lunes, 5 de febrero de 2018

Conferencia sobre Falstaff

Podría decir que la conferencia fue un éxito pues al terminar sólo se acercan aquellos a los que les ha gustado y te felicitan. A los que no, no te lo dicen.
Como no fue mi madre, que es bastante crítica y me dice todos los defectos, no supe como estuve. Tampoco Reyes, al menos eso creí. Llegó al principio y se fue cinco minutos antes.Yo no la vi pues la sala estaba todo a oscuras y un foco sobre mi mesa me deslumbraba. En casa me sorprendió al decirme que sí estuvo. Con lo cual le pude preguntar si no había sido demasiado aburrida o me había visto demasiado pedante. Ni lo uno ni lo otro. Como cuando es al revés me lo dice, me quedé más tranquilo.
Estuve una hora y casi tres cuartos hablando de Falstaff. No es así realmente, sino me hubieran echado a patadas, hay que contar con que en estas conferencias se escuchan extractos musicales , vídeos y se proyectan imágenes, que acompañan al texto.

De antemano me resulta difícil encontrar el tono porque el publico puede ser de los mas heterogéneo. En principio pretendo sea una conferencia divulgativa, una aproximación a la ópera, para cualquiera. Pero hay que pensar que pueden asistir aficionados muy entendidos a los que no les puedes defraudar con banalidades. Si se contenta a estos se puede aburrir soberanamente a los otros y viceversa, de ahí que haya de conseguir un equilibrio complicado.

Al avezado no le cansa escuchar unos segundos de un aria cinco veces seguida interpretadas por cinco barítonos distintos, es más incluso por el mismo en diversas grabaciones, pero al que no lo es, le resultaría infumable.


Falstaff es una opera con cierta dificultad en el sentido de que es un continuo musical sin números cerrados, es una genialidad de Verdi y quizá, al ser su ultima obra, la más perfecta técnicamente, pero por ello menos accesible en un primer acercamiento.


El libreto de Arrigo Boito, que recrea fielmente el espíritu de las obras de Shakespeare, es magistral, Basado en las alegres comadres de Windsor, recoge  también diálogos de los Enriques IV y V, como la loa al vino de Jerez, (que ha dado pie a la reciente creación de una Hermandad) que leí y cuya aria escuchamos in situ. Magnífico el final cuando el Jerez se introduce en sus venas y le eleva el ánimo decaído, es de admirar como el acompañamiento orquestal  sugiere la dulce energía que penetra en sus miembros. Aquí subtitulada:



Sobre el personaje de Falstaff habría mucho qué decir. Ha cautivado a muchos, empezando por la reina Isabel I de Inglaterra que dicen instó al escritor a continuar con sus aventuras, a Orson Wells con sus Campanadas a Medianoche,
 o a Harol Bloom, que lo venera,
Yo no puedo estar de acuerdo con éste en que Shakespeare lo prefiriera al príncipe Harry reformado. Falstaff no deja de ser un patán, aunque simpático y sobre todo, he ahí lo que lo redime, de una ingenuidad asombrosa.
Ciertamente Falstaff es un personaje, el último de una Inglaterra aún católica, que no tendrá cabida en la puritana posterior. Shakespeare, cripto catolico según parece, es comprensivo con las debilidades humanas, confesables, consecuencia de la caída.

Vimos varias versiones con escenografías fieles al libreto y otras de recreaciones transportadas al Londres de los cincuenta o a la época de entreguerras.

Abrí mis intervención con una recreación del día del estreno, 9 de febrero de 1893, acompañada de fondo con el canto de la escena de las hadas  e imágenes (power point) de la Scala de Milán, pinturas de damas del XIX , fotos originales de Verdi y su familia...

Cerré con la fuga final, única, genial de la obra, la ultima carcajada de Verdi. Los aplausos, lógicamente, fueron merito de él.





viernes, 2 de febrero de 2018

Nuevas tecnologías y nuevas generaciones.

Santiago llora desconsoladamente. La tablet que le han echado los Reyes, alguien misterioso - yo no, yo no- dicen todos, la ha dejado en un descuido entre las sábanas de la cama deshecha y Manolito al trotar por encima de ella la ha partido.
Ha durado 4 días. Eso le pasa a los Magos por traerle "juguetes" tan caros y delicados a un niño de 11 años. La suerte es que en la tienda insistieron con un seguro "gratis el primer mes" y que Melchor suscribió con la idea de darse de baja el segundo...

