A esta hora de la noche la ciudad tiembla como los pabilos de las candelarías encendidas de los pasos preparados para salir mañana.
A través de mi ventana veo las vidrieras iluminadas del Salvador donde van entrando los hermanos para la misa de media noche ante las imágenes.
Han tenido que pasar muchos días de intensa preparación para que todo sea perfecto como ahora; han tenido que decantarse muchos siglos para que cristalicen en la maravillas de los pasos montados en el interior de los templos.
Tenemos los sevillanos la emoción infantil de la noche de Reyes, porque mañana estrenaremos la luz de un nuevo Domingo de Ramos. Nuevo, pero tan antiguo como los primitivos hermanos que veneraron estas imágenes antes que nosotros. Llevamos dentro, depositado, el recuerdo de aquellos que las amaron y que reviven cada Semana Santa.
Renovaremos esos momentos íntimos, pues aun en medio de la bulla cada espectador es capaz de confinarse en sí y vivir un instante de sencilla soledad con el Cristo o la Virgen de su devoción.
Oh, inefable Sevilla que te preparas coronada de azahar para la fiesta mas hermosa.
Esta noche previa al domingo de palmas, todos nos estremecemos, como las hojas rizadas de las palmeras del paso de la Borriquita, cuyos candelabros encendidos atisbo a través de mis balcones.
sábado, 24 de marzo de 2018
miércoles, 14 de marzo de 2018
Lo urgente y lo importante
En una sociedad en la que la edad
de fallecimiento es superior a los 80 ya me dirán si no es una obviedad que el
gran problema es el envejecimiento de la población.
Sin embargo ahí están los imbéciles
luchando por sacar el cadáver de Franco del Valle de los Caídos, que es algo verdaderamente
urgente porque si no se hunde España.
Y ahí están las malvadas abogando
por la libertad de abortar, esto es, hablando en plata, matar a los hijos que llevan en sus propios senos.
Y ahí están “les gilipolles”
saliendo a la calle con banderas moradas abogando por una igualdad de boquilla.
Que si el anticapitalismo, el heteropatriarcado, el machismo, y el lenguaje
inclusivo…
Pero el quid de la cuestión está
en la maternidad no en decir "todos y todas". No existe desigualdad jurídica, existe diferencia real. La mujer es la que
pare los hijos. Esto, que es un hecho indubitable y también un privilegio, es asimismo
una carga en la vida profesional. Como he tenido cinco hijos y mi mujer ha sufrido/disfrutado de cinco embarazos sé de lo que hablo.
Al empresario le resulta un
incordio y lo manifiesta. ¿Ustedes quieren igualdad? Solucionen esto. Hagan que
al empresario le resulte un gran beneficio el hecho de que una empleada se
quede embarazada , con medidas que le desgraven, bonificaciones a la contratación,
carencias en las cuotas de seguridad social durante varios años… hay mil
maneras. Cuando el empleador comenté en la barra del bar a su amigo- ¡qué bien ahora mismo tengo
tres trabajadoras embarazadas! y el otro
le responda ¡qué chollo, tío! Entonces habrán empezado a cambiar las cosas.
Cuando la empleada vaya contenta
a decirle a su jefe que está embarazada en vez de temblorosa y apurada como
ahora, entonces habrán empezado a cambiar las cosas.
Cuando el número de hijos otorgue puntos a la hora
de ascender en un puesto de trabajo, cuando existan verdaderas desgravaciones
fiscales para las familias numerosas, no sólo en los billetes de autobús,
entonces se estarán haciendo las cosas bien… y no porque haya que dar un premio
a los padres, que ya lo tienen con el hecho de cada nacimiento, si no porque
estos hijos son un bien social que necesitamos todos para que el cotarro siga funcionando.
Realmente yo no necesito nada.
Mis cinco hijos son cinco premios gordos de la lotería. Nadie es más rico que
yo.
Es la sociedad la que los necesita.
martes, 13 de marzo de 2018
El pequeño Gabriel
Estamos traumatizados por el espantoso asesinato de Gabriel Cruz.
