¡Pilaaar, pincha las patatas con el tenedor!. Y Pilar (cuatro años) obediente coge las patatas con la mano izquierda las pincha con dificultad en el tenedor, que empuña con la derecha y se las lleva a la boca.
Del diccionario de Santiaguito (cinco años): Papá mira cuantos "árgoles", dejame coger las hojas del otoño que tengo que llevarle a la seño.
No salgas ahora del coche que te vas a mojar.
¡Que vaa, papá, no llueve! ¡Sólo están cayendo "botitas"!
domingo, 18 de noviembre de 2012
viernes, 16 de noviembre de 2012
Una tarde tonta
Ayer que tenía una tarde tonta por delante (rara avis, no estaba planificada) y no estuvo mal. Dormí un poco la siesta, de la que me despertó, y se lo agradezco el perito de la compañía de seguros, al que tuve que acompañar a la casa del vecino para ver unas humedades que al final no existían. Reyes se llevó a los pequeños a "devolver" a otro que había comido en casa. Y Reyitas se quedó con mi suegra, que también había venido a almorzar (hubo overbooking). Aproveché y me fui a correr, sólo veinte minutos, no creáis, aunque dada mi vejez avanzada debo "calentar" antes, pues si no me da un tirón a la primera zancada. Oh tempos en que hacía deporte a lo salvaje y sin tantas tonterías.
Eso sí, correr por la Avenida a las seis de la tarde es ir saludando a media Sevilla. Después me llegaron comentarios al respecto. (La próxima vez iré con burka) Esquivo al tranvía, veo la Catedral, los jardines de Murillo y regreso por las callejuelas, Aire, Pimienta, Vida, Santa Teresa...hasta llegar a casa.
Ahora tenía a dos a mi cargo, Manolo y Santiago, mientras Reyes acompañaba a su madre de vuelta a casa. Los bañé rápidamente y me los llevé a misa de siete a la Capillita de San José, (qué gozada barroca). Había una misa por los fallecidos del Círculo de Labradores. Mira por donde pues, también en memoria de mi padre. Me alegré de coincidir. Por suerte para mis dos potros (que arrastraban las sillas plegables sin cesar) no fue larga y me dio tiempo al regresar, de coger la bici e irme al Convento de Santa Clara a un recital de poesías que organizaba la editorial Vandalia. El sitio es único. En una sala, no sé si antiguo dormitorio o refectorio, los poetas invitados recitaron, bastante bien por cierto. Como llegaba con una hora de retraso pensé que casi estaría terminado, pero no, al contrario, tuve la suerte de librarme de la mesa redonda y de escuchar a todos los poetas. Estos estaban en una mesa delante de una gran cruz que presidía, en los frescos recién restaurados, de fines del XVI pienso, rodeada con todos los símbolos pasionistas: el gallo, la mano, la caña, los clavos, la esponja, las monedas, la palangana y una gran leyenda, In cruce triumphans. Mors morten superavit... Muy sugestivo, ¿no?
Vicente Gallego, Nuria Barrios, Álvaro Salvador... Se creó un ambiente sutil. Muy emocionante los versos de Juan Cobos Wilkins, dedicados a su madre, con alzheimer.
Porque me sujetas, por tí,
me tendrá que esperar la tierra.
Recitó Nuria Barrios como final de un poema de amor.
Y a las nueve y diez estaba de nuevo en casa, donde cené un salmorejo de elaboración propia, y unos pimientos rellenos, de factura materna, umm!
Los niños a la cama. Tuve que tragarme diez minutos de una serie horrenda de teenagers para controlar si tiene o no dos rombos (qué antiguo) y dar mi aquiescencia a que pueda verse sin mi presencia. (Gajes del oficio). A rezar y a dormir todos.
Reyes madre, terminó de brujulear por la cocina acabando la comida de mañana.
Me disponía a ver dos capítulos de "El ala oeste de la Casablanca". Para picotear, unos dátiles que compré en el Supersol y una copita de una botella de Carlos I, que me regaló mi hermano y que a su vez a él (médico) le regalan. Esta serie me la va prestando un amigo que me la recomendó y me dosifica por capítulos. Voy por el sexto. Me ha sorprendido, tienen unos diálogos chispeantes e ingeniosos y es bastante “sana”. Vamos que estamos enganchados. Unos más que otros, Reyes se durmió a mi lado nada más empezar...