Al día siguiente al mayor se le cayó el móvil del bolsillo desde la bicicleta y un coche pasó por encima. Siniestro total. Todavía no están terminadas de pagar las cuotas...
Se resigna y se apaña con el viejo que tenía guardado, que no estaría tan mal digo yo. Aunque se queja de vez en cuando no se atreve a pedir uno nuevo, así a las claras.

Como veo que al final tendremos que sustituirselo hago gestiones para conseguir con los puntos de las cuotas uno nuevo para mí y traspasarle el mío, que a mi parecer está flamante y tiene mil prestaciones que ni sé usar.

Pensando darle un sorpresa le comento la jugada. La sorpresa me la llevo yo. Mi teléfono no es digno de ser llevado por su señoría... por lo visto está desfasado (no tiene aún dos años) y pretende que el nuevo sea para él. "Tu  lo que quieres es cambiar de móvil a mi costa" (sic).

Así las cosas le he dicho que reúna y cuando pueda él mismo se compre el teléfono de última generación que más le guste.

Ya contaré como termina la cosa...



domingo, 21 de enero de 2018

NOCHE EN EL PARAISO

Como Reyes no podía acompañarme tuve que ir sólo al concierto.
Llegué con mi bicicleta 10 minutos antes y saqué una entrada de penúltima fila de "paraíso".
Duelo barroco entre Anne Hallenberg y Vivica Genaux. Al frente de la orqueta barroca de Sevilla el suizo Diego Fasolis.

El teatro estaba casi completo, menos algunas filas del final. Me coloqué sólo en una, más abajo de lo que me correspondía, en el pasillo, de modo que pude cruzar las piernas arrellanarme  y extender el brazo sobre el respaldo del asiento de al lado sin molestar a nadie. Como si estuviera en mi propia casa y tocando para mi.

El programa alternaba Haendel y Vivaldi y a una y otra mezzo.

El duetto de Julio Cesar  "Son nata a lagrimar"nos dejo sobrecogidos y cuando comenzó la segunda parte y la Genoux  cantó el  "Veldro col mio diletto" de Giustino de Vivaldi quedamos extasiados. Anne Hallenberg continuo con "scherza infida" de Ariondante donde alcanzo la cumbre y me emocionó hasta las lagrimas.
La orquesta no pudo estar mas perfecta, como una maquina bien engrasada, compacta, fluida, cálida. No, no, como una maquina no, precisamente lo contrario, humana, muy humana, natural, cercana, envolvente... Fasolis la condujo con una sensibilidad extraordinaria, extrajo lo mejor de ella como una banda de pájaros que, sincrónicos, sobrevuelan sin perder la geometría de la figura en el cielo.

El público era otro, silencioso, educado, dejaba que flotase la última nota en el aire, el último silencio antes de romper el hechizo con calurosos aplausos. Yo lancé con entusiasmo desde lo alto mis voces de bravo, bravo.

Como propina la sueca nos deleito con la famosa aria de Rinaldo



Con los ojos cerrados, sin nadie a mi alrededor, en la penumbra, con las voces elevándose transparentes, puras, alcancé cotas de deleite incomparables. Cómo me acuerdo de mi padre en esos momentos y me conforta saber que esa cima de belleza la goza multiplicada.

Por 26 euros, nada más, estuve de verdad, de verdad, en el paraíso.

jueves, 11 de enero de 2018

Puritanos de la postverdad

¡Me indigna tanta necedad, tanta beatería, tanto puritanismo!

En Suiza hay que anestesiar a las langostas antes de hervirlas para que no "sufran" tanto y transportarlas separadas entre sí y no amontonadas. ¡Qué me importa a mi el estrés de los crustáceos! ¿No hay otros problemas? Vamos mal. Mientras los abortos aumentan sin tasa.

En Hollywood se unen todas, enfundadas en carísimos vestidos negros de haute couture, en una caza de brujas contra hombres que han abusado de su situación solicitando favores de mujeres. Si es delito que se denuncie ante los tribunales, pero que no se pongan en plan puritanas ahora, sorprendidas, como si no supiesen nada, cuando todo el mundo conoce el precio que hay, lamentablemente, que pagar en ciertos ambientes, por llegar a lo alto. No confundáis, hipócritas, pecado con delito.

Oriol Junqueras va de beato y alude reiteradamente a su condición de católico para que se le presuman sus buenas intenciones. ¿Será fariseo?. El independentismo catalán es una inmoralidad: supremacista, insolidario, violento, anti universal, esto es anticatólico, es materia grave de pecado, porque va contra la paz y genera tensiones y odios gratuitamente. ¿Cómo puede justificar sus convicciones anticristianas en el Evangelio?

