paz de la tarde silenciosa de paraguas húmedos, plasmar en este blog más a menudo minucias como estas que interesan a pocos.