lunes, 16 de mayo de 2016

L'ELISIR D'AMORE: UN TRAGO DE OPTIMISMO




La semana pasada fue de órdago. Se me unieron una conferencia, una mesa redonda y dos demandas ineludibles.
Disfruté muchísimo con la representación del Elixir de Amor, de Donizetti en el Maestranza . Es una composición deliciosa, alegre, optimista, llena de candor, ingenuidad y bondad. Los personajes son simpáticos y la música una maravilla.
Es una opera belcantista, pero sin grandes alardes, digamos que, dentro de unos límites, bastante natural. Tan agradable y sencilla como el divertido argumento.
Me gustó especialmente la escenografía de Victor García Sierra, que además de escenógrafo es cantante, y traslada la trama al mundo del circo, con los personajes y el universo personalísimo del pintor Fernando Botero. Y lo hace creíble y fresco, es más parece que el propio Donizzeti, lo hubiese querido así.
Tanto García Sierra, como Yves Abel, director musical, estuvieron en la mesa redonda que moderé el jueves. Nunca deja de sorprenderme, la amabilidad y sencillez que habitualmente poseen estas personas, que tienen un prestigio  internacionalmente reconocidos y un trato lo más alejado que pueda pensarse de la pedantería henchida del erudito.

Aquí dejo dos piezas memorables encontradas en internet.

Renata Scotto en la famosa escena del Prendi, en la que le da la carta a Nemorino. Fíjaos en como alarga la primera palabra, en el prendi, en la que le da no solo una carta sino que, con toda intencionalidad esta entregándose ella a su amado, y sobre todo la última nota prolongada, en un sostenido increíble, cristalino, eterno y memorable.



Y como no, el inefable Kraus en una furtiva lágrima, que hace que a todo el que le escuche se le escape otra.





¡Ah, hay entradas todavía!

miércoles, 11 de mayo de 2016

MEDALLA DE PLATA

Ayer, Ignacio, cumplió quince años.
El fin de semana fue espléndido para él, y yo creo que más para su madre y para mi.
Quedó subcampeón de España en piragüismo, K4, haciendo una emocionante carrera con su equipo.
Al día siguiente sus amigos le organizaron una fiesta sorpresa, en la azotea desde la que escribo.
Su cara de pasmo y su alegría fueron inmensas. Después jugaron, cantaron e hicieron las gansadas propias de la edad. Su madre y yo escuchábamos y reíamos también. La alegría de los teenagers es contagiosa. Entre bromas y juegos se fueron todos a misa de ocho, no sin antes agradecernos muy educadamente nuestra acogida, los postres que Reyes preparó, lo bien que se lo habían pasado, etc, etc.

A un padre, sus hijos siempre le parecen los mejores, son siempre medalla de oro, le den o no alguna, por eso somos tan tontos y yo hoy no lo quiero disimular.

El equipo exultante tras el triunfo. Ignacio primero por la derecha.

viernes, 6 de mayo de 2016

La Ciudad antigua.

Es el actual convento de los filipenses, (iglesia de San Alberto) uno de los más secretos de Sevilla, donde se conserva ese no se qué indefinible que es el poso del pasado inmutable.
La sacristía amplia, abandonada, con una cajoneras de roble oscuro, talladas minuciosamente hace trescientos años. Las lámparas tristes, la pila de mármol policromo, con una jabonera de plástico enganchada a un alambre y unos jabones de aceite gastados y secos. La toalla, es de hilo, con un ancho encaje, bordada. Vestigio todo de pasados esplendores. Hoy sólo habitan tres sacerdotes, lo que fue en un tiempo un Colegio de Teología carmelita por donde pasaron mentes ilustres y doctores renombrados.
La iglesia conserva algunas obras espléndidas, pero nada comparable a lo que fue. Los más afanados artistas de la Sevilla barroca trabajaron en ella y hoy, tras la azarosa vida, expolio del francés, desamortizaciones y gloriosas revoluciones, cuadros y esculturas de Zurbarán, Alonso Cano, Herrera el Viejo, Pacheco, Montañes... adornan museos de medio mundo; tristes se exponen en Massacchusetts, Dublín, Los Ángeles, París...
El patio es un reducto, que no se ha tocado nunca. Aspidistras, helechos, cuadros oscurísimos en las galerías, bancos de caoba en los muros, artesonado viejo en las arcadas...

