viernes, 3 de julio de 2015

El lugar de Lutgardo

Que Lutgardo era un gran poeta ya lo sabíamos. “Lugar de lo sagrado” lo confirma.
Lutgardo ayuda a la vida que vibra en lo escondido y como alumbra vidas, alumbra versos llenos de vida.
De una vida sencilla e íntima, que es la verdadera. Con un lenguaje claro y limpio que es el más difícil.
Algo tan vulgar como comer caracoles nos descubre las indias orientales o sajar la sandía se convierte en un sacrificio silencioso donde la boca deshace las nieves inyectadas en sangre.
Nos introduce en la boca de la Verdad paseando por Roma o Casablanca o juguetea con los personajes velazqueños del Prado.
Su abuelo, su madre, su esposa, sus hijos…
A través de imágenes sorprendentes, tejiendo complejos y a la vez sutiles encajes de palabras, sin alardes, nos lleva el poeta al centro del mundo, al ecuador de un globo terráqueo sin islas, donde está el lugar de lo sagrado que todos queremos alcanzar y que tras leer este bello libro, podemos lograr.

jueves, 2 de julio de 2015

¡Qué se mueran los feos! (o al menos disimulen)

El verano es menos elegante que el invierno. Es más chabacano, más de sandía y neveras y gente medio desnuda por todas partes.
Esta sociedad sin clase, y pretendidamente sin clases, en verano se nota más.
Los seres humanos se degradan. Comenzando con las cabalgatas bochornosas de hombres en tangas bailando en carrozas por las calles de la ciudad.
Las patas peludas de los ciudadanos en bermudas y chancletas, las, aún peor, depiladas y musculosas de los chicos Gym, los tatuajes diversos, las axilas al aire, las carnes sebosas impúdicamente exhibidas.
La mayoría de las personas deberíamos estar tapados. Ya que, desgraciadamente no existe una ley que impida salir a los feos, al menos deberíamos cumplir las normas de urbanidad de nuestros antepasados, que se cubrían delicadamente evitando el espanto del prójimo.
Miro una foto sepia de la Calle Sierpes en pleno verano y los señores llevan elegantes chaquetas claras, de hilo, bien planchadas y sombreros panamá, por supuesto corbatas. Con los mismos 40 grados de ahora y sin aire acondicionado. A ese mismo señor con bigote y zapatos lustrosos, póngale usted unos pantalones piratas que le dejen ver unas pantorrillas blancas y escuchimizadas y una camiseta que se le ajuste bien a la barriga prominente. ¡Oh, pobre hombre, ha perdido toda su dignidad de caballero y se ha convertido en un guiñapo miserable!
Ahora todo el mundo va, desvergonzadamente, dañando la vista de sus convecinos. Qué falta de caridad para con el prójimo, qué prepotencia, qué impudicia, qué obscenidad…
¡Cúbranse, hombre, cúbranse!

sábado, 27 de junio de 2015

Gajes del oficio

Mi dulce flor, mi delicada princesa, la menor de mis vástagos, tierna y sutil, juega y alboroza junto a sus hermanos. Sus trinos y gorjeos llegan a mis oídos mientras leo en mi habitación, mi santa esposa ha salido, todo va como la seda, hasta que me sorprende su cristalina vocecita que dice a su hermano Manolo: ¡gilipollas!
Por un momento creo que es un malentendido, una pesadilla, pero no, sus hermanos lo corroboran- ¡Lo que ha dicho, lo que ha dicho! cantan entre horrorizados y jubilosos.
El momento diez se ha roto. Mi primer impulso es hacerme el longuis... pero mi deber de padre se impone, además el resto no dejan pasar la oportunidad. ¡Lo que ha dicho, lo que ha dicho!- claman como el coro de una tragedia griega.
Debo acudir sin demora, esto no se puede consentir, si a los seis años es capaz de soltar esas perlas, si no la atajo, corro el riesgo de que a los dieciséis aparezca vestida, qué se yo... como las niñas de Zapatero, o que se convierta poco más adelante en concejala del Ayuntamiento de Madrid... Por lo tanto dejo mi cómoda poltrona, cierro mi interesante libro, aclaro mi garganta y con una voz profunda y cavernosa exclamo: ¿Qué he oído?
Se masca la tragedia, Manolito, el corifeo, continua ¡lo que ha dicho, lo que ha dicho!- Pilar tiembla, se escabulle, se esconde en su cuarto al que me dirijo con voz tonante, la pobre agazapada, intenta justificarse -es que, es que...-
- Es que nada, qué nunca vuelva a oír yo esa palabra en esta caaasa- Debo evitar que la risa se me note en los ojos y debo haberlo conseguido, puesto que la pobre de Pilar, consciente de tamaña culpa, rompe a llorar desconsolada, tratando de justificarse.

