viernes, 22 de junio de 2012

¡A la piscina en bicicleta!

 Relacionado con la entrada anterior dejo aquí el artículo de Antonio Burgos de septiembre 2011, sobre los niños y la bicicleta, que recogía mi experiencia:

Un heroico vecino del gueto-centro

Y tras leer mi artículo de ayer, harto de coles de la Camelancia de la Bicicleta, el heroico vecino del centro me escribe y me dice: «Como fiel seguidor suyo, me interesan especialmente los artículos sobre el cierre del centro, que plantean los problemas reales de los sufridos sevillanos que contra viento y marea seguimos tendiendo la ropa en las azoteas de siempre, cosa que nuestro querido alcalde ve con malos ojos, y hasta que todas ellas no se conviertan en “solarium-spa-fusión” de hoteles y nos mande a todos al... extrarradio, no va a parar.
»Pero a tenor de las preguntas que usted se hace respecto al cómo nos la aviamos sin coche y con bici, yo le voy a exponer mi propia experiencia, si tiene usted un momentito para leerme.
»!Ay, cómo añoro la época en que los coches pasaban por la Avenida y esos autobuses parriba y pabajo desde la Plaza Nueva, que daba gloria verlos! Llenitos de gente con bolsas de las tiendas y del Corte Inglés. Hoy nada más que hay turistas en chanclas y los catetos de por ahí que vienen al centro “a paseá”. ¡Dios mío ¿pero es que los que vivimos en el centro tenemos la obligación de pasear e ir andando a tós laos? ¿No podemos tener prisa como todo el mundo, e ir y venir en coche como la gente normal? ¡Qué jartura de gente y de paseos peatonales... !
»Y le voy a responder a las preguntas que se hacía usted ayer en el artículo: ¿Que cómo se lleva a los niños al colegio en bicicleta? Pues mire, a uno en la sillita de atrás, y a los dos más pequeños en la barra. No le exagero. Antes, cuando iba al Labradores desde mi casa podía recoger a los niños en la Plaza Nueva en coche y dejarlos en la puerta. Hoy eso es imposible, porque llegar desde mi garaje hasta mi casa requiere dar toda la vuelta a Sevilla y no merece la pena. ¡Ea, pues venga! ¡Todos en bicicleta! Y allá que vamos toda la familia, que parecemos Verano Azul. Los tres mayores cada uno en su bici; yo con la pequeña de 1 año detrás y el de 2 años en la barra; y mi mujer, en otra bici, además de la cesta con las toallas, los manguitos, los pañales de agua, los bañadores de repuesto, los potitos. Ahora comience usted a esquivar gente, tranvías, exposiciones de neveras tuneadas o chorradas similares. Y las protestas de la gente: “¡Hay que ver con las bicicletas dichosas!”. A lo que me dan ganas de responder: “Pero, carnes mías, ¿usted cree que yo iría en bicicleta si pudiese ir en coche?”.
»¿Que cómo se porta la maxicosi de un recién nacido en bicicleta? A esta pregunta todavía no he encontrado respuesta.
»¿Que cómo se traen las bolsas de la compra del Mercadona en bicicleta? Pues mire: varias colgando en el manillar, otra en la cestilla, las cajas de leches en el transportín y... ¡con mucho equilibrio!
»¿Que cómo se acompaña al médico a la abuela, que tiene 70 años, en bicicleta? Muy sencillo: mejor que la abuela tenga una salud de hierro y no se ponga mala, porque si no...
»¿Y cómo va la señora embarazada que ha roto aguas al Sagrado Corazón en bicicleta? Pues en esta lides tengo cierta experiencia, ya que últimamente he tenido cinco niños, la menor hace año y medio, cuando el centro ya era un gueto berlinés. Pero si le parece, como es un cuento de terror, lo dejamos para otro día. De todo lo que le he contado, no he exagerado ni un pelo, y le seguiré contando lo del parto con bicicleta. Así es la vida del sevillano que aún vive en el gueto, digo, en el centro

lunes, 18 de junio de 2012

Como meter cinco niños en el coche y no morir en el intento.

