Me ha recordado la anécdota, tan graciosa, de esa madre que, a regañadientes, consigue elaborar trabajosamente a su hijo el dichoso disfraz de castor, que le han mandado en el cole. Y cuál no sería su sorpresa cuando, al día siguiente, en el coche, el niño, con todos los avíos puesto, se pone a cantar muy contento : ¡A Belén castores, a Belén chiquito..!
Pues así, mi hija Pilar en su primer día, en parvulitos.
Viene diciendo que mañana ha de traer unos tacones para aprender a contar. ¿Cómo? - Sí, sí, mamá-, reitera ante la extrañeza de ésta - ¡Unos tacones!
Será que contarán los pasos contra el suelo y así suenan mejor, o vete a saber – comentamos su madre y yo ante las nuevas técnicas pedagógicas que no dejan de asombrarnos.
Pero menos mal que hemos leído un correo de bienvenida de la profesora, en el que advierte de la conveniencia de que los niños lleven a clase unos ¡tapones! para aprender a contar, de botellas de Coca-Cola, leche…
Pobre hija mía, a un tris ha estado de aparecer en clase con sus tacones de flamenca, que ya su madre estaba buscando en el altillo. ¡Si lo mandan en el colegio…!
Y allí que iría Pilarita muy ufana, faltaría más ¡con dos tacones!
martes, 10 de septiembre de 2013
martes, 3 de septiembre de 2013
Tourist information
Los cocheros de caballo son pintorescos en sus explicaciones. Hoy iba en bici detrás de uno y escuchaba lo que decía a los turistas:
Y aquí a su izquierda la Casa de la Moneda, de frente la Torre de la Plata y al fondo la del Oro. Aquí, a su derecha, la Casa de los Horrores...
-¿?
Efectivamente, allí se levantaba el enorme y mamotrético edificio de
¡HACIENDA!.
Y aquí a su izquierda la Casa de la Moneda, de frente la Torre de la Plata y al fondo la del Oro. Aquí, a su derecha, la Casa de los Horrores...
-¿?
Efectivamente, allí se levantaba el enorme y mamotrético edificio de
¡HACIENDA!.
lunes, 2 de septiembre de 2013
¡SOLO ANTE EL PELIGRO!
Acabo de comenzar mi semana de “vacaciones” que bien podríamos llamar “SOLO ANTE EL PELIGRO”.
La chica de servicio se ha ido un mes a Bolivia. Sin ayuda en casa, Reyes ya ha empezado a trabajar, y yo he de lidiar con los cinco todas las mañanas hasta que empiece el cole el próximo lunes.
Me gustaría estar en Paris, con ellos, paseando por la ciudad y viendo museos, (en Disney no, me aterra) o en los Pirineos haciendo excursiones por la montaña, o en el camino de Santiago, entre iglesias románicas, arboles y fronda…pero no, me he de conformar con la Híspalis de siempre.
La verdad que me he de consolar con la belleza de las pequeñas cosas, ya que las grandes han de esperar.
El desayuno en la azotea ha sido magnífico. Fresquito, la Giralda recién dibujada, los jazmines mañaneros repletos de flores. Al principio he tomado el café yo sólo y poco a poco han ido apareciendo caras dormidas y despeinadas, en pijamas.
Hemos tomado tostadas de un pan recién hecho que Reyes dejó en la portería antes de irse a la farmacia, y Cola-Cao y jamón con aceite. Hemos disfrutado todos. Yo leía mientras tanto. Después he barrido las hojas de la noche, restos de la buganvilla y los jazmines. En el recogedor la escoba ha amontonado una verdadera “naturaleza muerta”.