Tras las galerías la alta torre, la cúpula barroca y el cielo.


Milagrosamente ha perdurado todo y no han construido en el solar "pisos modernos".

Aleccionadora y hermosa visita.








martes, 3 de mayo de 2016

Sí o Sí

Pilar se aburre y me pregunta si podemos salir a dar una vuelta a la plaza. Yo sigo en lo mío y no quiero contestarle claramente que no, para que no me de la vara. Hago un sonido gutural que, creo yo, no compromete a nada.

No contaba con la astucia femenina. Responde rápidamente Pilar: 

¡Lo tomaré como un sí!


viernes, 29 de abril de 2016

29 de abril. Santa Catalina de Siena (para mi Santa Marciala)

Ha muerto Tía Marciala. Hoy. Justo el día que cumplía 102 años.

En su centenario, hace dos años exactos, escribía yo esto.

El otro día fui a visitarla. Estaba débil, menguada,  acurrucada en la cama. Seguía conservando la mirada azul, aunque perdida ahora. El pelo blanquísimo, no gris, y lacio. Las mejillas pálidas, sorprendentemente, casi sin arrugas.
No sé si me reconoció, pero me apretaba la mano temblorosa y le besé la frente por última vez.

Tía Marciala,  ruega por nosotros.

martes, 26 de abril de 2016

Gracias a mi bicicleta sin frenos

Últimamente "no me da la vida" y voy azacanado de un sitio a otro. Pero ayer tuve una tarde noche comprimida como una píldora y sin proponérmelo me dio tiempo de casi todo. Digo esto porque suele ser al revés. Uno tiene los planes medidos al milímetro y siempre hay un imponderable que los estropea. Ayer por el contrario se sucedieron las cosas como la seda. Como la maraña de nudos de un mago que se desata asombrosamente.

A las siete terminé una visita a la Casa de las Dueñas.

Acto seguido me fui al despacho, por si podía asistir al final de una reunión de la que me había tenido que excusar. Había terminado, pero pude informarme del resultado y sus propuestas.

Acto seguido me fui a misa de ocho.

Acto seguido me fui a una conferencia en el Círculo de Labradores de un director de ópera, Karel Mark Chichón, que estaba empezada pero pude conocer al conferenciante y saludar a los que amablemente me habían invitado.

Acto seguido me fui al conservatorio, donde, mi hija Reyes, actuaba en una representación sobre la vida de Bach, y nadie de casa iba a poder verla. Me encantó. Todos con pelucas, un poco mamarrachos, los alumnos, iban intercalando piezas y contando la vida del maestro. En cuanto Reyes salió a escena y dijo sus palabras y lo grabé con el móvil, salí pitando, con el tiempo justo.

Acto seguido tenía una reunión en casa y llegué en el momento que el primer invitado llamaba al telefonillo, y le acompañe hasta arriba.

Acto seguido, casi a la una, con una sensación de deber cumplido, me acosté.

jueves, 14 de abril de 2016

HERÁCLITO Y LA FERIA

En la Feria se hace patente la doctrina heraclítia del cambio. El río, siendo el mismo, ha cambiado y también nosotros que tampoco somos los mismos. 
Estos días con mis amigos “puretones” lo veo clarísimo. Exactamente en el mismo escenario, nunca mejor dicho esto de “escenario”,  que no cambia nunca, se han tornado los papeles. Ahora son ya nuestros hijos los que están descubriendo la Feria (y la vida). Y yo me veo en ellos… esas pandillas con sus chaquetitas azules, esas niñas de gitana, con toda la edad en la boca… La Feria para nosotros comienza a tener ya un mucho de nostalgia.


Ahora comprendo yo a mis padres, porque estoy igual que ellos… interesados con quien íbamos, donde estábamos… deseando que nos pasásemos por la caseta con toda la pandilla para vernos y disfrutando, como yo ahora, de verlos a ellos disfrutar de la Feria (y la vida).

Mi hija, ayer, con un traje de su abuela.