¡Que beatería tan repugnante!

domingo, 24 de diciembre de 2017

Feliz Navidad

Adoración de los pastores. Murillo. Serie para el convento de Capuchinos de Sevilla. Museo de BBAA.

Y dejando las candelas
en aquella noche fría
van los pastores temblando
a decir Ave María

Y al ver tanta plenitud
en un establo tan breve
van dejando sus mercedes
al pie del niño Jesús

Oh, pastorcicos sencillos
que tuvisteis la ocasión
de dejar el corazón
al pie del recién nacido

quien pudiera haber dejado
sus flores en el portal
un zurron o ese morral
o esa blanda piel de oveja

para cubrir al Cordero
que va a vencer al pecado
y será sacrificado
sin culpa en el matadero

yo quisiera ser la cuna
donde ahora mismo reposas
y la cruz donde las rosas
se abran de tu llaga pura

Quisiera ser el pañuelo
que te sirve de pañal
y ese rayo de cristal
que te besa en el cabello

Aquí siempre estar yo quiero
no separarme de Ti
que en Belén está ahora el cielo
y yo no me quiero ir


miércoles, 13 de diciembre de 2017

Sobre humildad, del Pazo de Meirás a la Iglesia del Salvador pasando por Pernambuco...

Como las cerezas, la anécdota que me contó JC, gran dama sevillana de las que ya no quedan, actual camarera de la Virgen del Socorro, va enganchada a otras...
La tarde del lunes, después de la interesante coloquio sobre Murillo en Cajasol, vi abierta la Iglesia del Salvador a hora intempestiva.
Benito Navarrete especialista en Murillo, dejó algunas frases que se me grabaron como que "Sevilla es una ciudad maravillosa de la que hay que saber defenderse" o que "hasta que no me dí cuenta de que el Gran Poder no podía ser prestado para una exposición temporal no acabé de entender a Sevilla y a Murillo". Esto último me asombra porque para un sevillano es tan obvio que no parece que haya mucho que entender, pero me viene a la cabeza que hay cosas extravagantes a la qué estamos tan acostumbrados que nos nos damos cuenta de su peculiaridad. Así, el otro día, un turista hacía unas fotos en el bar donde desayuno todos los días. Retrataba unas enormes cabezas de toros que había en las paredes. Me quedé perplejo porque no supe entonces si las habían puesto recientemente o llevaban ahí desde siempre...

¿Qué porque estaba abierto cerca de las nueve de la noche la Colegial? Celebraban el último día del triduo a la Virgen del Socorro. Me quedé, escuchando el coro de cinco voces deliciosas sentado delante de ese altar montado por los priostes de la hermandad para la ocasión, con el exuberante retablo de Acosta como telón de fondo.
Gracias a Dios no se ha perdido esa





liturgia antigua y el incienso, las decenas de cirios encendidos, los solemnes acólitos de movimientos coordinados y pesadas dalmáticas y la música sacra, hacían mucho más patente el Misterio. También esto puede resultar chocante para un parroquiano de Móstoles, es un decir.

Al reparar en la curiosa vestimenta de la Virgen,

me comentó Julia, que esa saya fue un regalo de la marquesa de Cavalcanti. Ahí es nada, me acordé de inmediato de mi amigo Armando. Después he comprobado que actualmente tal título está vacante, lo que me ha tranquilizado porque así se le podrá otorgar sin problemas a aquel, que es quien sin duda se lo merece ahora.

La tal marquesa era hija de la Pardo Bazán,  III condesa de Torre de Cela, fue la  que vendió el Pazo de Meirás cuando le fue solicitado por el gobierno civil de la Coruña, para regalárselo al Generalísimo de los Ejércitos recién acabada la Guerra y es objeto ahora de gran polémica.

Vivía como una marquesa en su piso de 14 habitaciones de la Calle Goya, lleno de muebles exquisitos, cortinajes, tapices y bibelots, y cuando su marido, descendiente del amigo de Dante, aunque oriundo de Pernambuco, fue nombrado Capitán General de Sevilla, y ella  camarera de esta bella imagen, cuya hechura, aunque muy reformada, se atribuye a Montañés, le enriqueció el ajuar con varios regalos preciosos, entre ellos su traje de corte, con el que se presentaba ante la reina Victoria Eugenia, de tisú de oro, pedrerías bordadas y larga cola, que se adaptó pertinentemente y llevó en su paso cada semana santa hasta los años cincuenta.

Mujer muy devota y trayectoria intachable, no sé que pensaría si viese aireada hoy la vida íntima de su madre, con sus cartas a Galdos que son la pera: miquiño, te aplastaré... te morderé un carrillito y expresiones semejantes, que seguramente harían que a esta honesta dama le diera un soponcio.

