lunes, 2 de junio de 2014

Otra Feria

He terminado el libro de John Julius Reel con pena, que es la mejor señal de que me ha gustado mucho.
Por fin me hice con él.
Esta vez sí llevaba dinero. Fue una tarde memorable en la Feria...del libro. Allí fui a visitarle a su casetilla y estuvimos un rato charlando mientras Santiago y Pilar se entretenían comiendo gusanitos.
En la caseta de al lado, oh, sorpresa, estaban Aquilino Duque y José Julio Cabanillas. Vaya pandilla. Les presenté a John, y mientras allí estábamos llegó Lutgardo García Díaz, premio Adonais del pasado año. Nos hicimos una foto todos juntos que guardaré como recuerdo.

Entre charla, literatos y literatura se me fue el santo al cielo. Cuando llegué a casa los niños estaban sin bañar, sin cenar y sin vestir, tal como yo había prometido a Reyes que estarían para irnos a una Cruz de Mayo en el colegio. Y me gané una bronca merecida. Al final no llegó la sangre al río y logramos llegar a tiempo a la fiesta, algo sofocados, eso sí. (¡Pero yo me llevaba tres libros dedicados por sus autores!).
En cuanto al libro de JJ Reel, es admirable como domina el idioma y son graciosos los giros y expresiones que usa y que denotan que es su segunda lengua.
Pero lo más importante es la mirada inteligente con que nos contempla (a los españoles, los sevillanos y la propia Ciudad). Una visión agudísima, divertida que sigue fielmente los consejos de su padre: "Los mejores artículos son de interés humano, escritos con respeto, humor comprensión y simpatía hacia la condición humana".
Aquí dejo el enlace del vídeo del día de la presentación:

https://www.youtube.com/watch?v=PAwRN1cIfao


Su visión sobre la feria, la Semana Santa, la religión, el matrimonio, la familia, nuestras virtudes y defectos...son dignas de ser leídas, por lo certeras y libres de "nuestros" prejuicios.
Algunos artículos son además impactantes, emocionantes, por su valentía fuera de lo común. No es políticamente correcto y, desde luego, cuánto se agradece. Sí, repito, merece mucho la pena.

jueves, 29 de mayo de 2014

GRANDE DE ESPAÑA

Me llama mi amigo G. para requerirme el Currículo para presentarme en una conferencia que imparto la semana que viene.
No hay nada más chocante que estar en una mesa escuchando una retahíla sobre los “méritos” de uno que, con razón, no interesan a nadie. ¿Qué cara ha de ponerse mientras? A mí me dan ganas de levantarme y gritar, déjense de rollo y vamos al lío…

Me advierte de que si no, el presentador, se va a limitar a decir que soy el padre de mis cinco hijos.

La respuesta va de suyo y sale del tirón: eso me basta, esos son mis grandes títulos, inmerecidos además, y el resto, evidentemente, sobra.

lunes, 26 de mayo de 2014

LA MACARENA

La cola salía de la Iglesia del Sagrario, daba la vuelta por las gradas, hacía un quiebro en la puerta del Perdón, giraba por Matacanónicos y llegaba hasta el pie de la Giralda.
¿Cuánto tiempo tardaban en llegar? ¿Dos horas?
Más de dos horas a pie quieto, para estar un instante ante la Macarena y rozar sus manos con un beso.
¿Es eso lógico, es eso racional? ¿No es una exageración, un desbordamiento desproporcionado?
Hay que ver para comprender.
Ayer entré en la Iglesia y allí estaba la Virgen espléndida y llena de Gracia. Delante del altar barroco de Roldán. Y doy fe del milagro. La gente llegaba tras esa larga espera y la mirada de la Esperanza les compensaba de todo, el instante se hacía eterno y borraba lo demás. Gente de toda clase, edad y condición, niños, viejos, chavales, sanos, enfermos, hombres, mujeres…
Era emocionante ver las lágrimas en la cara de la gente enfrentados a la Esperanza.
¡Tras la espera, la Esperanza! ¡Ay, quien me hilvana eso con los hilos cartesianos de la razón pura, de la razón práctica!
¡Que no, Señores, que el corazón tiene razones, que la razón no entiende…!
Y ahí está la Macarena, espléndida, guapa, sublime. Fuerte como la torre de David, hermosa como la torre de marfil, Casa de oro y Vaso insigne de devoción, Estrella de la mañana y Salud de los enfermos y Auxilio de los cristianos y, y, y…
Yo lo vi ayer en el Sagrario de la Catedral, a la que fue Sagrario y Templo del Espíritu esperando en el templo al pueblo de Sevilla.
No hay palabras, no hay razones, pero si una respuesta rotunda y sonora en el gozoso latido, unánime, de los corazones.
El que quiera oír que oiga…
Foto ABC