No somos capaces de asumir tanta maldad. La frialdad de la asesina nos sobrecoge.
La lección nos viene dada por los padres, especialmente por la madre. Un rayo de esperanza ilumina esta tragedia.
Qué entereza, qué aplomo, qué fortaleza la de esta madre en los momentos más duros de su vida.
Ella ha sentido el apoyo de los cuarenta millones de españoles que se han solidarizado con su dolor. Sin duda, los cientos de miles de oraciones de tantos durante estos días no han caído en saco roto y, aunque no han podido salvar al niño, están contribuyendo a que esta familia sobrelleve la pérdida.
Aunque intento distanciarme de este hecho, las noticias, las redes me lo recuerdan constantemente.
Cuando abrazo a mis hijos, especialmente a los dos menores, que son de la edad aproximada del pequeño Gabriel; cuando se van a la cama, cuando me he despedido esta mañana para irme al trabajo; tan frágiles, tan inocentes; lo hago con gran sentimiento, me demoro más, imprimo más fuerza; es como si abrazara en ellos también al "Pescaíto", como si me uniera a esos padres desolados cuyos brazos encuentran el vacío.
No somos capaces de asumir tanta maldad. La frialdad de la asesina nos sobrecoge.
La lección nos viene dada por los padres, especialmente por la madre. Un rayo de esperanza ilumina esta tragedia.
Qué entereza, qué aplomo, qué fortaleza la de esta madre en los momentos más duros de su vida.
Ella ha sentido el apoyo de los cuarenta millones de españoles que se han solidarizado con su dolor. Sin duda, los cientos de miles de oraciones de tantos durante estos días no han caído en saco roto y, aunque no han podido salvar al niño, están contribuyendo a que esta familia sobrelleve la pérdida.
Aunque intento distanciarme de este hecho, las noticias, las redes me lo recuerdan constantemente.
Cuando abrazo a mis hijos, especialmente a los dos menores, que son de la edad aproximada del pequeño Gabriel; cuando se van a la cama, cuando me he despedido esta mañana para irme al trabajo; tan frágiles, tan inocentes; lo hago con gran sentimiento, me demoro más, imprimo más fuerza; es como si abrazara en ellos también al "Pescaíto", como si me uniera a esos padres desolados cuyos brazos encuentran el vacío.
viernes, 2 de marzo de 2018
A pesar de los elementos...
Me invitan a una tertulia en Guadaira para que hable del patrimonio histórico hispalense.
Con Bosco, Jaime y Alvaro pasó un buen rato y dos alumnos, Ramón y Gines, de ingeniero y derecho respectivamente, me reconcilian con el mundo pues transmiten ilusión y entusiasmo. Aquel escribe poemas y me invita esa tarde al recital de Eloy Sánchez Rosillo, al que si puedo prometo ir.
Arístides Artal, excelente pintor, al que hacía años que no veía, tras la charla, me lleva a su estudio y puedo ver su maravilloso trabajo, especialmente el retablo que, recién concluido, sale el lunes para una capilla en Argentina.
Daba miedo regresar en bicicleta bajo los arboles y palmeras que se doblegaban bajo el viento.
En Caixaforum tenía programada una visita a la exposición de Robert Capa, de sus fotografías en color.
Una gran muestra, la guerra, el glamour de Biarrizt y las bellísimas actrices de los cincuenta, los campos de Indochina, donde junto a los soldados y los tanques, los campesinos pastorean sus bandadas de gansos entre la alta hierba. Allí murió cuando le estalló una mina. "Si la foto no es buena es porque no te has acercado lo suficiente". Fue una sentencia premonitoria, fue su sentencia de muerte.
Al salir lloviznaba, fui a recoger a Pilar y su amiga de clase de sevillanas, las dos en la bici una detrás y otra delante en equilibrio inestable.
Eran más de las ocho y me quise alargar al recital de Sánchez Rosillo.