Ese ha sido todo mi relax. Ya ha empezado lo bueno. Recoger el desayuno, hacer camas ¡Seis!, gritar ¡quien no ha tirado de la cisterna…! En fin, lo propio para meter en vereda a cinco salvajes…
Han comenzado las peleas… Ignacio quiere bajar a ver a su amiga del segundo piso que acaba de llegar del veraneo, los chicos lloran porque también. Finalmente logra escaparse ¡uno menos!. Mientras juegan con la Wii, aprovecho para limpiar los retretes con las escobillas y amoniaco y oigo llantos y gritos en la salita de arriba…De pronto entre gritos escucho a mi hijo Manolito, que es un rubio pecoso, con una cara de lo más gracioso, y que parece un muñequito un “me cago en tu ….. madre”. Me quedo tan espantado que no puedo ni reaccionar, con la escobilla todavía en la mano, como una estatua. Inmediatamente subo las escaleras como un ogro. Se hace el silencio. Aunque se opone tenazmente, logro propinar al rubio pecoso un bofetón en la boca, menor de lo que yo quisiera, ya que encoge la cabeza, pero en fin…al menos ha quedado aterrado de la magnitud de su falta. Bramo, diciendo que jamás vuelva a oír cosa semejante en esta casa,- si tu hermano te pega con un palo- grito, como parece que hizo Santi,- todo lo más que se puede decir es ¡caramba!
Llora, lo mando a su habitación, la culpa es de Santi- sigue diciendo.
Ahora voy haciendo camas. Al poco Manolito, llega lloroso, muy arrepentido, me pide perdón entre hipidos…¡es que tú no sabes lo que me ha hecho Santi! -Bueno, bueno,- le calmo. Me da un abrazo y yo me lo como a besos, claro, aunque le hago prometer que jamás dirá imprecaciones horribles de ese tenor hasta que no cumpla por lo menos cincuenta años…
Me pongo a continuar con las camas, menos mal que ahora en verano no hay mantas…
Escribo esto en cinco minutos de paz y sigo…
Ya iré contando (si sobrevivo).
La chica de servicio se ha ido un mes a Bolivia. Sin ayuda en casa, Reyes ya ha empezado a trabajar, y yo he de lidiar con los cinco todas las mañanas hasta que empiece el cole el próximo lunes.
Me gustaría estar en Paris, con ellos, paseando por la ciudad y viendo museos, (en Disney no, me aterra) o en los Pirineos haciendo excursiones por la montaña, o en el camino de Santiago, entre iglesias románicas, arboles y fronda…pero no, me he de conformar con la Híspalis de siempre.
La verdad que me he de consolar con la belleza de las pequeñas cosas, ya que las grandes han de esperar.
El desayuno en la azotea ha sido magnífico. Fresquito, la Giralda recién dibujada, los jazmines mañaneros repletos de flores. Al principio he tomado el café yo sólo y poco a poco han ido apareciendo caras dormidas y despeinadas, en pijamas.
Hemos tomado tostadas de un pan recién hecho que Reyes dejó en la portería antes de irse a la farmacia, y Cola-Cao y jamón con aceite. Hemos disfrutado todos. Yo leía mientras tanto. Después he barrido las hojas de la noche, restos de la buganvilla y los jazmines. En el recogedor la escoba ha amontonado una verdadera “naturaleza muerta”.
Ese ha sido todo mi relax. Ya ha empezado lo bueno. Recoger el desayuno, hacer camas ¡Seis!, gritar ¡quien no ha tirado de la cisterna…! En fin, lo propio para meter en vereda a cinco salvajes…
Han comenzado las peleas… Ignacio quiere bajar a ver a su amiga del segundo piso que acaba de llegar del veraneo, los chicos lloran porque también. Finalmente logra escaparse ¡uno menos!. Mientras juegan con la Wii, aprovecho para limpiar los retretes con las escobillas y amoniaco y oigo llantos y gritos en la salita de arriba…De pronto entre gritos escucho a mi hijo Manolito, que es un rubio pecoso, con una cara de lo más gracioso, y que parece un muñequito un “me cago en tu ….. madre”. Me quedo tan espantado que no puedo ni reaccionar, con la escobilla todavía en la mano, como una estatua. Inmediatamente subo las escaleras como un ogro. Se hace el silencio. Aunque se opone tenazmente, logro propinar al rubio pecoso un bofetón en la boca, menor de lo que yo quisiera, ya que encoge la cabeza, pero en fin…al menos ha quedado aterrado de la magnitud de su falta. Bramo, diciendo que jamás vuelva a oír cosa semejante en esta casa,- si tu hermano te pega con un palo- grito, como parece que hizo Santi,- todo lo más que se puede decir es ¡caramba!
Llora, lo mando a su habitación, la culpa es de Santi- sigue diciendo.
