jueves, 14 de junio de 2018

De romanos, fotos y queso

Llego deseando subirme a la azotea y ver la puesta de sol y tomarme unos quesos que he comprado cuando pasé por la puerta del Lidel.
¡Ah, pero no!
Pilar me acosa sin piedad para que le pregunte el tema de la Hispania antigua, la romanización, los Íberos... Mi mujer me la remite, las letras me tocan a mi, las mates a ella...
Mientras, Santi protesta porque todos los PC de casa están ocupados y el necesita hacer un trabajo para mañana sin falta. Ya le prometí a mediodía que le ayudaría por la tarde (un poco por quitármelo de en medio a la hora de la siesta) Ahora toca apechugar.
Tiene que preparar un Powert point y mandarlo por la "Plataforma on line" con fotos familiares de eventos como la navidad, semana santa, bautizos...
Yo no sé donde tengo esos archivos. Ya comienzo a relatar. Mi mal humor va in crescendo y el sol va decreciendo.
Le encuentro los archivos en un cd antiguo. El pobre se pone a insertar fotos, pero se pierde, no los encuentra, me llama y ya, mientras Pilar me explica las termas y el anfiteatro, pierdo los nervios.
- Ojú, qué de tonterías mandan en el cole, ya está bien, tú di que no tienes fotos de la primera comunión y se acabó, para una estupidez de trabajo el tiempo que llevas perdido- y me marcho indignado y murmurando entre dientes...

Mea culpa. Qué mal ejemplo. Para él es superimportante ese "trabajo" y lleva más de media hora metiendo fotos deseando acostarse y yo en vez de apoyarle... En fin..
En la azotea el horizonte está incandescente, sin rastro ya de un sol ido. Al final improvisamos una fondue y se apuntan todos a introducir trozos de pan en un juego de esgrima en queso fundido.

Cómo me remuerde la conciencia. Después, cuando bajo y lo veo aun despierto en su cama trato de suavizar la cosa... ¿Ya lo has enviado? -Déjame- me responde iracundo. Bueno, seguro que te ha salido muy bien- le animo.
Le doy un beso, se tapa la cabeza con la sábana.
Qué mal padre.
Me voy a la cama un poco avergonzado.

martes, 5 de junio de 2018

Música y caracoles

En el salón de carteles de la Real Maestranza escuchamos la voz inefable de Mariví Blasco y la guitarra barroca de Juan Carlos Rivera.
Por la mañana leí que había un concierto ¡entrada libre previa invitación! de esta espléndida cantante que ya había podido escuchar en el FEMAS hace dos años.
Dejamos a los niños con la cena en los platos y la recomendación de que se portasen bien y recogiesen la cocina y allá que nos fuimos Reyes y yo ¡con un chaleco sobre los hombros, en junio en Sevilla, como si estuviésemos en Santiago! Qué alegría de cambio climático, que siga así, a lo mejor hasta tendremos que usar en Andalucía "ropa de entretiempo"...
Llegamos con el tiempo justo y sin invitación previa, pero había sitio. Rodeado de los carteles de grandes pintores contemporáneos internacionales, en un sitio tan sabroso como la plaza del Baratillo, sonaban inmejorablemente las chaconas y los versos de amor de época de Murillo.
Qué disfrute, se repitió el hechizo de la vez anterior.
En el Arenal, en temporada, hay unos caracoles para, literalmente, chuparse los dedos y en la calle Santas Patronas la cerveza y las cabrillas supieron a gloria. En el bar Alfonso "el rey de los caracoles", absorbimos escargots y saboreamos chicharrones a placer.
Pasamos por "Rayas", pero no caímos en la tentación del helado, que hubiese sido un abuso.
En casa, los pequeños aun no se habían dormido. Hubo tiempo para un cuento corto, el de "la pulguita", que yo inventé para casos de urgencias y dura 50 segundos, no coló esta vez y Pilar sacó el clásico de Caperucita. Tras pegarle el susto de muerte echándome encima con las fauces abiertas con el !!PARA COMERTE MEJOR!! se quedó la mar de a gusto.
Y cerrando las contraventanas ¡en junio! el Salvador iluminado quedó fuera y nosotros en la casa a  oscuras y tranquila dentro.


sábado, 2 de junio de 2018

Noches en vela



Como hasta hace algunos años, a medianoche se despertó un niño,
Remoloneo en la duermevela y al fin se levanta su madre, como hasta hace algunos años.
Al rato viene al cuarto. Ha devuelto, hay que encender la luz  ineludiblemente
Me despierto, lo acompaño a la cama, lo acaricio, lo beso, como hasta hace algunos años.
Por la mañana me falta sueño.
No echo de menos las mil y una noches
continuamente interrumpidas
como hasta hace algunos años.

miércoles, 30 de mayo de 2018

PROCURO OLVIDARTE

Hace ya muchos años, cuando mi abuela María tenía ya medio perdida la memoria, y yo no había cumplido aún los dieciséis, le ponía los discos de María Dolores Pradera, que le encantaban, y se quedaba muy tranquila. Qué ensoñaciones le traerían a su cabeza ida.
Cuando murió, ya sin un recuerdo que llevarse al alma, esos discos de vinilo pasaron a mi casa (de mis padres hoy) y yo entre arias de ópera y nocturnos de Chopin, los entremetía y los escuchaba una y otra vez. Me leí de corrido entonces unos tomos encuadernados en piel de Hugo Wast, que transcurrían en esa América Hispana que Praderas nos traía con su voz desde ultramar, con su voz inconfundible, con su elegancia única.
Qué bella ha sido siempre esta mujer, qué delicadeza. Su manera de interpretar convertía en poemas las letras más simples, era una rapsoda y transformaba lo que tocaba, lo que cantaba.
Si alguna vez queda mi mente en blanco que me pongan esos discos de microsurco con la voz de Praderas, tal vez, como mi abuela, me vengan felices recuerdos mientras procuro olvidarte.