Santi y Manolo se regodean en la desgracia ajena y ríen desde la puerta. ¡Madre mía! merecen otra filípica por su falta de solidaridad filial. ¡En fin, esto es la educación! -¡cada uno a su cuarto!-concluyo cual ogro feroz y escapan, aunque sin dejarse engañar del todo.

Parece que todo se ha calmado. Regreso a mi habitación, a mi libro.

Al momento vuelve a escuchar la pelota botar ante el espejo dorado del vestíbulo. Por fin ha regresado la paz... hasta la próxima.

viernes, 26 de junio de 2015

YO SOY LUNÁTICO

Me alegraré infinito de que nuestros hermanos ortodoxos no acepten la fecha fija de la Pascua y sigamos como siempre al albur de la luna.
Por nuestra parte, los católicos, parece que hay un consenso, para renunciar a una tradición tetra milenaria. (No sabemos lo que tenemos, ni lo que perdemos)
Sin entrar en las teológicas, me disgusta tal cambio, por razones estéticas y poéticas.
¿Cómo va a ser lo mismo celebrar la Pasión bajo la luna enorme de Parasceve, brillante, redonda y misteriosa, la misma que plateó los olivos grises y los cabellos oscuros, los surcos de agua y sangre del rostro de Jesús en Getsemaní, que en una noche cualquiera?
¿Cómo va a ser lo mismo sentir que bajo esa misma luna, huyeron de Egipto los judíos hace 4000 años, y desde entonces una tradición ininterrumpida nos une íntimamente al pueblo que buscaba la tierra prometida y que sigue esperando al Mesías?
¿Cómo va a ser lo mismo estar unidos al ritmo de la naturaleza, cuando se ofrecía a Dios, al inicio de la primavera, las primeras reses del ganado menor?
¿Cómo va a ser lo mismo depender de “la primera luna llena de primavera, según los astros: la luna, la tierra y el sol” si eso es pura poesía?
y el bastón, y la sangre en las jambas, y el pan sin levadura, y las prisas del 14 de Nisan... Mah Nishtanah ¿porqué es diferente "esta noche" de todas las noches?

Comprendo que la unidad de los cristianos es un bien grande y el escándalo de la división es patente, pero esa división no viene de la fecha de la Pascua, que es mera anécdota. Además el problema lo tienen nuestros hermanos ortodoxos, que, ciertamente, no han adaptado la fecha de la Pascua al calendario gregoriano, y cada vez se alejarán más del equinoccio de primavera, por el desfase de los 11 minutos anuales del calendario juliano. Pero nosotros ya nos adaptamos, como era lógico. Y es bien conocido el hecho de que Santa Teresa murió un 4 de octubre de 1582 y se enterró al día siguiente, un 15 del mismo mes, precisamente porque le cogió de pleno la adaptación.

En fin, que no me gusta nada eso de cambiar una tradición litúrgica ancestral.

Supongo que los turoperadores, restaurantes y delegaciones de festejos de ayuntamientos y municipios estarán encantados de tener todo tan ordenadito y no depender de lunas y lunáticos y que podrán programarse los eventos lúdicos de modo eficaz, eficiente y efectivo; sistemático, sintético, y práctico; técnologico, lógico y analítico; telemático, económico y electrónico… y siga usted poniendo esdrújulos…

Dicho esto, doctores tiene la Iglesia, y apechugaremos, en su caso, con la merma estética y poética, porque una cosa está fuera de toda discusión, independientemente de lunas y estrellas, quien verdaderamente orienta nuestras vidas es Cristo «Oriens, splendor lucis æternæ et sol iustitiæ».

martes, 23 de junio de 2015

De paraísos perdidos



Lo expresa muy bien Cernuda: 

"Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. (No sé si expreso esto bien.) Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraíso primero..."