Leyendo el  divertido artículo de mi admirado Enrique García-Máiquez  (http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1285125/metros/playa.html) sobre la mañana de playa y acordándome de otro de Iwasaki de hace una semana, ambos cargados de razón expongo aquí mi experiencia sobre cómo salir en coche con los niños.
Aún recuerdo cuando antes íbamos en el coche de mi padre. Todos al rebullón, los niños, las bolsas, los juguetes, y casi siempre la tata; unos en brazos, otros encajados entre sí a modo de cremallera, algunos en la “perrera” y tan a gusto.
Cuando uno es soltero, o recién casado, viajar en coche es una gozada; se abre con el sistema laser, se introduce uno en el vehículo alegremente y en cuestión de 15 segundos está circulando ligero, escuchando su música favorita… ¡Ay, Qué diferencia! Ahora tardo en salir, a veces y sin exagerar ni un ápice, más de un cuarto de hora.
Llego al aparcamiento;  primera pelea: quien coge el mando para abrir. Si no hay acuerdo abro yó. Mientras resuenan los llantos. Segunda discusión :  quien va o no en ventana, - tú fuiste ayer, hoy me toca a mí, yo me lo he pedido antes-
Cójase la silla o sillas plegables. Pliéguese (a ver si hay …narices), lúchese con ella y si es vencida, introdúzcase en el maletero. Si se trata del instrumento de tortura de la marca Arrue, ármese de paciencia. Este tipo de coche de capota es un “clásico” azul marino de grandes ruedas; es, digamos,  el Bentley de los carritos, y claro, es el que permite ser adornado con sabanitas bordadas, lazos y perifollos varios. El práctico maxi-cosi de líneas aerodinámicas no es apto para batones largos de encajes, así que confórmese y respete las tradiciones seculares. Desencaje el capazo, con el niño dentro, con cuidado de que no se vuelque, colóquelo bien atado en el asiento de atrás, y después intente plegar el armatoste de las ruedas. Si se consigue tras ardua lucha intente colocarlo en el maletero. No cabe; apriete con fuerzas, de un portazo con rabia y zas, queda cerrado a presión. ¡Cuidado al abrir de nuevo, puede salir despedido!
Y ahora llega lo peor, cada niño tiene que estar perfectamente acomodado en su silla, sillita, alza o lo que sea y con todos sus arneses puestos, y esto es una historia… para no dormir.
Introdúzcase medio cuerpo en la parte trasera del vehículo y comience a abrochar cinturones. No es fácil. Si el coche estaba al sol la tarea se convierte en un infierno. Las dichosas sillas están inventadas para purgar los pecados en esta tierra e ir purificados al más allá. Cada silla tiene su truco;  por supuesto no son estándar, las primeras 500 veces, hasta que se aprende suponen la superación de un máster de ingeniería. Pónganse  los tirantes que, como su nombre indica, deben estar tensos para que el niño no salga despedido. Ahora intente unir los dos en una hebilla de metal que debe coincidir de tal suerte que se pueda introducir en el resorte de cierre. El niño llora, no quiere que le abrochen, cuando ya está colocado el cierre, pega un tirón, (contenga los exabruptos, acuérdese de que hay menores y comience de nuevo) y ahora la criatura está sentada sobre la hebilla; mientras la sacas, se desmonta todo otra vez, si es de noche se convierte en una pesadilla. Me río yo de Tántalo y sus suplicios. Finalmente con gran esfuerzo se oye clic, y respiras aliviado y vas de nuevo a la carga con el otro u otros retoños donde se repite la misma operación. Mientras, se escucha dulce música de fondo: ¡esta no es mi silla, la mía es esa, yo no quiero en medio…! Llantos, mocos, cachetes…
Por fin todos sentados. Los padres caen agotados en sus asientos, con ganas de regresar ya al dulce hogar que se acaba de abandonar. Se arranca, se oye algún llanto descontrolado de alguno de las criaturas que no está conforme con el sitio, las silla o que le aprieta aquí o allá, Y cuando parece que está todo en orden, ¡que relajante es viajar! comienza el siguiente dilema:  la radio, ¡ yo quiero el disco de los payasos, yo el de don pin-pon, yo el de los cuentos…!
Y así se inicia el alegre viaje de una familia numerosa, quizá para recorrer no más de tres kilómetros, a cinco minutos de viaje, pero tras media hora de preparativos… Eso sí: ¡todo atado y bien atado!

