viernes, 16 de mayo de 2014



¿Qué pinto yo aquí?





Ese es el título del libro de John Julius Reel que ayer presentó en Sevilla.
La presentación fue excepcional, pasamos un rato inolvidable. El vídeo que se proyectó fue una genialidad, indicativo de la gracia, perspicacia e inteligencia que vamos a encontrar en el libro, y que tiñeron también sus palabras y la lectura de uno de los artículos que incluye, sobre la “suerte” y el diverso modo que tenemos los españoles de entender ésta frente al concepto de “self made man” estadounidense, bastante iluminador.
No es extraño que se vendiera sobre la marcha y se hicieran grandes colas para su firma. Exceptuándome a mí, que como siempre, con mi habitual imprevisión, no llevaba un duro en el bolsillo, (bueno tres euritos), y no pude comprarlo y por tanto que me lo dedicase. Eso lo voy a reparar hoy mismo y ya me las ingeniaré para que estampe su firma en él.
Este guiri afincado en Sevilla y casado con una sevillana es un tipo ingenioso y con un gran sentido del humor. Le he seguido a través de sus artículos en el Diario de Sevilla en los últimos años.
Ahora ha recopilado sus experiencias en el libro titulado como el nombre de esta entrada.

John es un padre de dos hijos pequeños, y nos narra en sus escritos sus experiencias personales, familiares, laborales, sociales, resaltando con fina ironía las diferencias de perspectivas entre un neoyorkino y un andaluz.
John no es un hombre al uso y además es un valiente que se ha ganado a pulso lo que tiene y que más aprecia: una familia estupenda, un trabajo que le encanta, escribir, y un lugar donde vive gratamente. Se siente un hombre afortunado, no “con suerte”, que es otra cosa. Ha tenido que renunciar a otras muchas cosas para ello, en contra de los convencionalismos de la sociedad actual aquí y en su país natal, pero se le ve un hombre razonablemente feliz, lo que es mucho.
Ya lo conocía por su lectura, y tras su presentación de ayer me parece una persona aún más admirable.
Desde ya recomiendo este libro, pues será un disfrute su lectura.
Como siempre el buen humor, el humor bueno, va mucho más allá de lo que con una lectura apresurada pudiera concluirse, ya que como se ha dicho, “una broma es una cosa muy seria” y el humor “la mejor manera de ver las cosas con claridad”.
Léanlo.


martes, 13 de mayo de 2014

NO SIN MI PELOTA.

Manolito va a hacer la primera comunión el domingo. Está en pijama encima de mí. Le hablo de su importancia, de la suerte que tiene y de cómo tiene que llegar a ser santo.
Me mira asustado.
- Papá es que yo no quiero ser un santo.
Ahora el que me asusto soy yo.
Bueno- me dice- es que yo no quiero ser tan importante…
El pobre se ve ya en un altar todo aburrido y sin su balón. Le tranquilizo y le digo que puede ser perfectamente un santo futbolista.
Ahora, ya le parece mejor.

lunes, 12 de mayo de 2014

FERIA II

Es una fiesta inexplicable. Hay que vivirla.
Han sido unos días esplendidos. Me lo he pasado en grande. Me he reencontrado con amigos que no veía hace mucho. He bailado con mis hijas, que han amortizado las clases de sevillanas, también con mi madre y con mi mujer.

Un día de feria es una eternidad, cuando uno se refiere a ayer parece que fue hace un siglo , de tal modo se acumulan las experiencias vividas en tan pocas horas…
A Pilar se le cayó su primer diente en la caseta. Lloraba porque lo había perdido y el Ratón Pérez no le iba a traer nada. Hubo que convencerla de lo contrario y costó lo suyo.
En la caseta del Círculo, (ya sin niños) cantaba flamenquito un tal Juan Peña, de Jérez, con bastante gracia, por cierto. Una señora famosa, ex esposa de un famoso, estaba sentada, en una mesa. Veo asombrado, como otra señora (ésta no famosa aunque sí muy arreglada) le insta a hacerse una foto con ella, a lo que amablemente accede, en vez de mandarla a tomar viento fresco… gajes del oficio supongo.
Mi pasmo fue en aumento, porque al rato, entre copas y bailes, veo a mi mujer con sus amigas muertas de risa, retratándose también con ella. Foto que ha circulado por los whatsapp de unas y otras.
Pero no queda ahí la cosa, al poco veo, entre el baile y la jarana, a mi amigo VL, siempre tan serio y comedido cual maestrante de caballería que es, prácticamente abrazado a la guapísima famosa, que, a pesar de los años, hay que reconocer que está esplendida. ¡Los efectos del rebujito!. Otra foto que corre, entre guasas, por los whatsapp de las amistades…
Saludo a un compañero del colegio que no veía desde el idem… Hace una friolera de años ya…
Y me asombro se colmó cuando, al día siguiente, me entero de que ese compañero de clase es el actual novio de la bella famosa del papel couché. ¡Cosas de la vida, cosas de la feria!

viernes, 9 de mayo de 2014

¡VIVA SEVILLA Y OLÉ!

