miércoles, 10 de abril de 2019

VIDA PLENA

Ha muerto Eduardito.
Llevaba más de cincuenta años en su silla de ruedas. Desde que una hipoxia en el momento de su nacimiento mermó todas sus facultades.
Su familia ha sido un ejemplo. Sus padres y sus dos hermanos menores lo han cuidado con un cariño y delicadeza excepcionales.
Podemos suponer la alteración tan drástica que produce una persona tan dependiente en la rutina diaria.
Todos lo han llevado con una naturalidad que impedía que desde fuera se notasen tantas complicaciones. Ni una queja. Todo entrega.
Es un regalo que han hecho a toda la sociedad.
Cuando se habla de vida y muerte dignas las de Eduardo nos demuestran que toda vida merece la pena, que todo ser humano es sagrado.
No sabemos porqué misteriosas circunstancias ocurre todo, pero cualquiera percibe el profundo sentido que ha tenido la vida de este niño. Cualquiera que haya conocido la dedicación, la ternura, el cariño entregado durante tantos años a este hijo, a este hermano, sabe, es plenamente consciente, que no ha sido baldío.
 ¿Cual es el instrumento que nos sirve para ponderar el valor de una vida? ¿Qué parámetros? ¿Su duración, los triunfos, el dinero, la descendencia, la obra? ¿Alguien me puede responder? ¿Cuando uno muere quién decide si su vida ha merecido la pena?
Es una pregunta que no tiene respuesta.
Sin embargo yo sí puedo decir que la vida de Eduardo ha valido la pena y que ha prestado un servicio impagable a la sociedad, esta sociedad que gracias a Eduardo y su familia ha visto incrementada su cuota de bondad, contribuyendo a hacerla más humana, más generosa, más pacifica y más tolerante.

Hoy, cuando la muerte le ha sorprendido en su cama, ha llegado al cielo.
Me emociona pensar que su padre lo haya reconocido ¡por fin, amado hijo! con todas sus facultades en plenitud y el mismo corazón.

6 comentarios:

  1. Gracias por tan sabias palabras y tan bien expresadas. Es lo que pensamos los que les conocemos y queremos. Un abrazo

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  2. Cuantas posibilidades de sembrar a amor, cultivar a amor y recolectar amor para nuestra sociedad, nos ofrecen estas circunstancias. En unos momentos en los que se prioriza el propio y egoísta bienestar olvidamos que, no es más feliz el que más recibe, sino el que más da. Olvidamos que quien se va, lo hace lleno de amor y los que quedan han desarrollado una gran capacidad de amar, sin otra contrapartida, que la de hacer feliz a otros y difuminar sus males con abundancia de amor. Que gran ejemplo nos aportan a nuestras vidas...

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    1. Edu ha estado tanto tiempo rntre nosotros gracias al amor y a los cuidados que esta maravillosa familia le han dado con tanta entrega y cariñot

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