A las doce menos veinte ya estaba en la cama. Qué pena que no lloviese fuera. Era lo único que faltaba.
y así fue de tonta mi tarde...
Pero antes de darle a la tecla me pregunto… ¿Y esto a quien le interesa?
A nadie, eso es cierto.
¿Para qué le doy a publicar, entonces?
Bueno, no pasa nada, quillo,- me tranquilizo- a nadie se le apunta con una pistola para leerlo y a lo mejor nadie lo lee.
¡Po palante entonces!
Eso sí, correr por la Avenida a las seis de la tarde es ir saludando a media Sevilla. Después me llegaron comentarios al respecto. (La próxima vez iré con burka) Esquivo al tranvía, veo la Catedral, los jardines de Murillo y regreso por las callejuelas, Aire, Pimienta, Vida, Santa Teresa...hasta llegar a casa.
Ahora tenía a dos a mi cargo, Manolo y Santiago, mientras Reyes acompañaba a su madre de vuelta a casa. Los bañé rápidamente y me los llevé a misa de siete a la Capillita de San José, (qué gozada barroca). Había una misa por los fallecidos del Círculo de Labradores. Mira por donde pues, también en memoria de mi padre. Me alegré de coincidir. Por suerte para mis dos potros (que arrastraban las sillas plegables sin cesar) no fue larga y me dio tiempo al regresar, de coger la bici e irme al Convento de Santa Clara a un recital de poesías que organizaba la editorial Vandalia. El sitio es único. En una sala, no sé si antiguo dormitorio o refectorio, los poetas invitados recitaron, bastante bien por cierto. Como llegaba con una hora de retraso pensé que casi estaría terminado, pero no, al contrario, tuve la suerte de librarme de la mesa redonda y de escuchar a todos los poetas. Estos estaban en una mesa delante de una gran cruz que presidía, en los frescos recién restaurados, de fines del XVI pienso, rodeada con todos los símbolos pasionistas: el gallo, la mano, la caña, los clavos, la esponja, las monedas, la palangana y una gran leyenda, In cruce triumphans. Mors morten superavit... Muy sugestivo, ¿no?
Vicente Gallego, Nuria Barrios, Álvaro Salvador... Se creó un ambiente sutil. Muy emocionante los versos de Juan Cobos Wilkins, dedicados a su madre, con alzheimer.
Porque me sujetas, por tí,
me tendrá que esperar la tierra.
Recitó Nuria Barrios como final de un poema de amor.
Y a las nueve y diez estaba de nuevo en casa, donde cené un salmorejo de elaboración propia, y unos pimientos rellenos, de factura materna, umm!
Los niños a la cama. Tuve que tragarme diez minutos de una serie horrenda de teenagers para controlar si tiene o no dos rombos (qué antiguo) y dar mi aquiescencia a que pueda verse sin mi presencia. (Gajes del oficio). A rezar y a dormir todos.
Reyes madre, terminó de brujulear por la cocina acabando la comida de mañana.
Me disponía a ver dos capítulos de "El ala oeste de la Casablanca". Para picotear, unos dátiles que compré en el Supersol y una copita de una botella de Carlos I, que me regaló mi hermano y que a su vez a él (médico) le regalan. Esta serie me la va prestando un amigo que me la recomendó y me dosifica por capítulos. Voy por el sexto. Me ha sorprendido, tienen unos diálogos chispeantes e ingeniosos y es bastante “sana”. Vamos que estamos enganchados. Unos más que otros, Reyes se durmió a mi lado nada más empezar...
A las doce menos veinte ya estaba en la cama. Qué pena que no lloviese fuera. Era lo único que faltaba.
y así fue de tonta mi tarde...
A nadie, eso es cierto.
¿Para qué le doy a publicar, entonces?
Bueno, no pasa nada, quillo,- me tranquilizo- a nadie se le apunta con una pistola para leerlo y a lo mejor nadie lo lee.
¡Po palante entonces!
miércoles, 14 de noviembre de 2012
En busca del tiempo perdido
Los plátanos estaban demasiado maduros y como aquí no se tira nada, y menos ahora en que me sobra mes al final del sueldo, mi mujer le añadió zumo de naranja e hizo unas papillas de frutas como las que tomaban cuando los niños eran bebés.