Cuando iba hacia allá se pinchó la rueda de atrás. Aun así llegué a trancas y barrancas, eran casi y media.
Entro en la sala, toda atestada, logro un asiento. Comienzo a escuchar y tardo unos segundos en darme cuenta de que aquello es una reunión política de "Ciudadanos".
Salgo y encuentro otra sala, esta con todos los sitios que quiera a mis disposición. Eloy S. R. lee sus poemas, con una voz profunda, recia, clara, con una dicción perfecta, con una naturalidad alejada de toda afectación.
Son varios los poemazos que escuchamos.
Es un canto a la vida, a la belleza que sorprende en lo cotidiano, en la alumna del piercing que pregunta, en el cesto de manzanas sonrientes de la tienda de comestibles, en la acacia grande de la casa de labor de la infancia, en el recuerdo de la madre que sobrecoge, en el yo que envejece externamente frente al íntimo que permanece invariable.
Me ha compensado el esfuerzo, la lluvia y el pinchazo, porque se alcanzan momentos de verdadera emoción.
Allí los inasequibles al desaliento, Juan Bonilla, José Julio Cabanillas, Carmelo Guillen, Juan Lamillar, Cristine y Abelardo Linares, García Barbeito... un auditorio cortito, no más de veinte, pero de altura.
A la salida nos confundimos con la multitud de la sala de Ciudadanos. Al bajar las escaleras me detengo, al fondo en penumbra, ya cerrado al publico veo el inigualable cuadro de Murillo de la Virgen de la Faja. Me paro y lo miro tras el cristal, allí , tan cerca, otra maravilla sorprendente.
Pues todavía, antes de entrar a casa, otra cima. Descubro que la puerta del Salvador está abierta, acaba de concluir el quinario. Entro un instante. El barroco en todo su esplendor. Fastuoso, el retablo como telón de fondo, el Cristo del Amor, en su paso, rodeado de candelas encendidas, refulge como el pan de oro del altar.
Con Bosco, Jaime y Alvaro pasó un buen rato y dos alumnos, Ramón y Gines, de ingeniero y derecho respectivamente, me reconcilian con el mundo pues transmiten ilusión y entusiasmo. Aquel escribe poemas y me invita esa tarde al recital de Eloy Sánchez Rosillo, al que si puedo prometo ir.
Arístides Artal, excelente pintor, al que hacía años que no veía, tras la charla, me lleva a su estudio y puedo ver su maravilloso trabajo, especialmente el retablo que, recién concluido, sale el lunes para una capilla en Argentina.

Daba miedo regresar en bicicleta bajo los arboles y palmeras que se doblegaban bajo el viento.
En Caixaforum tenía programada una visita a la exposición de Robert Capa, de sus fotografías en color.
Una gran muestra, la guerra, el glamour de Biarrizt y las bellísimas actrices de los cincuenta, los campos de Indochina, donde junto a los soldados y los tanques, los campesinos pastorean sus bandadas de gansos entre la alta hierba. Allí murió cuando le estalló una mina. "Si la foto no es buena es porque no te has acercado lo suficiente". Fue una sentencia premonitoria, fue su sentencia de muerte.
Al salir lloviznaba, fui a recoger a Pilar y su amiga de clase de sevillanas, las dos en la bici una detrás y otra delante en equilibrio inestable.
Eran más de las ocho y me quise alargar al recital de Sánchez Rosillo.
Cuando iba hacia allá se pinchó la rueda de atrás. Aun así llegué a trancas y barrancas, eran casi y media.
Entro en la sala, toda atestada, logro un asiento. Comienzo a escuchar y tardo unos segundos en darme cuenta de que aquello es una reunión política de "Ciudadanos".
Salgo y encuentro otra sala, esta con todos los sitios que quiera a mis disposición. Eloy S. R. lee sus poemas, con una voz profunda, recia, clara, con una dicción perfecta, con una naturalidad alejada de toda afectación.
Son varios los poemazos que escuchamos.