Ahora voy haciendo camas. Al poco Manolito, llega lloroso, muy arrepentido, me pide perdón entre hipidos…¡es que tú no sabes lo que me ha hecho Santi! -Bueno, bueno,- le calmo. Me da un abrazo y yo me lo como a besos, claro, aunque le hago prometer que jamás dirá imprecaciones horribles de ese tenor hasta que no cumpla por lo menos cincuenta años…
Me pongo a continuar con las camas, menos mal que ahora en verano no hay mantas…
Escribo esto en cinco minutos de paz y sigo…
Ya iré contando (si sobrevivo).
jueves, 29 de agosto de 2013
Agosto deportivo II
Antes de proceder a realizar un ligero trotecillo, mis gemelos (los músculos) necesitan ser calentados.
Siempre me parecían ridículos e incluso pretenciosos esos ejercicios de precalentamiento que veía hacer a la gente. Pensaba que era una estupidez innecesaria y ganas de hacerse el interesante. ¡Oh, nunca digas de este agua no he de beber!. Hace algunos años retomé lo del footing y cuando llevaba 200 metros de trayecto, indefectiblemente un dolor intenso en las pantorrillas me impedían seguir. Me dijeron entonces que había que calentar previamente. Escéptico total, comencé no obstante a realizar unos ejercicios antes de la carrera y efectivamente, ya no quedaba cojo a los cinco minutos. Pero, madre mía, antes de cada carrerita, que no suele durar más de twenty minutes, debo estar fifteen haciendo flexiones diversas y variopintas. Cuando salgo en Sevilla los hago en el vestíbulo de casa, ante el pasmo, risas e imitaciones de mis hijos. Estos días en Sanlúcar los realizaba en la playa, ante el público presente: hermanos, amigos, conocidos...
Torsiones: una pierna para allá, otra para acá, tocar la punta de los pies sin doblar la rodilla, tumbarse y poner los pies por encima de la cabeza con las piernas rectas en una figura inconcebible... Ante la falta de un terapeuta a mano, los ejercicios me los he inventado yo, y me funcionan. Todos se parten de la risa al verme. Pero ninguno de los presentes ha logrado adoptar mis posturas imposibles, ni siquiera llegar a tocarse las puntas de los pies. Yo -me envanezco de ello- he conseguido poner la palma entera de las manos en el suelo, con mis hercúleas piernas totalmente rectas. Después correr, lo que se dice correr, lo hago más bien poco, pero en un momento de apuro me puedo colocar en un circo como hombre de goma.
Mis hijos (de 5 a 12 años...) me siguen por la playa, alrededor mía. Van para adelante, para atrás, mientras yo sigo a mi ritmo. Parecen los perrillos que siguen al que cabalga por la campiña entre lomas y cerros. (Cosa que yo no he hecho nunca). Y cuando llego derrotado, ellos siguen alborozados, entre saltos, brincos y sin una gota de sudor. Ces´t la vie.
Lo de nadar me va mejor. Cuando llega el verano me pongo en la piscina a hacer largos con mi elegante y distinguido estilo crawl y ahora lo hago en el mar, que me gusta mucho más, pues no hay que dar mil vueltas cada 25 m.
Este año no he podido participar en la travesía que va desde Bajo Guía a las Piletas. No me enteré a tiempo. Pero lo he realizado en otras ocasiones a instancias de mi hermano mayor, el atleta de la familia, que se apuntó y tiró de mí.
Recuerdo que la primera vez vino David Meca como reclamo a las Playas Sanluqueñas. A mi me cogió de repente y me acababa de tomar tres donuts artesanos del famoso Pam-Pim del mercado local. Y allá que fui yo, junto a mi hermano y el famoso nadador olímpico a recorrer 3000 metros de un lado a otro de la playa. Aun a mi pesar, Meca llegó mucho antes que yo. Mi hermano también. Pero que conste que llegué, y, esto se hizo famoso entre mis conocidos y amistades, cuando todos iban alcanzando la meta con sus cuerpos atléticos (ellos y ellas) y sus bañadores turbo de dimensiones ínfimas, aparecí yo entre las olas con mis bermudas de florecitas que me llegaban hasta las rodillas. ¡Buena prueba de que el deporte no está reñido con el pudor y la decencia!
