miércoles, 9 de octubre de 2013

Entre la espada y la pared

Comienzan los problemas de la preadolescencia, adolescencia y todo eso...
Mi hija Reyes (once años) el pasado viernes, nos dice a su madre y a mí, que ha quedado con sus amigas para ir al cine. ¡Planazo!: las llevamos al centro comercial y las recogemos a la salida. Solas, con sus chucherías, palomitas…
Problema: ¿Qué película?
“La gran familia española”.
Vaya, ni idea. Me meto en internet. Son las cuatro de la tarde y han quedado a las ocho. No me convence. Clasificada para mayores de doce años (ella tiene once) y española, me temo lo peor.
No sé qué hacer. Consulto con mi blog de cine de cabecera (magnífico) “la mirada de Ulises” http://www.miradadeulises.com/ con el que comparto los mismos criterios. Efectivamente la crítica de la película incide en mi intranquilidad. Apresuradamente le escribo un comentario solicitando información al respecto, y Julio Chico, al que no conozco, tiene la amabilidad de contestarme rápidamente. Como me temía estamos ante una película, que sin ser claramente de mayores, es desaconsejable, por los valores que transmite, la frivolidad, el lenguaje… nada nuevo.
La verdad no nos gusta dejar a nuestra hija sola viendo esa película. Pero por otra parte no queremos estropearle el plan. ¿Qué es mejor, que se trague la peli o que se sienta “la tonta” del grupo?
De las 10 amigas, otra madre piensa igual. Finalmente las dos pasan la tarde juntas en casa de aquella. La llevo refunfuñando. Ella ha visto, sin embargo, que nos ha costado trabajo no dejarla ir. Que me lo he currado, he consultado, incluso ha leído los correos, en definitiva que no es un capricho de su madre y mío.
Con el genio que tiene me temía lo peor. Pero el sábado por la mañana se levantó como la seda. Su madre no estaba y me ayudo como nunca. Recogió ella sola el desayuno e hizo su cuarto admirablemente.
¿Habrá sabido valorar nuestras preocupaciones y desvelos? Quizá.

miércoles, 2 de octubre de 2013

BEAU GESTE

"Mi reino no es de este mundo…" y concluye, reitera… "pero mi reino no es de este mundo".

Y debo aplicarme el cuento. Pero no. No acabo de creérmelo.

Que son otros los valores. Que no es esto, no es esto…
Que nuestras referencias deben ser otras.

La verdad… ¿Qué que es la verdad, imbécil? Si la tienes/tenemos delante…

Pero en fin, todo esto porque he leído hoy ese pasaje, impresionante, y me interpela.

Y pienso, sí, lo del Cuatro Latas blanco, en definitiva, es un gesto, pero refleja ese cambio de valores que no se rige por las apariencias. Porque si su reino fuera de este mundo, claro, ¡cochazo! Pero no.

Me encantaban los zapatos rojos de mi amado y humilde Benedicto XVI, que no eran más que un gesto, un bello gesto, símbolo de la sangre derramada por los mártires y la tradición bizantina y todo eso, y amo también los signos, los gestos del humilde Francisco.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Siempre a sus pies


No hay cosa más conmovedora que ver los zapatitos de un niño. Cuando están bien colocados a los pies de su cama, preparados para el día siguiente, o las pequeñas zapatillas de fieltro, tan minúsculas. Además cuando se ven esos zapatos gastados, ves la cara de su dueño. La forma de sus pies está marcada. Cuando no están en casa, su calzado en miniatura nos lo hacen presente de una manera muy intensa. Dan ganas de besarlos.
Pero lo que nunca deja de llenarme de ternura es ver a los pequeños con los zapatos puestos al revés.
Aparecen tan ufanos, orgullosos de haberse vestido "solos", con gran diligencia, ilusionados,sin la menor conciencia de su error.
Entonces nos damos cuenta de la ingenuidad, la inocencia, la indigencia absoluta del niño; de la responsabilidad de un padre. Están en nuestras manos. Nosotros a sus pies.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Nuevo lenguaje

Manolito viene renegando porque su madre le insta a hacer los deberes (el dice que no tiene): Las "flipaciones" de mamá- dice- Es una "motivá".

No sé si hay que reñirle o no. Por el tono me temo que sí, pero pregunto:

¿Qué es eso de "motivá", niño?

-Pos máma, que se cree mu chulita, que es una flipá. Eso es lo que significa-

¡Ea, pues ya me he enterado!

sábado, 21 de septiembre de 2013

EL CASO FAISÁN

Santiago está aprendiendo a leer. Es fascinante, divertido y a veces desesperante también.

En la página de la de la “h”, comienza muy ligero,: "helado", "hueso", "hilo" -todo sin titubear- "bruja".
¡Ay, te pillé, era un “hada”!

En la de la “f” lee: "foto", "Felipe y Felisa" y bajo un dibujo de un ave (que puede ser cualquier cosa) pronuncia con gran dificultad: ffffa……iii………ssssán.

Ahora -le digo- léelo de un tirón, y efectivamente, muy orgulloso y de una sola vez dice: ¡paloma!
El ya sabía que era una paloma, así que lo mismo le daba lo que pusiese debajo.

Tampoco hay que extrañarse, cuantas veces, a quien no le gusta la realidad palmaria se la inventa a su gusto. Los nacionalistas, sin ir más lejos

martes, 17 de septiembre de 2013

Al pie de la letra

Veo a Pilar, que come como una lima, atiborrándose con las patatas fritas. La conmino a que lo haga de manera más delicada y "propia de una señorita", como se decía antes.
-No te empujes las patatas con el dedo- le advierto, horrorizado, cuando veo como se introduce su pequeño índice en su boca, para que entren mejor, supongo.

Cual no será mi asombro cuando ahora veo como "se empuja" con el mango del tenedor.

Ah, claro (niña obediente) con los dedos no: ¡con los cubiertos!