Mi hija Pilar todavía, ¡todavía!,  no ha sido expulsada . ¿Cuanto tiempo le queda? Como la rosa en sazón, esa inocencia pura es breve.
Me pregunta la hora continuamente. Yo, al principio, muy formal la miraba y se la decía exacta, hasta que me dí cuenta de que para ella el tiempo no existe aún a los seis años. Sus estaciones vienen marcadas por las vacaciones, y sus horas por el aburrimiento y los juegos, por las galletas con nocilla de la merienda o la tostada del desayuno, palabras que todavía confunde y utiliza indistintamente. 
Somos sus padres los amos del tiempo, el sol, que decimos cuando hay que acostarse o levantarse o incluso, cuando hace calor o cuando hay que ponerse el jersey. 
Hago la prueba y cuando me pregunta le digo la primera hora que me viene a la cabeza, la hora de Nueva York, quizá, y ella contesta, muy conforme, ¡ahh! y sigue, con sus muñecas o dibujando casitas torcidas y pájaros como grandes y redondeadas "m" en un cielo que es una franja azul en la parte de arriba del papel...
En los niños, el barró de la creación aún está fresco, los años nos endurecen, no puede ser de otra manera, para sobrevivir.
Pero, al final, retornaremos a ese tiempo sin tiempo, de tierra húmeda y rosa, otra vez.

viernes, 19 de junio de 2015

Serias conversaciones

Pilar es una charlatana y no le importa equivocarse. Cuando más la escucho es cuando voy y vengo con ella en bicicleta, en que no tengo más remedio. Y me pone la cabeza bomba.
Su amiga no puede venir hoy a casa porque está en una cabaña. Lo dice muy seria y convencida y lo repite cuando yo le pregunto extrañado.
-Sí, papá, en una cabaña, con su agenda y todo.
- ??
- Que sí, para aprender inglés. Una cabaña de inglés.
-¡Una academia.!
- Eso, eso. Da lo mismo, papá. Cuando uno no sabe una palabra se inventa una parecida y ya está.
- ¡Aaaah!

miércoles, 17 de junio de 2015

Pongamos que hablo...

Y todas las madres dejaron sus antiguos empleos de médicos, abogadas o juezas, de dependientas de Zara o de El Corte Inglés u otras empresas explotadoras y fueron contentas, armadas con cubos y fregonas, a la lucha por una Nueva Ciudad.
Y los colegios de sus propios hijos fueron limpiados por sus amorosas manos. Donde antes se quitaba el polvo sin emoción, ahora se oían conmovedores cánticos de solidaridad. Cada limpiadora depositaba un beso y una flor en el pupitre de su vástago, que estos encontraban, sorprendidos y arrobados al comenzar el nuevo día en esta nueva Arcadia feliz.
Los alumnos, como no podía ser de otra manera, multiplicaron sus rendimientos y desapareció el fracaso escolar.
Las miembras de las cooperativas de limpieza elaboraban el nutriente primero de su progenie (lo que antes era el bocadillo de la mañana) con pan de espelta natural relleno de verduras que ellas mismas autocultivaban en los huertos ecológicos en los que se habían convertido los grandes y antiguos campos de golf de Puerta de Hierro y las plazas de toros, donde ahora pastaban libres, vaquitas, corderos, entre pepinos y calabazas biológicas y orgánicas.
Tras la jornada de limpieza, todas de la mano se dirigían a los nuevos Templos, donde antes se celebraban cultos oscuros de antiguas religiones, y danzaban (por supuesto con los pechos descubiertos) en loor de la diosa Razón, instaurada como influencia letífica en estatuas esculpidas con la cara de la nueva alcaldesa.
Ya no existen multinacionales de limpieza, ni de comida rápida, ni automóviles, pues todos y todas circulan en bicicleta, las carreteras son plantadas de lechugas, y la ciudadanía no necesita salir de su distrito, donde se autoabastece de los productos primarios y teje sus propios vestidos bajo los almendros en flor…
Como consecuencia los antiguos trabajadores/oras de esas horribles empresas explotadoras, limpiadoras, exempleados/adas de Mc Donalds… vagan como zombis purgando su pasado en campos de adaptación, mientras se busca alguna manera de introducirlos a todos y todas, junto con otros disidentes y sacerdotes de antiguas religiones, en un seiscientos.


Pongamos que hablo…

de MADRID.