jueves, 7 de mayo de 2015

EN EL SÉPTIMO CIELO

Por retuitear un twitt, me tocan dos entradas en un sorteo para un concierto.
Santiaguito es el único que puede venir conmigo. Mi interés es doble, porque el lugar es una iglesia desconocida de Sevilla, casi inaccesible, que no conozco, de San Pedro de Alcantara, en la calle Cervantes.
Mereció la pena ir. Un trío de piano, violín y chello, interpretan a Debussy y a Dvorak bajo la bóveda de una iglesia barroca cubierta de frescos, retablos y esculturas de muy buena factura.
Arquitecturas imposibles y trampantojos adornan las paredes, un celaje con nubes se atisba tras el baldaquino de columnas corintias, como un fondo abierto y lejano sobre el que se recorta la cruz.

Santiaguito aguanta como un machote, ni tose, y controla un estornudo.
Los dos últimos movimientos se los pasa en mis brazos, recuesta su cabeza sobre mi hombro y a compás del "lento maestoso" del violín, cuya melodía repite el piano, y depués el violonchello, sube y baja su respiración, dormido, desmadejado, frágil. Él, que no para nunca.

Me aprovecho.  Lo siento palpitante sobre mi pecho.

Música y latidos hacen real ese cielo que atisbo tras el templete de oro.

lunes, 4 de mayo de 2015

NOCHE DE CINE

Con el buen tiempo llega la temporada de cine de verano.
Con las palomitas hechas en el microondas nos sentamos todos en la azotea. Colocamos el proyector y los altavoces y sobre la pared blanca, a tamaño gigante, se dibujan las imágenes.
El sábado por la noche "cantando bajo la lluvia" a la luz de las estrellas brillantes y la luna llena.
Santiago y Pilar se van quedando dormidos en sus sillas, tapados por una manta, mientras Gene Kelly chapotea ante los escaparates de un Boulevar hollywoodense, en el que se introducen las ramas del jazmín trepador. A un lado se apaga el Salvador, (ya son las doce) en el otro luce la Giralda (hasta las dos).

lunes, 27 de abril de 2015

SINFONÍA PATÉTICA

He visto el vídeo de Pedro I el Patético intentando disimular su miembro y miembra. Da pena, más le valía haber reconocido que en su intento de "visibilizar" (como ellos dicen) a la mujer en el lenguaje para conseguir su "empoderamiento" (como ellos dicen) había cometido la pifia y punto. Por lo menos habría conservado un poco de dignidad. Pero escuchen el "ehh, ehh, permítanme ustedes la broma..."  es para meter la cabeza debajo de la mesa abochornado, rebosante de vergüenza ajena.

Lo del Goytisolo, que por lo que le leído sobre él, debe ser un gilipollas de tomo y lomo, tres cuartos de lo mismo. Quillo, ve en pelotas si quieres escandalizar, pero por favor no esa corbata plebeya, esa chaqueta de color innombrable y ese aspecto de viajante de comercio de los años cuarenta. ¡Patético!



jueves, 23 de abril de 2015

Caballero de hoy

No tengo la foto pero debe ser digna de verse. A la vuelta de la feria, cuando todo el mundo está reventaito intentado pillar un taxi, o yendo a los chirlos mirlos a por el coche o en las larguísimas colas de autobús, cojo yo mi bicicleta, un niños atrás y otra delante, esta con su traje de volantes arremangado y allí me las den todas, a casita muy lindamente desde la mismísima Portada. Yo con mi chaqueta y mi corbata, (me faltaría el sombrero de ala ancha, a veces hasta con el clavel en el ojal) y la gente nos mira y nos jalea con envidia: ¡Ole, ole!- dice uno-¡tú sí que sabes !- ese que tiene una papa la mar de simpática -¡hijo, móntame a mí también- exclama la que lleva los zapatos en la mano, y me voy abriendo paso, a trotecito lento entre la gente que agoniza, como un Cid Campeador o como un Peralta cualquiera en el Real: ¡triunfador!

lunes, 20 de abril de 2015

Cumpleaños feliz

A mediodía lo celebramos en la azotea donde colgué unos farolillos para crear ambiente y soplé las velas de una tarta de galleta y chocolate que hizo Reyes muy tempranito.

Y después a los toros...
Salimos los dos muy arreglados. A mí me daba a hasta apuro, porque se veía a legua que íbamos a la plaza. Una vez  allí ya eres uno más de la turbamulta bulliciosa y colorista, pero antes por las callejuelas medio vacías y soleadas… algún turista hizo fotos. ¡Glup!

Llegar a la plaza de Sevilla un día de gran corrida es toda una experiencia.

La expectación se palpa en el ambiente. Hay una ilusión latente. En los prolegómenos de ningún espectáculo del mundo se encuentra una emoción similar. Y no puede ser de otra manera, entre el ajetreo bullicioso de la tarde, entre las guapas y elegantes mujeres que bajan de los coches de caballo, entre los mil vendedores de agua, abanicos, almohadillas, reventas, o almendras garrapiñadas, que vocean; entre los alamares de los toreros jóvenes que entran en la plaza, con perfiles de busto romano, entre la alegría de luz y cal y albero, planea, literalmente, la muerte.