martes, 20 de mayo de 2014

ABORTO Y PP

Me subleva la cobardía de los políticos del PP cuando se habla del aborto. Las medias tintas, la tibieza.
O se está en contra o a favor. Que lo digan, pero que no mareen la perdiz.
Se equivocan. Oponiéndose al aborto abiertamente no perderán votos, los ganarán. Es lo que se espera de ellos. No quieren hablar claro porque creen que esa masa informe de tibios, que se imaginan en un hipotético centro, se van asustar y no los van a votar. Si existiere, que lo dudo, son pocos y además de entre ellos, si su ligereza moral les permite aplaudir el “derecho” al aborto (repugna escribirlo) que es el derecho a matar criaturas (seres humanos o no humanos, me la trae al fresco cómo quiera calificárseles) en el seno materno, seguramente la bonanza económica que se avizora, suplirá con creces en importancia esas digresiones éticas futiles.
Mi cabreo llega a su límite cuando, lo he visto por dos veces en los últimos debates, puestos en la tesitura de tener que responder al tema, y no pudiendo evadirse abiertamente, utilizan el estúpido subterfugio de hablar de las menores de 16 años y "el permiso paterno", y se rasgan las vestiduras alegando que eso …¡¡es una barbaridad!! Y salen del paso. ¡Se puede ser más estulto!
Cómo si lo importante estuviera en la formalidad de la autorización. Eso es mirar el dedo que señala la luna. ¡Qué más da que el niño muera con o sin permiso del abuelo materno! ¡Lo importante es la vida, estúpidos!
Con ese argumento las matanzas de judíos por los nazis estarían legitimadas siempre que se hicieren cumpliendo con todos los trámites burocráticos.
¡Vaya tropa!

lunes, 19 de mayo de 2014

LA PRIMERA COMUNIÓN O EL HÁLITO DEL CANDOR

La primera comunión de un hijo es una celebración verdaderamente emocionante.
Soy consciente de que mi hijo comienza a formar parte de una larga cadena, de una “traditio” que se inició en el cenáculo hace dos mil años, y de la que pasa a ser, por ahora, su último eslabón.
Esta comunión eterna y misteriosa nos hace fuertes y nos salva.
No me preocupa mucho su futuro, aunque yo ya no esté, si siguen tomando el alimento que hoy reciben por primera vez.
La alabanza y agradecimiento salen solos.

Por la mañana, Manolito, se mete en mi cama temprano, su madre ya está con los preparativos. Le alecciono
- hoy es un día estupendo, vas a hacer lo más importante…
Sí, papá- responde encantado-lo más importante, porque lo segundo más importante es…
¡el Betis!
No quise seguir por ese camino...¿A quién salen los hijos? ¡A mí que el futbol no me entusiasma nada!