viernes, 25 de mayo de 2018

ADRIANA LECOUVREUR



Nunca había escuchado en directo ni completa la ópera Adriana Lecouvreur de Cilea, hasta esta semana. Me pareció bellísima. Una partitura con gran protagonismo orquestal, muy en la línea del verismo de principios de siglo XX. Es la única obra del compositor que se sigue representando, lo cual indica que lo que tiene calidad sobrevive y verdaderamente la tiene.
Ainhoa Arteta me fascinó. Tiene un dominio vocal increíble y una claridad que no le conocía de otras veces. Es una gran soprano, una de las mejores y con razón. También me resulto muy adecuado al papel el tenor rumano, Teodor Ilincai, con una voz  potente y ligera a la vez.
El bajo y la mezzo espléndidos y Halffter dirige con maestría inigualable una pieza orquestal que exige gran delicadeza.
La escenografía, gracias a Dios, era tradicional y nadie iba vestido de nazi o de punki ochentero. Las damas eran damas del XVIII y en los palacios pendían lámparas de araña que parecían lámparas de araña.
El final (muy a lo Traviata) cuando ella muere envenenada por los efluvios de un ramito de violetas (el verismo del argumento, como se ve es escaso, aunque está basado en una historia parece que real) fue verdaderamente emotivo. Tuvieron la feliz iniciativa de no ir cerrando el telón a medida que se acababan los últimos compases, lo cual retuvo a los impacientes que aplauden antes de tiempo y disfrutamos por tanto de la última nota y del instante de silencio, único, impactante, que queda cuando calla la orquesta justo antes de las palmas fervorosas.

Esta noche hay un coloquio que organiza la ASAO con la Arteta. Os invito a asistir. Seguro será muy interesante. Ya contaremos.


lunes, 21 de mayo de 2018

En una villa soñada...


(Fragmento de una futura conversación en Villa Pablemos)

¿Y mi corbata, cielín?
En el vestidor, Pablo, en el vestidor, junto al smoking de los Goyas.
¿No te parece excesivo lo de la corbata, Irenita?
Para nada, chico que se trata de la primera comunión de los niños…
La fiesta de inicio a la adolescencia... por Dios, Irina, no te equivoques…
Es verdad. Y tú, que se te ha escapado lo de por Dios
Cierto,  ¡por  Tutatis!
¿Has colocado las velitas en el estanque, amor?
Sí, entre los lotos de plástico.
Estoy deseando que llegue el atardecer, van a quedar ideales en la penumbra…Por cierto ¿Has puesto papel en la tinaja de la pradera?


Claro, por si  alguien quiere cagar…
¡Por Dios, Pablo, que andan los niños cerca!
Glup, quiero decir por si algún invitado quiere hacer popó.
Glup, quiero decir por Tutatis.
A mí se me ha olvidado el lenguaje integrador y he dicho sólo invitados, paloma…
¡Uy,  como te escuchen los niños y las niñas…
Ahora no, pichón, los gemelos son dos varones.
Uy, que lío… perdona, querido…Tú madre estará al llegar, ¿está preparada la casita de invitados… e invitadas? ¿Has sacado las cosas de la interna?
Por Odín, Irene, no le llames la interna, llámala por su nombre es una proletaria como nosotros…
Todo lo proletaria que tú quieras pero es mu sucia. Me tiene la cocina integrada comía de mierda, con perdón… y el centro de lavado no digamos...  y el Travertino de los servicios... si no fuera porque es buenísima con los niños y las niñas, ¡uy, digo sólo con los niños…! ¡qué lío!
Vamos pochola, que van a llegar las gentes…
Un momento que voy a repasar los bouquets de las mesas…
Por cierto, no te olvides de colocar la mesa de los regalos de los peques…
Ya está puesta, en el jardín zen junto a la hamaca balinesa.
Todas las chicas han de venir de blanco ibicenco…
¡Ah, mira por allí viene Carmena, y  Carolina y Echeni y Errejón …¡Lo vamos a pasar, chupi!

¡Ya llega el grupo de flamenquito, ábrele la puerta de servicio Pablo, y a los del catering, y a los del castillo inflable y a los payasos… uy, se me olvidaba, y a las payasas!

lunes, 7 de mayo de 2018

The flyin inn in Seville

La noche del jueves pasé un rato enorme escuchando cantar los poemas de Chesterton de su novela la Taberna Errante a Jesús Beades en la feria del libro.
Beades es increíble, una capacidad de llenar el auditorio y animar el cotarro inigualable. Toca la guitarra, a la vez la armónica, alienta a la gente, canta y fuma en pipa. ¿qué cómo lo hace? Hay que verlo para creerlo. Frente a la exuberancia del hombre orquesta, el contrapunto estaba a cargo de Fátima, la delicada y discreta violinista, que con una gran  maestría acompañaba y complementaba el toque folk de las interpretaciones, y la
 mesura de Enrique García-Máiquez, que fue introduciendo unas breves glosas sobre cada poema, de una manera sencilla y lúcida de modo que entre canción y canción se serenaban los espíritus.
La genialidad de Chesterton no pudo estar mejor representada. La ironía, el sarcasmo y las paradojas de sus poemas, la alegría de vivir, la fe en el mundo, en la carne y el vino, el optimismo irredento se dieron cita en  Sevilla y el enorme autor seguro que hubiese estado plenamente satisfecho de tan jocosa jornada.