Es un canto a la vida, a la belleza que sorprende en lo cotidiano, en la alumna del piercing que pregunta, en el cesto de manzanas sonrientes de la tienda de comestibles, en la acacia grande de la casa de labor de la infancia, en el recuerdo de la madre que sobrecoge, en el yo que envejece externamente frente al íntimo que permanece invariable.
Me ha compensado el esfuerzo, la lluvia y el pinchazo, porque se alcanzan momentos de verdadera emoción.
Allí los inasequibles al desaliento, Juan Bonilla, José Julio Cabanillas, Carmelo Guillen, Juan Lamillar, Cristine y Abelardo Linares, García Barbeito... un auditorio cortito, no más de veinte, pero de altura.
A la salida nos confundimos con la multitud de la sala de Ciudadanos. Al bajar las escaleras me detengo, al fondo en penumbra, ya cerrado al publico veo el inigualable cuadro de Murillo de la Virgen de la Faja. Me paro y lo miro tras el cristal, allí , tan cerca, otra maravilla sorprendente.
Dejo el chubasquero mojado en la puerta y entro al fin en casa. El mayor estudia en su cuarto. A oscuras, el foco ilumina los libros sobre la mesa. Los dos pequeños ven la tele en el salón. Reyes está fuera y los dos más béticos en el campo viendo empatar a su equipo con el Real Sociedad (que hay que tener ganas con esa lluvia y ese viento)
Yo ceno tranquilamente en la cocina tras una tarde memorable.
jueves, 1 de marzo de 2018
Gracias, Monseñor.
Nunca había entrado en la capilla privada del arzobispo de Sevilla hasta ayer, con motivo de una misa de difuntos.
El retablo destaca por la imagen espléndida de la Inmaculada, arrodillada, de Cayetano de Acosta, en una iconografía poco habitual, con una paloma en el pecho y Eva dibujada por Espinal sobre la esfera del mundo que está a sus pies.
La nueva Eva vencedora del pecado.
La misa fue íntima y profunda.
El arzobispo al terminar nos instó a que rezáramos por las vocaciones, nos dijo que hay escasez de sacerdotes y puso como ejemplo los 80 que existen en la actualidad para todo el País Vasco (normal, digo yo, tras ver como ha actuado la iglesia vasca en los últimos decenios).
También expreso su deseo de que no olvidásemos rezar por España: Se trata de un deber derivado del cuarto mandamiento -insistía- honrar a los padres, y la patria lo es. Rezad por la unidad de España, la unidad de España es un valor moral por el que hay que pedir.
Frente a tanta tibieza en otros territorios se alegra uno de tanta claridad.
El retablo destaca por la imagen espléndida de la Inmaculada, arrodillada, de Cayetano de Acosta, en una iconografía poco habitual, con una paloma en el pecho y Eva dibujada por Espinal sobre la esfera del mundo que está a sus pies.
La nueva Eva vencedora del pecado.
![]() |
| Las fotos que hice están tan mal que he cogido estas de internet. |
La misa fue íntima y profunda.
El arzobispo al terminar nos instó a que rezáramos por las vocaciones, nos dijo que hay escasez de sacerdotes y puso como ejemplo los 80 que existen en la actualidad para todo el País Vasco (normal, digo yo, tras ver como ha actuado la iglesia vasca en los últimos decenios).
También expreso su deseo de que no olvidásemos rezar por España: Se trata de un deber derivado del cuarto mandamiento -insistía- honrar a los padres, y la patria lo es. Rezad por la unidad de España, la unidad de España es un valor moral por el que hay que pedir.
Frente a tanta tibieza en otros territorios se alegra uno de tanta claridad.
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| Subir por estas escaleras impresionaba... |
jueves, 22 de febrero de 2018
Revista Fígaro
La Asociación Sevillana de Amigos de la Ópera ha digitalizado al completo la revista Fígaro que publicó semestralmente desde 1993 a 2009. Fue mi padre uno de los miembros del consejo editor desde sus inicios y por ello me pidieron que escribiera algo para unirlo a los artículos de sus compañeros de edición y que se han incluido en el cuadernillo en el que se adjunta el CD.
viernes, 16 de febrero de 2018
La mentira de la lucha de la mujer por la igualdad.
