Fuí a comprar el árbol de Navidad. En el vivero, lejísimos, en las afueras de la ciudad, mientras estoy pagando, el jardinero, un rumano o así, flirtea con una chica, mientras yo pago con la tarjeta. Le pide su teléfono para salir a cenar. Ella le sugiere que mejor una cerveza, que está la cosa mu achuchá. Él le responde muy galantemente que no se preocupe, que él invita.
Me voy dandole vueltas a la cabeza mientras conduzco, (el árbol me roza la cara) qué ocurrirá finalmente con este idilio entre las flores y que bien pudiera ser el inicio de una novela.
Cuando llego a casa de mi suegra, a dejar unas macetas, cedo el paso a una joven en la portería, lleva una bolsa con macetas, nos miramos y, oh, nos reconocemos, ella es la chica del vivero.
Estas casualidades, si fueran la clave de una novela, dirían que es mentira.
¡Si, hombre, en una ciudad de un millón de habitantes, te encuentras una chica que no has visto en tu vida en un vivero y media hora después es la vecina del quinto!
martes, 9 de diciembre de 2014
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Domenica prima Adventus
Existe una belleza oculta e íntima, que nos hace felices y sigue manteniendo el encantamiento al que nos tiene sometido.
El domingo por la tarde paseamos por unas calles solitarias y oscuras en las que resonaban nuestros pasos, pues no había un enjambre de turistas siguiendo un paraguas rojo, ni un montón de tiendas abiertas exhibiendo sus baratijas cutres sobre las viejas fachadas, ni veladores con manteles de cuadros y paella fría y sangría caliente…
La ciudad estaba dormida, y nosotros estábamos soñando con ella.
Llegamos a ese patinillo desconocido, donde moría la tarde sobre el empedrado pulido por los pasos perdidos de aquellos que se fueron.
Allí hay una hermandad antigua, secreta, alejada de la fama y el calor de la gente. Es un reducto donde, pocos, siguen las reglas de los siglos.
La Escuela de Cristo, fundada en 1662.
Esta iglesia pequeña está en la trasera de la gran parroquia de Santa Cruz, en un adarve sin salida, en un camino que no conduce a ningún sitio. Allí nos encontramos, era la primera vez que íbamos, una escenografía del pasado, tal como los grabados del XVIII, con doseles, y plumas polvorientas coronándolo, como antes en los túmulos de los Reyes o en los Monumentos desaparecidos del Jueves Santo…
Unos altares exponiendo las vajillas de plata labrada, aguamaniles, bandejas, relicarios, elaborados con plata mexicana traída en los galeones, cuando aún el Río Grande era un caudal de oro.
Unos altares exponiendo las vajillas de plata labrada, aguamaniles, bandejas, relicarios, elaborados con plata mexicana traída en los galeones, cuando aún el Río Grande era un caudal de oro.Unos bancos laterales corridos forman un claustro en cuyo centro confesaban sus culpas los antiguos hermanos y fustigaban sus cuerpos en penitencia pública. Hoy ya no, aunque no estén libres de aquellas o necesitados de esta.
El Cristo de Astorga casi preludia esas imágenes decimonónicas que poco después se irán repitiendo hasta la saciedad y que culminan en “la escuela de Olot”, tan pavorosa, tan de cromo, tan de capilla neogótica y colegio de monjas de niñas bien, que ahora ya nos comienzan, incluso, a parecer conmovedoras…

Salimos, bajo los naranjos de invierno, sin fruto ni flor, a la calleja estrecha de silencio y sosiego.
Y, oh sorpresa, unos faroles de hierro forjado en las jambas de un portalón, nos descubrieron una casona antigua que nunca habíamos visto antes, estos secretos que nos regala Sevilla todavía, y que han convertido, salvándola de una ruina casi segura, en un hotel.Y el patio restaurado conservaba la atmosfera barroca y suntuosa de la Ciudad que fue, cuando se disfrazaba para ocultar un pasado triunfal y suntuoso que desaparecía… los colores ocres, la fuente, el bronce de esculturas tensionadas, las palmeras, las plantas olorosas… los arcos, las pilastras, las cornisas, las rejas… un ambiente profuso, ofuscante, sugerente, recargado...