Manolito al probarlo, a Proust le surgieron seis tomos de una magdalena, se le vino su larga vida a la memoria (siete añitos) y exclamo ante el asombro y las carcajadas de su madre y mía:
¡¡OSTRAS QUÉ RECUERDOS!!
lunes, 12 de noviembre de 2012
Al pan, pan y al vino...
A la unión estable de parejas homosexuales deben reconocérsele efectos jurídicos. Los que permitan proteger sus derechos e intereses de acuerdo con su función y su encuadre en la sociedad.
A los matrimonios también.
Está claro que la función social de unos y otros es distinta, de ahí que deban tener derechos y deberes distintos.
Por poner sólo un ejemplo: ¿en base a qué debe tener un homosexual derecho a una pensión por la muerte de su pareja? Hombre si hay dinero de sobra, me parece muy bien, pero no es el caso... ¿Por qué razón la muerte de un hermano no genera una pensión para el supérstite en el caso de que hayan vivido juntos y solteros toda la vida? Yo tengo tías abuelas solteras que han convivido hasta su muerte en amor y compaña. ¿Hay alguna diferencia con una pareja homosexual? Y me refiero a una diferencia que permita discriminarla con respecto a otras parejas estables (lo recóndito de la alcoba, precisamente por respeto a la intimidad, no puede, ni debe ser un criterio)
Si se generaliza la poligamia en un futuro (por ejemplo porque la sociedad se islamice) habrá que regular sus efectos, claro está, por razones de seguridad jurídica, pero ¿le llamaremos también matrimonio? Como poder podemos, pero no lo es. Yo puedo llamar al pan, pan y pan al vino, pero que lío entonces.
Dejo aquí el enlace al blog que me ha sugerido esta entrada. http://egmaiquez.blogspot.com.es/2012/11/el-fuero-y-humpty-dumpty-o-sea-el-huevo.html (este blog merece ser seguido, es, literalmente, magistral)
Añado hoy el enlace a un escrito del Obispo de San Sebastián. Mon. Munilla, que parece que me ha leído el pensamiento y que se explica bastante bien: http://www.enticonfio.org/enticonfio095.pdf
Dejo aquí el enlace al blog que me ha sugerido esta entrada. http://egmaiquez.blogspot.com.es/2012/11/el-fuero-y-humpty-dumpty-o-sea-el-huevo.html (este blog merece ser seguido, es, literalmente, magistral)
Añado hoy el enlace a un escrito del Obispo de San Sebastián. Mon. Munilla, que parece que me ha leído el pensamiento y que se explica bastante bien: http://www.enticonfio.org/enticonfio095.pdf
martes, 6 de noviembre de 2012
MIDDLEMARCH. 1874. George Eliot. Seudónimo de Mary Anne Evans. (Astley 1819 - Londres, 1880)
Acabo de terminar este pedazo de novela.
¿Qué porque me ha gustado?
Porque está muy bien escrita, porque refleja “la vida de provincias” de la Inglaterra del primer tercio del XIX con fidelidad al ser un relato de una coetánea. Porque la autora es inteligentísima y audaz. Porque es sarcástica y sutil (que no cínica). Porque nos hace disfrutar con su ironía y buen humor. Porque nos acerca a sus personajes, con los que trabamos a la postre una relación de amistad. Porque describe la naturaleza humana divinamente. Porque se introduce en las acciones sublimes, mediocres, mezquinas, de la gente y nos entrega un retazo de la realidad de entonces perfectamente trasladable a cualquier época, ya que los resortes psicológicos que los mueven son por humanos, intemporales. Porque es un novelón larguísimo de los que ya no se estilan. Y sobre todo porque derrama una mirada piadosa sobre el mundo. Describe el mal y el bien, que distingue sin marearnos con medias tontas. No es moralista ni hipócrita y deja entrever un optimismo compasivo (que hartura del “sinsentido de la vida”) destacando los valores y hasta el heroísmo de vidas aparentemente ordinarias. Se podrá decir que algunos de sus personajes (Dorothea, entre otros) son excesivamente virtuosos y que eso no ocurre nada más que en casos fuera de lo común. Y efectivamente, son ejemplos escogidos, pero no falsos. La autora describe personajes extraordinarios, que además sólo lo son a los ojos del lector, que conoce las motivaciones excelsas de sus acciones. Son admirables en su interior, sin aspavientos. Los ciudadanos de Middlemarch, en su confortable medianía moral, nunca llegarán a conocer la elevada categoría humana de algunos de sus paisanos. En definitiva, espléndida, léanla los que tengan la suerte de no haberla leído aún.
sábado, 3 de noviembre de 2012
¡SÓLO ANTE EL PELIGRO!