Ahora es la Virgen quien viste tan rica pieza de vez en vez y resulta algo peculiar pero muy evocadora.
También le regaló dos grandes topacios engarzados, que conocen en la hermandad como los cavalcanti, y en cuya joyero de piel, lleva una placa con la siguiente leyenda, que es digna de un estudio, por lo sabrosa y ser el fiel reflejo de un carácter y una época:

"A mi amantísima Virgen del Socorro, de su humilde camarera, la Excelentísima Señora María de las Nieves Quiroga y Pardo-Bazán, Marquesa de Cavalcanti"



lunes, 11 de diciembre de 2017

TOTA PULCHRA

En la mañana del día de la Inmaculada, con un frío que pelaba, fui a recoger a Santiago, que participada como carráncano en la Catedral. La suerte es que no tuvimos que llevarlo a las ocho  su madre o yo porque Ignacio salía a entrenar al río a esa hora (que debía estar congelado) y lo acercó, mientras arrebujados en las mantas escuchábamos la puerta cerrarse.

Sobre las nueve y media salí de casa, no había mucha gente todavía en las calles. En la catedral me dejaron pasar a través de la cinta que separa a los turistas de los fieles.
Eché una mirada a las vitrinas de la nueva exposición sobre Murillo que se inauguraba esa tarde.

Iluminado, casi etéreo,  el maravilloso San Antonio que se llevaron los ladrones hace más de cien años de  la capilla Bautismal.
Tras la reja, con flores frescas y velas encendidas, el altar de la Inmaculada de Montañés, con la mirada baja (la Cieguecita) y las manos unidas en actitud de recogimiento. Imposible encontrar una imagen más bella de la Madre de Dios en el misterio de su sencilla pureza.


Estas dos fotazas no son mías obviamente.

Los niños mientras esperaban la procesión con sus roquetes blancos jugaban en los bancos y su imagen era como las de los cuadros de García Ramos o Grosso, el espacio era el mismo, las altas bóvedas, los altares y ellos también eran los mismos niños alegres e ingenuos de todos los tiempos.

Los canónigos cantaban en el coro loas a María, daba igual sus voces cascadas porque se escuchaba sobre todo el órgano del Padre Ayarra, magistral. Así como si nada, gratuitamente, estaba uno allí escuchando a unos de los mejores organistas del mundo, en la catedral gótica más grande de Europa y en uno de los instrumentos musicales más fastuosos y potentes del orbe.

Sonó el Aleluya de Haendel que grabé con el móvil, y después atacó la tocata y fuga de Bach. Dejé de grabar porque era tan impresionante que me recosté en el banco sin ver, mientras las notas reverberaban entre las altas naves, haciendo de toda la inmensa montaña hueca del templo una caracola sonora por la que llegaban los ecos de Dios. Me arrastró la emoción y tuve que secarme los ojos..

Por fin llegó el arzobispo, precedido por la procesión de canónigos arropados por unas capas pluviales magníficas, supongo que del XVIII, con un damasco celeste portentoso y unos bordados riquísimos. La luz matutina se filtraba entre los vitrales atravesando las nubes de incienso y haciendo saltar chispas de los dorados de los hilos.



Ya en la sacristía de la iglesia del Sagrario se desvestían los niños, de nuevo en una escena de estampa decimonónica y entre las altas y pesadas cajoneras de roble antiguo, entre los cuadros de Matías de Arteaga, me sorprendió uno especialmente, El triunfo de la eucaristía de Herrera el Mozo, que no recordaba que estuviera allí, y digo que me llamó la atención porque esta pintura, colgada allí como si tal cosa, fue un hito en su tiempo. Supuso para el propio Murillo (y para toda la escuela sevillana) su caída del caballo en cuanto que le abrió los ojos a las nuevas tendencias del barroco luminoso italiano que trajo el joven Herrera de la Corte y que sirvió para que el discípulo de Juan del Castillo abandonase para siempre el estilo barroco tradicional retardatario, caravaggiesco y oscuro, para cubrir sus lienzos de veladuras, transparencias y dulzura únicas, de pinceladas fluidas, ligeras y sueltas...


La sacristía donde los niños se desvestían entre gritos, es una joya, azulejos de Diego de Sepulveda, mármoles polícromos, maderas labradas...


Salimos  Santi y yo. Su mano helada cogida a la mía. El cielo azul, azul, el frío seco, la mañana luminosa y las campanas de la Giralda resonantes como un eco del gozo que nos invadía.