Poco después entramos en otro nuevo hotel, que ocupa una de las casas más señeras de la ciudad, de una familia genovesa enriquecida con el comercio de Indias, los Pinello. Estaba ruinosa, pero conserva una fachada imponente, a cuyos balcones, dicen que se asomaba Rosina, y era requebrada por el conde Almaviva.
Pero, ay, el patio grande, de doble arcada, ha sido restaurado al minimalista modo, tan blanco, tan moderno, tan limpio, tan aséptico que parece un hospital. Mejor así que en ruinas, pero no se escuchan los ecos de Fígaro, o el clave temperado en el que ensaya su música la dama… sino la megafonía de la sala de espera que llama al cirujano a la mesa de urgencias.
Desde las azoteas se veía la Giralda, y cuando salimos al pie de ella, las casas, sumidas en el silencio de la noche calma, guardaban sus íntimos secretos tras las cortinas cerradas.
Qué paz. Las estrellas, apagadas aun, nos llenaron de gozo, premonición de unas Pascuas que se atisban, jubilosas, desde este primer Domingo de Adviento.
lunes, 1 de diciembre de 2014
FIEBRE DE SÁBADO NOCHE
De pronto estábamos solos… Los tres mayores se quedaron a dormir en casa de mi madre, Santi estaba en el campo en casa de un amigo. Y Pilar… Llamé a mi cuñado y se la encasquetamos...
¡Oh, noche de sábado free!
Sin tener nada previsto leí en el periódico la cartelera. A las ocho “Diplomacia” V.O.S en el Avenida. No había oído hablar de ella, pero con internet me hice una idea. No nos defraudó. Es más me gustó mucho. Es una obra de teatro realmente, que transcurre en un solo escenario, la lujosa habitación de un palacete parisino. Dos grandes actores, uno hace de General alemán y otro de diplomático sueco, luchan, dialécticamente, por salvar o destruir Paris antes de la llegada de los Aliados.
El final ya se sabe, pero París es mucho Paris, y aun estando latente y a veces vislumbrado a través de la ventana, sobrevuela toda la obra y subyuga. Tanto se hubiese perdido si la locura hubiese culminado. Y, esto es lo dramático, pudo haber sido así.
En todo caso la disyuntiva moral no causa demasiada tensión, porque la balanza está tan desequilibrada, que pierde profundidad la tragedia. Incluso, cuando se nos informa de que pueden morir la mujer e hijos del General Nazi si este no obedece la orden, el drama se diluye, porque ante la muerte de un millón y medio de personas y la destrucción de todo París qué respuesta cabe sino el sacrificio.
Más verosímil resulta el fanatismo, que se generalizó, derivado de la obediencia ciega y pervertida al Fuhrer, al honor, a la patria. Sí, puedo imaginarme un psicópata, frío y miserable, asesinando sin remordimientos un millón de judíos o apretando el botón que volará la Ciudad de la Luz, porque obedece ordenes superiores que le eximen de responsabilidad.
Los actores salvan una película, que sin llegar a la excelencia, durante una hora y media, con pocos recursos, tiene al espectador interesado, y, al menos en mi caso, se hace corta.
A la salida del cine era la hora perfecta para el tapeo.