La mañana del sábado puede ser mortal. Estoy en fase de superarla. Ya son las doce cuando esto escribo.
Mi mujer trabaja hoy en la farmacia. Los sábados no tenemos ayuda en casa. Cinco fieras están dispuestas a acabar conmigo. Necesitaría una caja de transiliums pero no la tengo a mano.
Me mentalizo. Hoy voy a ejercer las obras de caridad. Enseñar al que no sabe, vestir al desnudo, corregir al que yerra, sufrir con paciencia los defectos del prójimo, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento…
Tengo por delante siete camas sin hacer, seis desayunos, con sus tostadas, cola caos, etc.…
Unos quieren mantequilla, otros patés, otro aceite. Santiago y Manolo se pelean, mientras suenan los dibujitos de fondo, alguien ha cambiado de canal ante la furibunda negativa del otro. Hoy no se ha derramado la leche, qué suerte. Vacío el friegaplatos de ayer, limpio la encimera y la mesa de migas y restos diversos. Lleno de nuevo el friegaplatos. Todo queda recogido. Barro el suelo.
Reyes tiene que repasar el inglés, Manolito matemáticas, Ignacio flauta travesera. Pilar ha de, poner su nombre varias veces y el número de lista de clase, el 27 y Santiago, que es buenísimo se conforma con dibujar…
Mientras enseño el do y el does y las negativas e interrogativas, Manolo tiene dudas sobre las restas y los paréntesis. De fondo he puesto las variaciones Goldberg, a ver si se amansan las fieras, mientras escribo esto suena un concierto para piano de Mozart y un balón de futbol en el salón.
Me llama mi madre, ha muerto una querida amiga de la familia, ya muy anciana. Paro el inglés y rezo un padrenuestro. (Rogar a Dios por los vivos y difuntos) Continúo. Doesn´t she likes?
Los mayores se van vistiendo solos.
Tengo que preparar la comida, pollo con cous-cous. Ignacio pela las cebollas, las zanahorias y lo pone al fuego. Corto los trozos del pollo (he de descongélalo en el micro antes) y todo se pone el fuego con muchas especias, y vino (por cierto voy a echarle un ojo en este instante) Va bien. EL cous- cous se hace en un momento. Le tengo cogido el truco.
Las camas las he ido haciendo entre una cosa y otra. Yo sabía hacerlas muy rápidamente antes de casarme. Pero el sistema de mi mujer es distinto, no vale con echarla colcha por encima y tapar una maraña más o menos arrugada. ¡No! Se requiere deshacer todo, estirar, cual cirujano estético, y ni una arruga. Ya casi lo consigo. Los bordados de flores y los encajes de las sábanas han quedado impolutos. Ah, al levantarme me puse una vieja camiseta y he hecho entre tanto algunas flexiones para desentumecerme.
Ahora me voy a duchar y ya que está la casa recogida nos vamos, aleluya, a dar un paseo. Me gustaría ir a la exposición de Murillo que me coge cerca, además los niños no pagan, pero no sé si atreverme con todos…
Me acabo de duchar, son las 13 h. Voy sin afeitar, pero bueno, esta tarde lo haré. Tengo la fiesta de cumpleaños (40) de mi hermana.
Aún quedan algunos pijamas sueltos aquí y allá, los recojo, y un caballito y una comba.
Me voy, que los mayores me esperan abajo en la plaza. Me llevo el libro por si acaso. Me quedan escasas páginas de Middelmarch. ¡¡Qué novelón!! No quiero ni acabarlo. Cuanto estoy disfrutando. ¿Me dejarán abrir el libro? Veremos…
Por hoy ya he cumplido con las obras de caridad
viernes, 2 de noviembre de 2012
1, 2, 3...
Pilar está aprendiendo las vocales y los números a la vez. Creo que no lo está asimilando como debiera. Al ver el calendario, en el que el número uno era un palito, la escucho como va contando: i, dos, tres... y cuando llega al 10, continúa: i cero, i dos, i tres...
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