La igualdad de la mujer ya existe desde el punto y hora que se establecen legalmente los mismos derechos y deberes en el ordenamiento jurídico.
La igualdad real no hay que imponerla vendrá, o no (que será que no), cuando la sociedad evolucione en un sentido u otro. Si están los instrumentos legales lo demás hay que dejarlo al libre arbitrio de aquella.
Todo este tema de la brecha salarial, la lucha por los derechos de la mujer, es una falacia. Empezando por la relectura de la historia al respecto.
Nos quieren hacer creer que la mujer ha estado sometida por el hombre a lo largo de los siglos. Lo cual es falso y además diría muy poco de la aptitud e inteligencia del sexo femenino.
Que existía una gran diferencia social entre hombres y mujeres es totalmente cierto, pero que fuese ilegítima o que hubiese una situación de sometimiento es mentira. Era aceptada de forma pacífica generalmente indiscutida e incuestionable.
Ahora son muchas las que se jactan de la larga lucha de la mujer en pos de sus derechos. Cómo si hubiesen luchado arduamente por ello. Ni ellas ni sus antepasadas. Porque no ha habido combate alguno. No existen miles de mujeres muertas en guerras contra los hombres en encarnizadas batallas por la igualdad. Lo que ha habido es un cambio social progresivo, incruento y pacífico. Ha sido un proceso natural.
Mi abuela vivía feliz, y mi bisabuela también y mi madre no digamos.
Tras la dictadura de Franco comenzaron a votar mujeres y hombres por igual, sin lucha, como corolario de una evolución en las mentalidades. En plena dictadura franquista, en el referéndum de 1966, ya votaron todos y todas.
La sociedad por condicionantes diversos, ha culminado una igualdad jurídica, que es justa hoy, pero que hubiese sido disparatada y anacrónica en otros siglos.
Que no traten de engañarnos, la mujer no ha ganado nada frente al hombre.
Todos hemos llegado hasta aquí.
La igualdad real no hay que imponerla vendrá, o no (que será que no), cuando la sociedad evolucione en un sentido u otro. Si están los instrumentos legales lo demás hay que dejarlo al libre arbitrio de aquella.
Todo este tema de la brecha salarial, la lucha por los derechos de la mujer, es una falacia. Empezando por la relectura de la historia al respecto.
Nos quieren hacer creer que la mujer ha estado sometida por el hombre a lo largo de los siglos. Lo cual es falso y además diría muy poco de la aptitud e inteligencia del sexo femenino.
Que existía una gran diferencia social entre hombres y mujeres es totalmente cierto, pero que fuese ilegítima o que hubiese una situación de sometimiento es mentira. Era aceptada de forma pacífica generalmente indiscutida e incuestionable.
Ahora son muchas las que se jactan de la larga lucha de la mujer en pos de sus derechos. Cómo si hubiesen luchado arduamente por ello. Ni ellas ni sus antepasadas. Porque no ha habido combate alguno. No existen miles de mujeres muertas en guerras contra los hombres en encarnizadas batallas por la igualdad. Lo que ha habido es un cambio social progresivo, incruento y pacífico. Ha sido un proceso natural.
Mi abuela vivía feliz, y mi bisabuela también y mi madre no digamos.
Tras la dictadura de Franco comenzaron a votar mujeres y hombres por igual, sin lucha, como corolario de una evolución en las mentalidades. En plena dictadura franquista, en el referéndum de 1966, ya votaron todos y todas.
La sociedad por condicionantes diversos, ha culminado una igualdad jurídica, que es justa hoy, pero que hubiese sido disparatada y anacrónica en otros siglos.
Que no traten de engañarnos, la mujer no ha ganado nada frente al hombre.
Todos hemos llegado hasta aquí.
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