Ojú, con Sevilla, estaba hasta los topes… ¿Quién dijo crisis? Parecía que regalaban las cosas…
En los gastrobares pijo-monos de diseño que están de última no cabía un hipters más…
La Brunilda, super chic, hasta la bola, 16 mesas en espera… Ovejas Negras llena de ellas, enfrente La Mamarracha, (los nombrecitos se las traen) con su poquito de cocina fusión, cocina de autor y una pizca de tradicional con un punto internacional, con la gente prácticamente subida a la barra y llegando al techo con sus copazos balón de tinto wueno, wueno y gin tonics cargados de esencias varias, jengibres, eneldos y demás avíos pertinentes y necesarios…
En fin, tras procelosa travesía de bar en bar, llegamos a puerto en Petit Comité, en la calle Dos de Mayo, pero en la barra de fuera, o sea, que el interior estaba empetado, aunque, eso sí, de caras conocidas…
Allí el huevo de granja sobre lecho de patatas y cebolla poché coronado de foie fresco a la plancha, hizo nuestras delicias, y unas aceitunas modernísimas tan chicas como garbanzos, y la presa ibérica con salsa de no sé qué (pero agridulce, por supuesto) y un vino blanco fresco y aromático en copa de fino cristal, grande como un guardabrisas de un candelabro de cola…
Al final recalamos en la hamburguesería gourmet, como no, de la calle Albareda, porque en el Zelay, justo al lado, parecía que tiraban los platos de tataki de atún rojo de almadraba, o sus famosos risottos templados…
Andandito, calmosamente, llegamos a una casa solitaria, como recién casados, con todas las camas sin deshacer, impolutas… los cuartos vacíos.
¡Qué va! ¡no tuvimos el síndrome del nido vacío, para nada!
A la mañana siguiente nadie nos despertó.
¡Oh, noche de sábado free!
Sin tener nada previsto leí en el periódico la cartelera. A las ocho “Diplomacia” V.O.S en el Avenida. No había oído hablar de ella, pero con internet me hice una idea. No nos defraudó. Es más me gustó mucho. Es una obra de teatro realmente, que transcurre en un solo escenario, la lujosa habitación de un palacete parisino. Dos grandes actores, uno hace de General alemán y otro de diplomático sueco, luchan, dialécticamente, por salvar o destruir Paris antes de la llegada de los Aliados.
El final ya se sabe, pero París es mucho Paris, y aun estando latente y a veces vislumbrado a través de la ventana, sobrevuela toda la obra y subyuga. Tanto se hubiese perdido si la locura hubiese culminado. Y, esto es lo dramático, pudo haber sido así.
En todo caso la disyuntiva moral no causa demasiada tensión, porque la balanza está tan desequilibrada, que pierde profundidad la tragedia. Incluso, cuando se nos informa de que pueden morir la mujer e hijos del General Nazi si este no obedece la orden, el drama se diluye, porque ante la muerte de un millón y medio de personas y la destrucción de todo París qué respuesta cabe sino el sacrificio.
Más verosímil resulta el fanatismo, que se generalizó, derivado de la obediencia ciega y pervertida al Fuhrer, al honor, a la patria. Sí, puedo imaginarme un psicópata, frío y miserable, asesinando sin remordimientos un millón de judíos o apretando el botón que volará la Ciudad de la Luz, porque obedece ordenes superiores que le eximen de responsabilidad.
Los actores salvan una película, que sin llegar a la excelencia, durante una hora y media, con pocos recursos, tiene al espectador interesado, y, al menos en mi caso, se hace corta.
A la salida del cine era la hora perfecta para el tapeo.