Escribí estos ripios de broma, el otro día, para leerlos a un grupo antes de ir a la feria. To mu sevillano...

(Pa leerlo con su poquito de sorna, su poquito de guasa y su poquito de asento andalú...)



¡Ya se encendió la portada

de la gloria de Sevilla

se alegran los corazones

la feria que maravilla!



dejemos atrás las penas

los problemas, las rencillas

¡a bailar por sevillanas

a vivir que son dos días!



se gasta lo que se deba

aunque deba lo que gaste

porque ya llegará el día

en que todo me sobrare



y mientras tanto, mi arma

no lo dudes y no faltes

ponte el traje de volantes

el mantón liao al talle



¡y vámonos que nos vamos

a pasear por el real

con un coche de caballos

a no parar de bailar!



que la vida es un suspiro

un visto y no visto que

en menos que canta un gallo

estaba, vino y se fue



Ponte el vestío de lunares

Que tanto te favorece

Y vente a la feria, niña

verás que rejuveneces




Venga, quillo, que te esperan

la copa, el cante y el baile

un trozo de primavera…

que te regala la vida

ese color especial

que dicen tiene Sevilla,

una mirada, unos ojos

un reflejo, una sonrisa

el albero, los lunares

caireles de plata fina

una jaca cartujana

y una chiquilla a la grupa

con unos ojos azules

que va estrenando la vida

y una madre en la caseta

que con nostalgia la mira

porque esta viéndose ella,

¡si es que parece a ella misma!

esa ilusión, ese gozo

de ir sujeta a la cintura

de un joven moreno claro

el niño que a ella le gusta

y le declaró su amor

con el sombrero y la fusta

de la caseta, en la puerta,

la de siempre, como siempre

en Joselito Cuarenta



¡la feria, niña, la feria

que rejuvenece el alma

que alegra las pajarillas!

¡La mejor fiesta de España!




¡Alegría, alegría,

Venta a la feria niña,

vente , chiquilla!

Ponte la peina

Que por el puente, niña, pasa la reina

Mira que gozo

Y el clavel que me diste lo tire al pozo

Mira que cosa

mi novio es cartujano pinto de loza

mira que talle

va Carmen la cigarrera

presumiendo por la calle


y a su manera

mirala cara a cara que es la primera

y que alegría

cuando paso por el puente, Triana

contigo vida mia


y que te voy a desí

me case con un enano

salerito pa jartarme de reí


y sueñan las margaritas con se romero...

y un pañuelo de silencio a la hora de partí...

y aquí lo vamo a deja

algo se muere en el arma

cuando un amigo se va…


y ya esto se acabo

no te vayas todavía no te vayas por favó

no tenemos mas remedio

aunque llore tu guitarra

aquí decimos ADIOS.

Y quitándome el sombrero,

el sombrero cordobés

Grito que viva la feria

¡viva Sevilla Y OLÉ!



lunes, 5 de mayo de 2014

FERIA EN SEVILLA

Hoy empieza la feria.
Es una fiesta alegre, luminosa y bella.
Todo se suspende cuando se pisa el albero. La ciudad cambia, nos adentramos en un mundo ficticio, que no falso. Es la ciudad utópica, donde todo es bueno. Es el retorno al paraíso perdido. A veces se va con preocupaciones, que se disuelven cuando uno entra en una caseta y apoyado en la barra se toma una copa de vino. Cuando se ve un grupo de mujeres bailando al son de las guitarras. Volantes, lunares, flores y cante.
Me voy a sentar a la puerta a ver pasar los coches enjaezados, a la calesera, a la inglesa… Suena el cascabeleo argentino. Madroños de colores, mulas, catites, sombreros de ala ancha, de copa, caireles y zahones…
El sol destella sobre el vino de oro y el albero se deshace en partículas mágicas y etéreas… a su través veo los caballistas, la bella amazona, como una diosa efímera. ¿Dónde estoy?
Suena la música de las sevillanas. Una mujer canta. ¿Sueño o velo?

