miércoles, 18 de junio de 2014

Super amortizadas

Las mismas banderas de España que he colgado en el balcón, sirven, este año, para festejar tres hechos diferentes. De menor a mayor:

- El partido de futbol
- La proclamacíon Real
- El paso de la procesión del Corpus mañana por la mañana.

domingo, 15 de junio de 2014

Sábado de música y pedagogía

Reyes, a sus doce años, se negó en redondo a seguir vaciando el friegaplatos porque decía que su hermano mayor no ayudaba.
Por mucho que le decía que aquél tenía que hacer otras tareas no transigía. Era un pulso a su padre en toda regla. Me daban ganas de pegarle una bofetada en condiciones y acabar con aquello, pero me contuve. La di un ultimátum. O lo haces o no te bañas en toda la mañana en la piscina. Lo terminé de vaciar yo. Ella no se bañó en toda la mañana en la piscina.
Me costó mantener el castigo, después de llegar en bicicleta, con 39 grados al club. Sólo podía ducharse. Allí estuvo desde el bordillo viendo como jugaban sus hermanos. Aunque yo me fui a leer el periódico a la sala con aire acondicionado, cuando volví, seguía cumpliendo el castigo a rajatabla. (Uf, menos mal, ¿Cuál hubiese sido el grado del siguiente castigo?). Por la noche le dije que me había disgustado mucho su actitud y que me había dolido tener que ver como se quedaba sin bañarse.


Por la tarde, ópera: El Ocaso de los Dioses. El fin de la tetralogía. Salir de casa a las cinco y media con 40 grados y disponerse a tragarse seis horas de Wagner, es fuerte. Son de esas cosas que se hacen por fe. Porque se saben que compensarán a pesar de todo, porque lo que le pide uno el cuerpo es quedarse tumbado durmiendo la siesta y no colocarse una chaqueta, aunque sea blanca y aunque sea de hilo.
No me defraudó. Fue un espectáculo grandioso. El montaje escenográfico de la Fura del Baus, fascinante. La conjunción de música e imágenes, con las 10 pantallas gigantes moviéndose por el escenario, las grúas, las luces…
El elenco de voces muy bueno, muy potente, muy wagneriano... la orquesta envolvente, soberbia, empastada... . (La iracunda Walkiria me traía reminiscencias de mi dulce hija esa mañana). El cortejo fúnebre de Sigfrido por el medio del patio de butacas, reproduciéndose en el telón de grandes dimensiones y con la música fastuosa de fondo, fue inolvidable. (La Walquiria arrepentida lloraba a sus pies). En fin, mereció la pena suprimir la siesta, superar el calor, ponerme la chaqueta y vencer la pereza vespertina.
Cuestión de fe.

Esta mañana, le dije de nuevo a mi pequeña Walkiria rebelde que vaciase el friegaplatos. Lo hizo muy solícitamente. ¿Sólo medio, vale, papá? Lo demás Ignacio.
Bueno, sólo medio. Me pareció razonable.
Más vale no tensar la cuerda demasiado...


viernes, 13 de junio de 2014

Ayer me llegó el olor de las horas pasadas
en el blanco y negro de los primeros años,
de antes de nacer.
Fue un gitano que vendía racimos de jazmines apretados
en un canasto por la calle Sierpes...
Y una vieja, en la misa,
con el rostro como la tierra seca de verano
toda de negro, toda,
el jersey, los zapatos,
y unos pendientes, negros
como los de las viejas de esa España pérdida
de lutos y recuerdos
de los muertos.
Y el pelo recogido,
coronada de plata,
el moño bajo, sobre la honesta nuca
los pasadores negros
ordenando el cabello.
¿Qué tristeza guardaba
tan serena y oscura?
El color del pasado volvió por unas horas...

jueves, 12 de junio de 2014

¡VIVA ESPAÑA!