No canso más al lector con la paliza que le hemos pegado mi hermano Loren y yo, que frisamos los cuarenta (por encima) a unos veinteañeros jugando al baloncesto en un dos a dos... (Loren por tocar el aro de un salto, salió lesionado, eso sí).
En fin, este ha sido mi agosto deportivo. Mesn sana in corpore sano.
El ejercicio de la mens lo relataré otro día si se tercia, en " Mis lecturas de agosto"
Siempre me parecían ridículos e incluso pretenciosos esos ejercicios de precalentamiento que veía hacer a la gente. Pensaba que era una estupidez innecesaria y ganas de hacerse el interesante. ¡Oh, nunca digas de este agua no he de beber!. Hace algunos años retomé lo del footing y cuando llevaba 200 metros de trayecto, indefectiblemente un dolor intenso en las pantorrillas me impedían seguir. Me dijeron entonces que había que calentar previamente. Escéptico total, comencé no obstante a realizar unos ejercicios antes de la carrera y efectivamente, ya no quedaba cojo a los cinco minutos. Pero, madre mía, antes de cada carrerita, que no suele durar más de twenty minutes, debo estar fifteen haciendo flexiones diversas y variopintas. Cuando salgo en Sevilla los hago en el vestíbulo de casa, ante el pasmo, risas e imitaciones de mis hijos. Estos días en Sanlúcar los realizaba en la playa, ante el público presente: hermanos, amigos, conocidos...
Torsiones: una pierna para allá, otra para acá, tocar la punta de los pies sin doblar la rodilla, tumbarse y poner los pies por encima de la cabeza con las piernas rectas en una figura inconcebible... Ante la falta de un terapeuta a mano, los ejercicios me los he inventado yo, y me funcionan. Todos se parten de la risa al verme. Pero ninguno de los presentes ha logrado adoptar mis posturas imposibles, ni siquiera llegar a tocarse las puntas de los pies. Yo -me envanezco de ello- he conseguido poner la palma entera de las manos en el suelo, con mis hercúleas piernas totalmente rectas. Después correr, lo que se dice correr, lo hago más bien poco, pero en un momento de apuro me puedo colocar en un circo como hombre de goma.
Mis hijos (de 5 a 12 años...) me siguen por la playa, alrededor mía. Van para adelante, para atrás, mientras yo sigo a mi ritmo. Parecen los perrillos que siguen al que cabalga por la campiña entre lomas y cerros. (Cosa que yo no he hecho nunca). Y cuando llego derrotado, ellos siguen alborozados, entre saltos, brincos y sin una gota de sudor. Ces´t la vie.
Lo de nadar me va mejor. Cuando llega el verano me pongo en la piscina a hacer largos con mi elegante y distinguido estilo crawl y ahora lo hago en el mar, que me gusta mucho más, pues no hay que dar mil vueltas cada 25 m.
Este año no he podido participar en la travesía que va desde Bajo Guía a las Piletas. No me enteré a tiempo. Pero lo he realizado en otras ocasiones a instancias de mi hermano mayor, el atleta de la familia, que se apuntó y tiró de mí.
Recuerdo que la primera vez vino David Meca como reclamo a las Playas Sanluqueñas. A mi me cogió de repente y me acababa de tomar tres donuts artesanos del famoso Pam-Pim del mercado local. Y allá que fui yo, junto a mi hermano y el famoso nadador olímpico a recorrer 3000 metros de un lado a otro de la playa. Aun a mi pesar, Meca llegó mucho antes que yo. Mi hermano también. Pero que conste que llegué, y, esto se hizo famoso entre mis conocidos y amistades, cuando todos iban alcanzando la meta con sus cuerpos atléticos (ellos y ellas) y sus bañadores turbo de dimensiones ínfimas, aparecí yo entre las olas con mis bermudas de florecitas que me llegaban hasta las rodillas. ¡Buena prueba de que el deporte no está reñido con el pudor y la decencia!
No canso más al lector con la paliza que le hemos pegado mi hermano Loren y yo, que frisamos los cuarenta (por encima) a unos veinteañeros jugando al baloncesto en un dos a dos... (Loren por tocar el aro de un salto, salió lesionado, eso sí).
En fin, este ha sido mi agosto deportivo. Mesn sana in corpore sano.
