sábado, 13 de abril de 2013

¡TARDE DE TOROS!

Salía jubiloso, con mi mujer del brazo: ¡a los toros, a los toros! El pañuelo blanco preparado, el puro y las almohadillas bajo el brazo.
Con la cabeza alta y airoso el ánimo me enfrentaba a la tarde espléndida, soleada y azul.
Ni Antonio Vargas Heredia, hijo y nieto de Camborios,  iba tan jirocho como yo, que ni soy moreno de verde luna, ni llevo vara de mimbre, ni mis empavonados bucles me llegan hasta los ojos, (más bien lo contrario) pero sí que andaba despacio y garboso . Hasta el punto de que fue mi santa esposa la que me insta a la moderación: ¡Ignacio, por Dios, que no parezca tanto que vas a los toros!. ¡Pues nada, hija, qué quieres, iremos encogíos!
Y se llega a las inmediaciones del coso, y el ambiente  es de fiesta, de ilusión, de espera luminosa. Todo el mundo se arregla, cada uno a su manera, pero se percibe quela gente se ha esmerado y ha sido cuidadosa con su ropa alegre para el rito, y ahora forman una algarabía multicolor, frente a la negra muerte, que no olvidemos, acecha entre las verjas de hierro y no abandona nunca el amarillo albero que se ve tras los portones.
Plaza de toros de Sevilla, blanca de cal y luz. El campo antiguo, el que ya casi ni existe, entra en la ciudad. Esparto, mulas, mayorales, caireles, taleguillas, cabestros, forraje, sombreros de ala ancha…
En el patio empedrado se escucha el ruido de las pezuñas nerviosas de los caballos. Cerca de la puerta de toriles, llega a la calle el olor de las bestias, a pacas de paja, a abono, a cálida animalidad.
Y dentro, como una moneda antigua, de oro apagado, como un doblón acuñado en la vecina casa de Indias, del metal que descargaron los descubridores en el Guadalquivir, el ruedo: limpio, terso, peinado por los rastrilleros, esperando, como el azogue de un espejo de un gran salón de baile, el reflejo de la danza, que aquí será del hombre y la parca.
Y nos sentamos impacientes en nuestro graderío, y cuando se oyen los clarines y comienza el paseíllo, entre aplausos, pasodobles y saludos, me siento profundamente identificado con la fiesta. He encendido mi puro, he ofrecido a mis amigos, y estamos allí, como tantos antes que nosotros, disfrutando de un espectáculo único y hermosísimo, lleno de símbolos y profundamente artístico.
Ni yo fumo, ni ná de ná, pero un día es un día, y me deleito expulsando morosamente el humo del cohíbas (un buen amigo me regaló una caja)  viendo a través de sus volutas una Giralda onírica allá sobre los tejados.
Expresar el silencio sobrecogedor de las miles de personas expectantes en los momentos críticos, roto sólo por el ruido del vuelo de los vencejos o el choque seco de los palos de las banderillas, merece mayor detenimiento. Lo dejo para otro momento
Todo absoluta y políticamente incorrecto. Fumando y viendo una corrida de toros. Los ecologistas “a la violeta” me matarían, pero puedo afirmar, sin ánimo de ofender, que me lo pasé en grande.

viernes, 12 de abril de 2013

¡TARDE DE CIRCO!


¡Ocho niños, ocho¡ fueron trasladados al recinto ferial para introducirlos en el Circo Mundial de la "calle del infierno" de Sevilla.
Mi mujer y yo, únicos domadores.
Todos en el coche como  in illo tempore, unos encima de otros, al buen tun tun.  De vez en cuando tenía que dar la voz de alarma: ¡niños, agacharse, que viene la pasma!
Salieron como fieras, y Reyes y yo nos reíamos después, condescendientes, del tío  del látigo y los tigres.
Me impresionó la capacidad del ser humano para conseguir lo increíble: los equilibristas, sin red, que me hacían llevarme las manos a la cabeza, la mujer pulpo, que con manos y pies daba vueltas a cinco esferas, los trapecistas, los caballos, los payasos…
La señora de atrás, bien entrada en años, y que disfrutó de lo lindo, manifestaba su alborozo ruidosamente y lanzaba sus comentarios sin rubor-¡ eso, eso sí que tiene mérito- mientras el atleta se jugaba la vida a 15 metros del suelo sobre la "rueda de la muerte"- y no los funcionarios, todo el día detrás de una mesa!- ¡Glup!.
 Aparecía  un joven en una motaza de cuatro ruedas que lanzaba ¡hasta cinco pelotas al aire! Y la referida dama comentaba admirada  ¡Anda, toma, con siete pelotas!.
El espectáculo, como ven, no sólo estaba en la pista.
El circo tiene su punto de melancolía. Cuando se apagan las luces se ve la realidad prosaica de las tramoyas, los cables, los armazones de metal, los restos de basura del “respetable”…que los focos fascinantes ocultan
Pero los niños lo pasaron en grande: Pilar, que a sus cuatro años no sabía muy bien de que iba aquello, antes de entrar me decía impaciente:¿Cuándo nos vamos a "montar” en el circo?
¿Qué si mereció la pena?
 Santiaguito, con su paquete de palomitas en la mano, en su papel de niño de cinco años, sin apartar la mirada de la pista, me desarmaba diciendo: ¡¡Papá, gracias por traernos a este sitio!!

