lunes, 15 de junio de 2015

ADIOS AL BAZAR VICTORIA


Sevilla se está quedando sin alma. El desarrollismo de los sesenta la maltrató de manera inmisericorde, cargándose palacios y monumentos irremplazables, pero no aprendemos.

Se van a trasladar varios comercios de toda la vida y con ello se llevan parte de la esencia de la ciudad, que no son sólo sus grandes monumentos, sino estos pequeños trozos donde se venera la tradición y la nostalgia.
Se va el Bazar Victoria, después de cien años de surtir de clavos, puntillas, sartenes y botijos y jaulas de grillo y huevos de madera para zurcir calcetines, a media Sevilla.

Poder ir a comprar el bote de pegamento para los trabajos de "pretecnología" de mis hijos en el mismo lugar donde mi abuelo compraba un trompo cuando tenía su edad es un lujo. Sentar a un niño en el largo mostrador de madera gastado,  en el mismo sitio, en la misma madera donde a su bisabuelo lo sentó su padre tiene  un valor intangible, pero no menos cierto, que un cuadro de Murillo.
Ahora van a destruir todo eso para, triste paradoja, poder ampliar el recinto destinado al "museo" que pretende hacer la Cajasol en ese lugar. ¿Qué sentido tiene crear un museo destinado a exponer obras de arte y destruir una obra de arte viva e imposible de reemplazar?

Pero esto es lo que hay.









sábado, 13 de junio de 2015

AYER COMO SIEMPRE...

p. ¿Cuáles son los pecados que se dicen clamar al cielo?
R. Los pecados que se dicen clamar al cielo son cuatro:1º. el homicidio voluntario; 2º. el pecado impuro contra el orden de la naturaleza. 3º. la opresión del pobre; 4º. la defraudación o retención injusta del jornal del trabajador.

Del catecismo de mi tia abuela Amalia (q.p.d) que ha aparecido por mi casa. Edición de 1921 prescrito por la Santidad del Papa (san) Pío X en 1905.

No parece que la opción por los pobres y las "periferias" sea algo de ahora. Por su manifiesta y grave iniquidad la injusticia social clama al cielo desde hace luengos años...

miércoles, 10 de junio de 2015

GRIPE

Escucho la Patética de Tchaikosky medio tumbado en el sofá. Las voces de Santiago no cesan  se me clavan como dardos. Llevo todo el día con fiebre y un mal cuerpo tremendo. No he ido a trabajar, pero no he podido hacer nada de lo que uno haría si le dieran una mañana de asueto, ya que un gran cansancio no me lo permitía. Me levanté a la una,  con dolor de cabeza y me he arrastrado al sofá. Nada me satisface. Estoy leyendo a Trapiello, "La Manía", a pesar de mi languidez y de que todo me molesta, me gusta, aunque me cansa leer más de unas hojas y lo dejo.
Cuando se está enfermo, nos damos cuenta de lo que dependemos de este dichoso cuerpo nuestro.
Reyes ha salido con las niñas. Se había hecho algo en el pelo que le favorecía, le he amonestado por ello. Yo aquí, enfermo y tu preparándote ya para cuando yo falte.
Pongo voz plañidera y le digo a Manolito que me ayude a levantarme y me apoyo en su hombro. -Papá, no te pases- me dice.
Ahora tengo 38 y me sigue doliendo la cabeza. He cambiado a Mozart, el concierto para clarinete.
Santiago ha dejado de gritar, loado sea Dios, y juega con Pilar al ajedrez. Suena el clarinete  despacio y largamente en el  segundo movimiento. Fuera hace mucho calor y el viento de levante mueve las persianas.
Cada vez estoy más congestionado.¿donde he puesto el pañuelo? ¡Attchiiisss!                                        

lunes, 8 de junio de 2015

Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.