Ojú, con Sevilla, estaba hasta los topes… ¿Quién dijo crisis? Parecía que regalaban las cosas…
En los gastrobares pijo-monos de diseño que están de última no cabía un hipters más…
La Brunilda, super chic, hasta la bola, 16 mesas en espera… Ovejas Negras llena de ellas, enfrente La Mamarracha, (los nombrecitos se las traen) con su poquito de cocina fusión, cocina de autor y una pizca de tradicional con un punto internacional, con la gente prácticamente subida a la barra y llegando al techo con sus copazos balón de tinto wueno, wueno y gin tonics cargados de esencias varias, jengibres, eneldos y demás avíos pertinentes y necesarios…
En fin, tras procelosa travesía de bar en bar, llegamos a puerto en Petit Comité, en la calle Dos de Mayo, pero en la barra de fuera, o sea, que el interior estaba empetado, aunque, eso sí, de caras conocidas…
Allí el huevo de granja sobre lecho de patatas y cebolla poché coronado de foie fresco a la plancha, hizo nuestras delicias, y unas aceitunas modernísimas tan chicas como garbanzos, y la presa ibérica con salsa de no sé qué (pero agridulce, por supuesto) y un vino blanco fresco y aromático en copa de fino cristal, grande como un guardabrisas de un candelabro de cola…
Al final recalamos en la hamburguesería gourmet, como no, de la calle Albareda, porque en el Zelay, justo al lado, parecía que tiraban los platos de tataki de atún rojo de almadraba, o sus famosos risottos templados…
Andandito, calmosamente, llegamos a una casa solitaria, como recién casados, con todas las camas sin deshacer, impolutas… los cuartos vacíos.
¡Qué va! ¡no tuvimos el síndrome del nido vacío, para nada!
A la mañana siguiente nadie nos despertó.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
SEIS AÑOS SEIS
Hoy Pilar cumple seis años. ¡La pequeña, seis años ya! Seis años bendecidos por su presencia. A pesar de un primer año literalmente desbordados, con Santiago empezando a andar, tres niños con Dodotis, ninguno con uso de razón, varios carritos, todo el día limpiando pañales, niño ten cuidado, no te subas a la mesa, no te metas eso en la boca, una brecha, un hospital, el otro que se tragó la moneda, aquel que se rompió la paleta, el coche, las alzas, los cinturones, el Arrue, el que llora por la noche, el que quiere agua, el que tiene miedo, el que quiere el muñeco de su hermano, el que no come, el que tira la leche, la que espurrea el puré, el Apiretal, la crema del culito, al que le salen los dientes, el Mitosín, los biberones, los potitos, los chupetes, los médicos, las vacunas, las revisiones...
Bueno, pues cuando veo las fotos hasta me invade la añoranza...
Un hijo es un regalo, una bendición, un premio, no por repetido deja de ser verdad.
Un niño es una oportunidad para el mundo, una aventura, un don. Aquí dejo un enlace impactante, admirable sobre el bien que esto supone incluso en las peores circunstancias. Léanlo.
Seis años, ¡ay, seis!
Bueno, pues cuando veo las fotos hasta me invade la añoranza...
![]() |
| Nov. 2008. En el museo mientras Reyes se quedaba con Pilar dándole el pecho en paz |
![]() |
| Pilar hace seis años |
Un hijo es un regalo, una bendición, un premio, no por repetido deja de ser verdad.
Un niño es una oportunidad para el mundo, una aventura, un don. Aquí dejo un enlace impactante, admirable sobre el bien que esto supone incluso en las peores circunstancias. Léanlo.
Seis años, ¡ay, seis!
martes, 25 de noviembre de 2014
Otro martes más...
Las cosas hermosas están ahí, nada más que hay que detenerse y admirarlas, pero no tenemos el sosiego para ello.
Cuando venía hacia la oficina (apresurado cómo no) no tuve más remedio que pararme al ver el otoño en todo su esplendor.
Poco antes, cuando circulaba por la Alameda, la brisa arrastró las hojas caídas, que crepitaron rumorosas bajo la arboleda escuálida, a la vez que se movían sincronizadas, palpitantes, vivas, a pesar de estar muertas.
La rueda de la bici, sobre la alfombra de hojas, crujía y estas me susurraban su secreto: detente y mira, que esta tarde dorada de noviembre está hecha para ti.Ahora, escucho el triple concierto de Beethoven, para violín, violonchelo y piano, una joya, una delicia, cuyo segundo movimiento, y no es una manera de hablar, eleva el alma.
La vida cotidiana puede resultar prosaica, pero a veces, estad atentos, nos salpican deslumbrantes destellos.
lunes, 24 de noviembre de 2014
ENTRE DOS FUEGOS
Con mi paraguas, chispea levemente, voy por la Avenida, casi solitaria, a recoger a dos de mis hijos que vienen del futbol. (Oh, el Betis… qué desastre).