Hasta en los bares "alternativos" de la Alameda de Hércules tienen colgadas banderas de España. Y el negro del semáforo las agita alegremente desde las siete y media de la mañana.
¿Será verdad eso de que tenemos una nación, un reino, una patria?

lunes, 9 de junio de 2014

REPÚBLICA O MONARQUÍA

Como soy español, soy monárquico. Si fuera estadounidense sería republicano.
Realmente soy partidario de una monarquía en España y de una república en EEUU.
En Francia, no sé, pero no tienen la grandeza de la que presumen, ni el prestigio de una nación como Inglaterra, que ha sabido conservar su historia sin perder un ápice de progreso.
El hecho de que España sea una republica o una monarquía no es demasiado relevante. Mucho más importante es que haya o no democracia, o que se sea o no un estado totalitario y autoritario como propugnan los comunistas decimonónicos de IU y Podemos o los fascistas de siempre.
Hay que reconocer que la Monarquía ha permitido que la transición de la dictadura a la democracia no haya sido traumática.
La Monarquía española está legitimada en la historia. No en vano, se remonta a los Reyes Godos, nos unificamos a través de de la Corona, y las grandes empresas que los españoles, nuestros antepasados, han hecho, como la Reconquista o el Descubrimiento, han sido articuladas por la Corona. Es decir somos lo que somos como país, estado y patria por la Corona.
Esta seña de identidad podemos despreciarla, olvidarla y destruirla, por supuesto que sí. Pero no dejará de ser una pérdida de identidad.
Si la monarquía fuese una traba para la libertad y la prosperidad de un país habría que prescindir de ella. En España hoy no es así, sino todo lo contrario.
Una república no solucionaría los problemas que actualmente tenemos, puesto que la forma de estado no afecta a esto, si no la buena gestión de unos políticos que actúen en un ámbito de libertad y estabilidad. Ambas cosas posibles en uno u otro régimen.
Precisamente las monarquías tradicionales europeas, lo que pretenden es dotar de ese marco de estabilidad a las democracias, apoyándose en la legitimidad de la historia secular compartida.
Los que olvidan su historia están condenados a repetir sus errores. No olvidemos nosotros esta máxima de Cicerón

jueves, 5 de junio de 2014

Aquilino Duque o el "inoportunista" oportuno.

Aquilino Duque es una persona descomunal, por extraordinaria.
Ayer estaba el salón del Alfonso XIII lleno hasta los topes y todos los libros de sus memorias que se acababa de presentar “La invención de la pólvora” se agotaron.
Estuvo brillante. Más de una hora hablando y podía haber continuado, ya que no paró de contar anécdotas, historias suculentas, y reflexiones llenas de humor, ironía y encanto.
Su larga y apasiónate vida da para mucho. Sus impresiones de primera mano de amigos y compañeros, como Cela, Alberti, Quiñones, Pemán, fueron un regalo.
Se declaró monárquico por razones poéticas, “ya que puestos a elegir entre una abstracción como la república o un mito como la monarquía, se decanta por esta, mucho más poética”.
Sus impresiones de la Rusia soviética y la papanatería imperante de los que entonces ponían “los ojos en blanco” ante ella sin conocerla, son divertidísimas. Cuando regresó de su viaje al rojo Moscú, en pleno franquismo, y estuvo de veraneo en Puerto Real, este le pareció una verdadera maravilla.
Desmontó mitos, clichés, y lugares comunes…
Muy amigo de Alberti, dijo, que cuando regresó a España, ya casi no se podía acercar a él, era, “más difícil que llegar hasta la Virgen del Rocío toda rodeada de almonteños”, “estaba como en un Olimpo rodeado de turiferarios…”
Se habló de su “inoportunismo” que él dijo que ya San Pablo lo era, según afirmaba en sus Epistolas: hay que predicar la verdad “opportune et innopportune”, y eso lo ha hecho él toda su vida.
Se le interrumpió con aplausos en varias ocasiones y la gente salió como tras una buena tarde de toros, toreando de salón, repitiendo la faena del maestro.
Después charlamos con él, y su mujer, una americana verdaderamente encantadora.
Y junto a mi amigo JJR, fuimos paseando por la Avenida casi vacía, bajo las viejas piedras góticas de la Catedral iluminada, el Archivo de Indias, la Giralda… paladeando la noche tranquila y el sabor de un discurso lleno de inteligencia, verdad, humor, ingenuidad e “inoportunismo”.http://www.casadellibro.com/libro-la-invencion-de-la-polvora/9788484728436/2259716

martes, 3 de junio de 2014

De Reyes y Okupas...

Todos estos que salen a la calle gritando en contra de la Monarquía porque no hay “derecho” a que una persona no sea elegida por el pueblo, y bla, bla, bla… son los mismos que se manifiestan a favor de los okupas de Barcelona y demás, porque a estos les ampara el “hecho” de estar ocupando un inmueble sin uso.

(Okupar una corona desde los tiempos remotos de Wamba y Witiza... ¡ay, amigo, eso no tiene valor!)