El ejercicio de la mens lo relataré otro día si se tercia, en " Mis lecturas de agosto"
miércoles, 28 de agosto de 2013
Agosto deportivo.
La edad no perdona. Este mes de agosto he procurado eliminar toxinas y recuperar algo la esbeltez pérdida de la dorada juventud, aunque sin llegar ¡eso no! a las tabletas aznaríes, que tampoco se trata de epatar a nadie. No pretendo ser mirado y admirado por las chicas por mi torso marmóreo y pasear a pecho descubierto por la playa, ni enfundarme en camisetas de cinco tallas menos para que se marquen mis trabajadas líneas musculares a punto de estallar. No, no se trata de eso. Simplemente que las cervezas que ingiero antes de cada comida, como otros se toman los medicamentos prescritos, tres veces al día, no hagan estallar de alegría la curva de la felicidad, y pueda seguir remetiendo los chemislacoses o los fredperris por dentro del pantalón sin estirarlo como un chicle. Con eso me conformo. Pero. ¡ay! para eso hay que pagar un peaje, y cuan caro sale.
Mi admirado EGM me lo ha recordado hoy en su blog: http://egmaiquez.blogspot.com.es/2013/08/jogging.html
Los que no estamos demasiado metidos en el mundo del deporte nos las vemos y las deseamos. Por lo pronto para conseguir el uniforme adecuado que no es cualquier cosa. Carecemos de un fondo de armario al uso. Los zapatos están viejos, o se han oxidado, no tenemos calzonas, ni camisetas lúdico-deportivas al efecto, y nos apañamos con lo que tenemos a mano, con lo cual el modelo final no combina adecuadamente y la facha puede ser atroz.
En mi caso, este año olvidé los botines en Sevilla. Algunos días he ido al polideportivo a encestar algunas canastas con mis hermanos en alpargatas de esparto.
De mis cuitas sobre el calentamiento previo al footing o de mi travesía natatoria en la mar de Sanlucar hablaré mañana .
Mi admirado EGM me lo ha recordado hoy en su blog: http://egmaiquez.blogspot.com.es/2013/08/jogging.html
Los que no estamos demasiado metidos en el mundo del deporte nos las vemos y las deseamos. Por lo pronto para conseguir el uniforme adecuado que no es cualquier cosa. Carecemos de un fondo de armario al uso. Los zapatos están viejos, o se han oxidado, no tenemos calzonas, ni camisetas lúdico-deportivas al efecto, y nos apañamos con lo que tenemos a mano, con lo cual el modelo final no combina adecuadamente y la facha puede ser atroz.
En mi caso, este año olvidé los botines en Sevilla. Algunos días he ido al polideportivo a encestar algunas canastas con mis hermanos en alpargatas de esparto.
De mis cuitas sobre el calentamiento previo al footing o de mi travesía natatoria en la mar de Sanlucar hablaré mañana .
martes, 27 de agosto de 2013
¿Se puede ser más chabacano?
Ayer mientras se escuchaba de fondo en el chiringuito me di cuenta de nuestra degeneración.
El carpe diem horaciano ha dado mucho juego a lo largo de la historia de la literatura.
¡Oh Garcilaso!:
En tanto que de rosa y de azucena se muestra la color en vuestro gesto...
¡Oh Góngora!:
Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido al sol relumbra en vano;...
Pero hoy, del "collige, virgo, rosas" hemos pasado al:
¡Dale a tu cuerpo alegría, Macarena, que tu cuerpo es pa darle alegría y cosa buena!
¡Toma ya!
El carpe diem horaciano ha dado mucho juego a lo largo de la historia de la literatura.
¡Oh Garcilaso!:
En tanto que de rosa y de azucena se muestra la color en vuestro gesto...
¡Oh Góngora!:
Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido al sol relumbra en vano;...
Pero hoy, del "collige, virgo, rosas" hemos pasado al:
¡Dale a tu cuerpo alegría, Macarena, que tu cuerpo es pa darle alegría y cosa buena!
¡Toma ya!
lunes, 29 de julio de 2013
Ciencias Naturales
Santiago que es muy curioso y sistemático, antes de atacar el plato pregunta muy cauto:
¿Pero papá, las croquetas de donde salen de los árboles o de los animales?
¿Pero papá, las croquetas de donde salen de los árboles o de los animales?
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