De pronto desde lejos un hombre me mira y lanza un grito estentóreo que me deja pasmado.
Miro a mí alrededor, un paseante a mi lado se sorprende también. Ambos nos damos cuenta de que aquel tipo está pirado.
Pero entonces el que camina junto a mí, se detiene allí, en medio de la calle, coge un fusil imaginario, apunta con gran precisión al tipo en cuestión y dispara con un ¡PUMM! atronador. Mi asombro ya no tuvo límites. Y continua, relatando, ¡valientes panda de gandules! ¡Si me dejaran, en 24 horas había terminado yo con todos!¡con la de armas que yo tengo en mi casa!
¡Glup! ¿pero quién está más loco, este o aquél?
Y qué pinto yo aquí, ¡###! ¡entre dos fuegos!
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Ich bin der Welt abhanden gekommen (He abandonado el mundo)
http://www.youtube.com/watch?v=lvDeBrnNsXw
No puedo dejar de compartir esta maravilla. La Mezzo Janet Baker en grabación de 1967. Se trata de una de las cinco canciones de Malher sobre poemas de Rutkert.
Es para escuchar con los ojos cerrados y agarrarse a la silla para no chocarse contra el techo en plena levitación.
He abandonado el mundo
He abandonado el mundo
en el que malgasté mucho tiempo,
hace tanto que no se habla de mí
¡que muy bien pueden creer que he muerto!
Y muy poco me importa
que me crean muerto;
no puedo decir nada en contra
pues ciertamente estoy muerto para el mundo.
¡Estoy muerto para el bullicioso mundo
y reposo en un lugar tranquilo!
¡Vivo solo en mi cielo,
en mi amor, en mi canción!
Por si alguno no entiende el español:
Ich bin der Welt abhanden gekommen
Ich bin der Welt abhanden gekommen,
Mit der ich sonst viele Zeit verdorben,
Sie hat so lange nichts von mir vernommen,
Sie mag wohl glauben, ich sei gestorben!
Es ist mir auch gar nichts daran gelegen,
Ob sie mich für gestorben hält,
Ich kann auch gar nichts sagen dagegen,
Denn wirklich bin ich gestorben der Welt.
Ich bin gestorben dem Weltgetümmel,
Und ruh' in einem stillen Gebiet!
Ich leb' allein in meinem Himmel,
In meinem Lieben, in meinem Lied!
No puedo dejar de compartir esta maravilla. La Mezzo Janet Baker en grabación de 1967. Se trata de una de las cinco canciones de Malher sobre poemas de Rutkert.
Es para escuchar con los ojos cerrados y agarrarse a la silla para no chocarse contra el techo en plena levitación.
He abandonado el mundo
He abandonado el mundo
en el que malgasté mucho tiempo,
hace tanto que no se habla de mí
¡que muy bien pueden creer que he muerto!
Y muy poco me importa
que me crean muerto;
no puedo decir nada en contra
pues ciertamente estoy muerto para el mundo.
¡Estoy muerto para el bullicioso mundo
y reposo en un lugar tranquilo!
¡Vivo solo en mi cielo,
en mi amor, en mi canción!
Por si alguno no entiende el español:
Ich bin der Welt abhanden gekommen
Ich bin der Welt abhanden gekommen,
Mit der ich sonst viele Zeit verdorben,
Sie hat so lange nichts von mir vernommen,
Sie mag wohl glauben, ich sei gestorben!
Es ist mir auch gar nichts daran gelegen,
Ob sie mich für gestorben hält,
Ich kann auch gar nichts sagen dagegen,
Denn wirklich bin ich gestorben der Welt.
Ich bin gestorben dem Weltgetümmel,
Und ruh' in einem stillen Gebiet!
Ich leb' allein in meinem Himmel,
In meinem Lieben, in meinem Lied!
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