Como se enredan en el botón de la chaqueta los flecos del mantón de una hermosa gitana, no hay prisa en liberarse, la feria te engancha. Ya nos iremos…

Ahora, vamos a pasarlo bien.

martes, 29 de abril de 2014

CENTENARIO

Hoy cumple cien años mi tía Marciala.
Sólo personas con cien años pueden tener esos nombres tan extraños. Aunque a mí me parece normal porque lo he oído desde que nací. Pero su padrino fue el Marqués de San Marcial, entonces factótum de Utrera y de ahí el nombre. Podía haber sido peor, claro.
Su padre era un señor muy mayor, médico y alcalde, con barbas grandes y bigotes rubios que murió con poco más de 50 años. Pero los señores de la época siempre eran muy mayores y muy serios y formales. Y así lo acreditan las fotografías sepias.
Los nueve hermanos formaban una familia numerosa, común entonces. Vestidos de marineritos aparecen en un retrato, mirando fijamente la cámara.
Marciala era la sexta, y desde hace años la única superviviente de una época y de un estilo.
Conserva el porte, la elegancia innata, aún en su silla de ruedas, y sobre todo sus hermosos ojos claros, azulísimos, transparentes, que son la nota característica de los Carriones rubios, no de mi abuela, y que por tanto ni mis hermanos ni yo hemos heredado.
Vivía en un pueblo, pueblo, de los de entonces. Con su casino, sus señoritos, sus labradores. Muy de campo, de cortijos, de cosechas, de trigo y olivares, de toros y dehesas, con olor a pan candeal, a leña, estiércol y a huertas.
Correteaba por esas casas grandes de patios y corrales, con alacenas enormes de garbanzos y aceite, y jamones y embutidos que duraban todo el año y que daban como pago al médico, en especie.
Su madre les contaba la pérdida de la fortuna familiar con la Guerra de Cuba, su añoranza de un Cádiz colonial, con grandes casas de los comerciantes de ultramar, del negrito antillano que trajeron como criado, de las bodegas y los ingenios de azúcar allende los mares… De su tío loco que entraba en las tiendas de Paris y rompía con su bastón de plata los objetos de porcelana y cristal.
Vivió una infancia alegre y su juventud estuvo marcada por la guerra. Ella va desgranando lo nombres de los amigos que fueron asesinados por ser “gente de orden” y la revancha terrible contra los rojos, que fueron asesinados después, por ser rojos.
Ella recuerda como le marcó el sonido de las campanas cuando reanudaron sus toques al fin de la guerra... Esas campanas, que cuando suenan cada día ni se notan, pero que cuando enmudecen parece que es el mundo el que se para…
Marciala Carrión era de una belleza excepcional. Estudió magisterio tras el instituto. Su padre, que no era un hombre al uso, quería que todas sus hijas tuviesen una forma independiente de ganarse la vida, y así fue.
Marciala, tuvo varios pretendientes, y parece que ella se enamoró del que no le convenía. Nunca se casó.

Cuando murió su hermana, mi abuela, se puso al frente de la farmacia de esta y allí estuvo entre fórmulas y papelillos, medidas y balanzas.
La tía Marciala siempre ha sido ingeniosa y era única para hacer los disfraces que nos mandaban en el colegio. Con cuatro retales hacía maravillas y a todos nos ha sacado de un aprieto. Sus jerseys de punto, todavía nos duran, y cuando vamos a algún sitio donde se presume que hará mucho frío, todavía se oye decir: llévate un jersey gordo de la tía Marciala.
La tía Marciala, ha sido una mujer muy bella, muy buena y muy generosa. Siempre ha estado cerca de aquel que lo ha necesitado, que han sido muchos: padres, hermanos, sobrinos, amigos…
La tía Marciala es digna de un monumento y encendidos elogios por la sencillez y grandeza de su vida que ha trascurrido hasta ahora sin aspavientos ni alharacas. Sus bellos y serenos ojos azules, guardan como un océano, los secretos, que toda vida encierra y que se irán con ella.
Yo hoy he querido traerla a este blog para rendirle este breve, íntimo y merecido homenaje.

domingo, 27 de abril de 2014

El grillo

Ayer se pasó toda la noche cantando. Bueno, me traía el campo a la ciudad, y a pesar de su cri-cri reiterativo, me pude dormir haciendome idea de que estaba en un cortijo, bajo las oscuras estrellas en la vega fertil de la Baja Andalucía. Sólo faltaba el ladrido de algún perro lejano para que todo fuera perfecto.
Pero hoy, hace un rato, ha empezado con su sonoro canto, y mis hijos han protestado. La verdad es que se oye como si estuviera dentro. Debe estar en la azotea. He subido con una linterna. Manolito estaba un poco temeroso, y me preguntaba que de qué tamaño son los grillo ¡tanto ruido hacía y tan urbanitas somos!
Lo encontré, pobrecito. Tenía que matarlo, no lo iba sólo a cambiar de sitio para que diera la tabarra desde la otra esquina de la azotea. Lo aplasté, inmisericorde, con un zapato que llevaba en la mano. Crepitó. Uf, qué lástima. Si fuera una cucaracha... pero un grillo, tan simpático y rupestre... En fin, me pregunto algo preocupado despues ¿me estaré volviendo vegano?