Hoy leo el blog de AR, cuyas aportaciones cotidianas son impagables y veo esta entrada, que, oh, casualidad, está relacionado con mi impresión de ayer no más.
Estaba en la Parroquia de la Magdalena, asido a un varal de plata del palio del Santísimo, que tras la procesión del Corpus, íbamos a acompañar hasta el altar mayor para la espléndida bendición solemne.(Mis impresiones de otro año aquí y aquí).
Miraba el cuadro de la Batalla de Lepanto de Lucas Valdés, que luce restaurado con vivos colores. Me entretuve en contar cuantos navíos surcaban los mares, unos setenta había pintado. Hubo cientos.
Pensé que hoy muchos considerarán políticamente incorrecto este cuadro, en este sitio y despreciarán la grandeza de haber vencido al Turco en 1571.
Gracias a la sangre derramada por tantos entonces, podemos nosotros disfrutar de nuestra civilización occidental  y García Morente lo sabía.
Hoy ignoramos nuestra historia o lo que es peor la traicionamos. Renegamos de la Reconquista por la que nuestros antepasados nos introdujeron voluntariamente en la modernidad, recuperando la vieja Hispania duramente, palmo a palmo, y hay quien añora un islam falso y mitificado. Ese movimiento andalucista, tan propio de los nacionalismos utópicos decimonónicos,  y que, gracias a Dios, no llegó a nada en nuestra tierra, (bueno, la triste bandera blanca y verde, el himno, y poco más), pero que ha sido tan trágico en Cataluña y Vascongadas, bebe de esas fuentes absurdas.
Ayer contemplando el cuadro de la batalla heroica, como el "viejo" profesor, yo también, con una mezcla de orgullo y desolación, clamaba: España, España, España.

miércoles, 3 de junio de 2015

MÁLAGA, IMPARABLE.

El sábado estuve en Málaga, cuya visita demuestra cómo una buena gestión puede levantar una ciudad.
Pudimos visitar el Pompidou, el Thyssen, el Museo Ruso y el Museo del Automóvil. La comparación con Sevilla es inevitable. Pensar que Carmen Cervera quiso poner su museo en Sevilla y por una mala gestión se fue a Málaga... Allí había una exposición, "Días de verano" deliciosa, con unos Sorollas, Meifrén, Plá, Picassos estupendos.
El Ruso te permite recorrer toda la historia de la pintura de este país desde los iconos hasta el siglo XX.
Aunque desconocidos para nosotros la mayoría de autores, había cuadros espléndidos. El siglo XIX con unos paisajes nevados y una pintura "paneslavista" maravillosas, la de propaganda comunista muy interesante, y cómo no, las vanguardias, de Chagall a Kandinski,  Malévich...




El Pompidou,  es un laboratorio experimental donde junto a las mamarrachadas típicas, te encuentras una "Musa Dormida" de Brancusi, unos Giacomettis, De Kooning... En todo caso, te dejas llevar por el cuenta cuentos que explica las obras, ininteligibles si no, y uno se mete en el juego pseudointelectual y se divierte.
El edificio "El Cubo" me gustó mucho.
Vídeos de tías en pelotas reivindicando la liberación femenina, espantajos colgados del techo, en fin lo tradicional, un batiburrillo postmoderno con grano y paja, pero un lujo para cualquier ciudad. Por lo pronto, me encontré una alumna de un curso de museología de hace dos años, que está allí trabajando. Nada más que por eso ya merece la pena.
Muñecos hechos de papel de plata
Sorprenden vistos por delante, al estar vacíos, lo que conlleva una profundísima simbología sobre las tres religiones llenas de esperanza, según nos dijeron...
Diseñado por Sonia Dalaunay
El Museo de Automóviles, al que entré sin especial ilusión, me fascino, vehículos desde el año 1900 hasta ahora. Están expuestos con "glamour" y recrean la época del gran Gatsby, junto a vestidos y diseños coetáneos.

El Puerto nuevo espectacular, las calles limpias, restauradas... Una ciudad que ha dado un cambio en los últimos años inimaginable. Hay que ir.
Envidiable.

martes, 2 de junio de 2015

AGAPIMU


A una mañana de Reyes
magos, de la mano me llevan,
 los sones de la música
Y todo vuelve
La cinta del cassette sonando, Agapimú
El olor de la madera barnizada del teatro
de juguete
y el aire de los ángeles de la familia
que sobrevolaban sobre los regalos
desenvueltos
Papá, máma y el eco
de la dicha completa
como una naranja

dulce y cerrada.





lunes, 1 de junio de 2015

Ahí estamos

¿En serio?  Así contestan mis hijos ahora cuando se les dice algo. Estará de moda, supongo. También la pequeña.
-Hay helado de postre.
- ¿en serio? -contestan.
Sí, totalmente en serio.

Otra coletilla que utilizan ahora todos para confirmar algo: Ahí estamos.
-La verdad es que ha sido un pedazo de partido.
- Ahí estamos.
A veces  yo les contesto igual.
-Tienes que ayudarme con los deberes de cono- me dice Manolito.
-Ahí estamos- contesto.
 Pero no debe ser muy adecuado su uso para padres por que me dicen con un dejo despectivo:
¡Papá, no te motives!