La ceremonia es emotiva. Todos en fila de dos en dos entrando tan arregladitos. Los cantos, las peticiones que hacen los niños con sus voces agudas a través del micro, el tartamudeo, el leve nerviosismo. Los padres tan ufanos. Y los abuelos… ¡ ah, los abuelos, como disfrutan!
En el banco de atrás una abuela veía a su nieto leer un salmo
-pero mira qué bonito está- decía.
Y era el tono, que no se puede transcribir, lo que encogía el alma…
y continuaba al oído de su hijo, ahora un hombretón de 1’90m,
- todavía tengo tu chaquetita, guardada en el armario, hijo, está impecable-
Y era ese tono…

Al final los niños cantan a la Virgen una oración en la que se ofrecen todo a Ella.
Vueltos de espaldas se le ven las corvas, delgadas y frágiles, entre los pantalones grises y los altos calcetines azules, los zapatos relucientes… Elevan las manos un instante, como entregándole algo, y sobresalen en los puños de las camisas nuevas, relucientes, los gemelos que estrenan y les han regalado, seguramente sus abuelos, con las iniciales grabadas -Para que te acuerdes siempre- les habrán dicho- de este día y de nosotros… y que guardará la madre en los cajones donde está el escapulario con la fecha del nacimiento, los pendientes de perlitas de las niñas, la medalla del ángel de la guarda que colgó sobre la cuna, o la concha de plata del bautizo… Y esos gemelos, se lo volverán a poner dentro de muchos años, cuando ya sean hombres y todo haya cambiado.

Ahora son niños, que hacen por primera vez su comunión, y ese candor, esa pureza sencilla e íntima del ser que apenas se ha abierto a la vida, la ingenuidad fragilísima y primigenia, leve, del hombre que todavía no ha sido expulsado del paraíso, lo invade todo, lo trae el aire con el olor de las flores de mayo que adornan el altar.
Todos lo hemos sentido.
Todos nos hemos trasladado, aunque por un instante a otro tiempo, más exactamente, hemos escapado del tiempo.

Está claro, para un padre ¡ay, para un padre! la primera comunión de un hijo, es un momento inefable, único, inolvidable.


viernes, 16 de mayo de 2014



¿Qué pinto yo aquí?





Ese es el título del libro de John Julius Reel que ayer presentó en Sevilla.
La presentación fue excepcional, pasamos un rato inolvidable. El vídeo que se proyectó fue una genialidad, indicativo de la gracia, perspicacia e inteligencia que vamos a encontrar en el libro, y que tiñeron también sus palabras y la lectura de uno de los artículos que incluye, sobre la “suerte” y el diverso modo que tenemos los españoles de entender ésta frente al concepto de “self made man” estadounidense, bastante iluminador.
No es extraño que se vendiera sobre la marcha y se hicieran grandes colas para su firma. Exceptuándome a mí, que como siempre, con mi habitual imprevisión, no llevaba un duro en el bolsillo, (bueno tres euritos), y no pude comprarlo y por tanto que me lo dedicase. Eso lo voy a reparar hoy mismo y ya me las ingeniaré para que estampe su firma en él.
Este guiri afincado en Sevilla y casado con una sevillana es un tipo ingenioso y con un gran sentido del humor. Le he seguido a través de sus artículos en el Diario de Sevilla en los últimos años.
Ahora ha recopilado sus experiencias en el libro titulado como el nombre de esta entrada.

John es un padre de dos hijos pequeños, y nos narra en sus escritos sus experiencias personales, familiares, laborales, sociales, resaltando con fina ironía las diferencias de perspectivas entre un neoyorkino y un andaluz.
John no es un hombre al uso y además es un valiente que se ha ganado a pulso lo que tiene y que más aprecia: una familia estupenda, un trabajo que le encanta, escribir, y un lugar donde vive gratamente. Se siente un hombre afortunado, no “con suerte”, que es otra cosa. Ha tenido que renunciar a otras muchas cosas para ello, en contra de los convencionalismos de la sociedad actual aquí y en su país natal, pero se le ve un hombre razonablemente feliz, lo que es mucho.
Ya lo conocía por su lectura, y tras su presentación de ayer me parece una persona aún más admirable.
Desde ya recomiendo este libro, pues será un disfrute su lectura.
Como siempre el buen humor, el humor bueno, va mucho más allá de lo que con una lectura apresurada pudiera concluirse, ya que como se ha dicho, “una broma es una cosa muy seria” y el humor “la mejor manera de ver las cosas con claridad”.
Léanlo.