La plaza de Sevilla, la más bonita del mundo, sin exagerar, está espléndida. Los maestrantes, la cuidan como a la niña de sus ojos.  Aunque imperceptible, es elíptica y no redonda, los arcos no son de pureza geométrica, y tiene algo de humana en su cálida y temblorosa imperfección.
Cómo luce el albero de Alcalá, como el tapete dorado sobre el que se juega la suerte. Y la cal refulge, reverbera, como el corazón del público que espera, trémula, como los toreros asustados y dignos.
El paseíllo es una fiesta, pero cuando se abre la puerta del toril y el redondel está vacío esperando la fiera, cuando concluye la última nota del clarín vibrando entre las columnas y los balcones, un instante de silencio sobrecoge. Llegó la hora de la verdad.
En esta sociedad pusilánime y feble de la postmodernidad este espectáculo sigue siendo verdad porque se juega con la vida y la muerte y eso gustará o no, pero es auténtico y en su prístina esencia, es puro.
Y mira que se disimula, con las luces y el colorido de los trajes, y las mariposas de los capotes revoloteando en la tarde, como rosas, desplegados, y el sonido de los pasodobles y los cascabeles de las mulillas, y los gallardetes flameando y los toldos rayados y el sol que divide el redondel en sombra y luz, para destacar más la paradoja. Juego y lucha. Peligro y frivolidad.
No voy a describir aquí más una corrida en la Maestranza, pero merece la pena comprobar este espectáculo en vivo.
El silencio, que se hace en los momentos de una faena de muleta, es tan serio como lo que se está jugando allí, sacraliza el espacio, que se convierte en un templo. Cuando de pronto es roto por las notas fulgurantes, que estallan, del pasodoble, y el animal y el hombre se ensamblan formando un todo armónico, toda la plaza se conmueve y pasa a formar parte de ese círculo perfecto, de esa espiral de belleza y espanto que ante sus ojos se desarrolla.

Dos orejas a Manzanares. Ponce elegante y Lama de Góngora tomó la alternativa. Le brindó el primer toro a su madre, que cuando terminó se fue. Ya no estuvo en el siguiente y nunca más pisará una plaza donde su hijo se juegue la vida cada tarde.
De purísima y plata el cielo al entrar, de nazareno y oro cuando salimos y se desangraba el río bajo las lomas negras del Aljarafe.

Llegamos a casa, el chico de Telepizza, nos subió la oferta de tres “medianas” a elegir, como tres plazas de toros rellenas de queso y champiñones, como tres farolillos de feria.
Los niños encantados, la Giralda brillante, la noche alegre como un gato desperezándose sobre mi azotea.

Mi cumpleaños, muy bien, gracias. 

miércoles, 15 de abril de 2015

To buy or not to buy...

La pena de no ser medianamente rico es tener que optar.
Como se acerca mi cumpleaños puedo elegir uno, pero no todos los regalos que yo me compraría, a saber:

Un retrato al oleo de la escuela inglesa del XIX de pequeño formato, con un marco de cobre, de un niño rubio de perfil, en la casa de subastas de al lado de mi casa. 80 €

Vista de la sala de subastas Isbiliya ayer
Un libro encuadernado en pergamino, de mil setecientos y pico, con el papel verjurado con su marca de puntizones y corondeles, blanco con unas letras de imprenta que conservan toda su nitidez. Se trata de un Anuario Cristiano proveniente de la biblioteca de un Convento de Monjas de Clausura de Osuna. En la maravillosa librería de viejo que han estrenado también al lado de casa, en la Calle Boteros. Precio 18 €.


La nueva librería de viejo. Pasada total.

Aquí se ven los sillones que permiten leer "gratis" en su interior y que ya me gustaría usar a menudo.


Un cuadro de la exposición que inauguraron ayer  mis amigas, Lucía Ortiz, Lupe Coronel o Marta Navarro, en la galería de Siete Revueltas, al lado de casa también. Los de pequeño formato se pueden conseguir por 80-100 €.
En la pared los cuadros de Lupe

Ayer en Siete Revueltas

El Libro de Güelfos XXI, de Armando Pego Puigbó. Editorial Vitela. 14 €.
El libro Pompa y Circunstancia,de Ignacio Peyró,  sobre Inglaterra, en la Casa del Libro. 49,50 €.

(Tengo que decir que estos dos libros van a caer sí o sí. Estoy deseando leerlos. El primero además no guarda proporción entre su calidad y su precio, entre pitos y flautas lo he ido retrasando pero lo voy a encargar esta tarde mismo.)


El cinturón de colores del escaparate de O,kean,  de estos que traen de Argentina o por ahí, bastante chulo. 39 €.

Por supuesto, compraría cosas que se escapan de mi presupuesto, aunque relativamente asequibles para una economía bien saneada, (no es mi caso). En la misma casa de subastas Isbiliya, descartando el Velázquez,
Al fondo el famoso Velázquez que se me escapó de las manos.
cuya venta presencié ayer, por 750.000 €, me llevaría un paisaje de Bacarisas por 3000 €, un busto de una joven de Coullant Valera por sólo 900 €, ... también los fantásticos zapatos ingleses del escaparate de la Plaza Nueva de 398 €, o los jerseys de cachemira de no se cuantos...

En fin este post, será mejor que se lo pase a mi mujer y sea ella quien me saque de dudas.

Como ven tengo bastantes "objetivos" que alcanzar, por ahora sólo lograré uno o ninguno.

A lo mejor, quizá es al revés, la pena sea ser medianamente rico y no tener que optar...