jueves, 11 de abril de 2013

Día de limpieza


La Virgen María
que es madre mía
me mira desde arriba
con su mirada hermosa

Me va diciendo cosas
que no quiero escuchar

Y siento mis pecados
Rosario doloroso:
mire para otro lado
O miré demasiado
O aquello me fue ajeno
O no quise ni estar…

Y como es buena madre
me da un empujoncito
hacia ese cura serio
que en el confesionario
muy cerca del Sagrario
me quiere perdonar.

martes, 9 de abril de 2013

Riesgo laboral

Las flores silvestres que tras la lluvia han brotado de golpe al borde de la carretera, no me dejan circular en bicicleta camino del trabajo. Margaritas, campanitas moradas o el recurrente “amarillo jaramago” de los versos de Rodrigo Caro, me asaltan cada mañana.  Los cerros de Itálica se divisan en lontananza. Si profundizásemos al borde del camino no  sería extraño tropezar con una efigie perdida de mármol o los secos huesos de patricios retirados tras luchar en las Galias.
Este campo ha florecido tarde, pero impetuosamente, reclamando sus fueros frente al asfalto gris.
Unas plantas cuyo nombre desconozco me retrotraen a tiempos del colegio, son como ramitas altas de las que penden pequeños  dardos. En el recreo  hacíamos guerras, cerrábamos el puño por debajo del tallo y lo arrastrábamos hacia arriba, quedando un racimo apretado de flechas minúsculas que iban a parar a los jerséis del compañero, donde quedaban prendidos, titilando.
Incluso ahora, a veces no me resisto a la tentación y haciendo alguna pirueta impropia de mi edad alargo el brazo en bicicleta y trato de desnudar uno de esos tallos, lanzándolas después al aire de la mañana. A veces lo consigo…hasta que un día me la pegue
Pero a lo que iba, las altas ramas silvestres, tan hermosas,  tan humildes, tan jóvenes, tan bellas, tan frescas… ¡qué paradoja si se convirtiesen en instrumentos del mal! Tuvo un accidente porque las flores no le dejaban circular por el arcén. ¡Qué penoso!
Aún así, no voy a dar un rodeo. Cuando amanece es un deleite pasear entre el naranjal aun dormido,  cuajado de azahar y rocío mañanero y las ramas de primavera que entrechocan con los pedales.

lunes, 8 de abril de 2013

¡Delenda est Monarchia!

A pesar de los vientos en contra, no lo creo yo así. Estoy a favor de la Monarquía en España hoy. Por razones históricas, estéticas, sentimentales, poéticas y prácticas. Supongo que tendría que explicar cada una de ellas pero no me veo con fuerzas. En todo caso, no me gusta ver como se hace leña del árbol caído y como, sobre todo en "los medios",  muchos se hacen eco del famoso dicho "a río revuelto ganancia de pescadores", que en nuestro país  habría que cambiar por pescaderas, o para ser más justos y exactos de verduleras...

jueves, 4 de abril de 2013

Sin zapatos por Sevilla

Es una penitencia claro, salir de nazareno; varias horas sin hablar, mirando al frente, descalzo y con la cruz al hombro. También es una experiencia gratificante. Algo de eso he querido expresar en la carta que remití ayer a mi hermandad y han tenido a bien publicar en su Web.
http://www.veracruzsevilla.org/index.php

martes, 2 de abril de 2013

¡Qué lío!

¡Ay, estos pájaros!
siguen con su sonora algarabía
cuando el sol aún no ha despuntado
¿pero es que no se enteran
de que han cambiado la hora?