sábado, 16 de junio de 2012

Vídeos de primera

Hemos estado viendo vídeos en la azotea con el proyector. Cómo me duele el paso del tiempo. Los niños tan pequeños entonces, todo tan mutable in ictu oculi... Esto de ser siendo constantemente es muy cansado. El hombre no está hecho para el tiempo, ni mucho menos para la muerte, es antinatural. Fue un accidente. Cuando estemos en la gloria, si Dios quiere, escaparemos a ésta y a áquel. Entonces seremos estando. ¡Qué alegría, qué descanso!

viernes, 15 de junio de 2012

A la prima de riesgo, que la vieron entrar en una comunidad de vecinos. (Diálogo de vecindonas)

¿Pero dónde está la prima?
Se preguntan  las vecinas
al poner la lavadora.
Pepi, la vio por ahí
 hace ya más de una hora
subiendo como las locas
Y no para de subí

No la encuentra ni la Merker,
ni el Hollan
ni el Sarkozy

Y ella sube que te sube
Y la confianza que baja

¡Pepiii -se oye en el primero-
Mira  a ve por donde va
¡Dicen que va por el quinto!
¿Hasta donde va a llegá?

Que no, que no, más parriba
que la  ha visto la Vanesa
que va ya por el noveno
Y por lo visto no cesa
de subir la muy joía
Y dice que va a seguir

Ay, mare mía, de mi arma
¿adonde nos va a llevá?
Dile que se pare pronto
Que si no se va afixiá

Que no se afixia chiquilla
La que te afixia eres tú
Que como siga subiendo
No va tene ni pa luz

¡Llama Alemania, mi arma!
Tú que hasta sabes latín
Y dile a la Angela Merkel
Que la has visto por aquí

Que venga y que la rescate
Que si no se va mata
Que anda subiendo escaleras
Y que no quiere pará

Cuando llegue a la azotea
¿Para donde va a tirá?
-Que se tire desde arriba
a ver si nos deja en paz-

Niña, no diga esas cosas
Por cierto, no charles tanto,
¿tú con que lavas la ropa
que to te queda tan blanco?

-Que no estamo ahora pa eso
Maruja, niña, por Dio,
que mira onde está la prima
que ha cogido el ascensó

¡Rescate, rescate, quilla!
¡Llama ,llama a los bomberos!
¡Que la prima esta en lo arto!
¡Ay, que  vértigo, me muero!

¡Que rescate, ni  rescate!
¿Acaso está secuestrá?
Esa palabra no gusta
mejor decir “ayudar”
con cariño, con dulzura
con mimo, con suavidad…

-¡Pero bueno que la ayuden
pero que la ayuden ya!
¡que está encima la cornisa
mira que se va a matá
llama, llama a los bomberos
Vanesa, por cariá!-

Que si galgos, si podencos
Y la prima se estrelló,
Miradla, la pobrecita,
¡Ay, nadie la rescató!

Que le vamo hase, Maruja
Si ya te lo decía yo,
Tanto sube, que te sube
Eso fue su perdisión,

Y entretanto, vida mía,
nosotras a lo importante
¿tú con que lavas la ropa
que te queda tan flamante?
¡ay¡- Vanesa, la del sexto,
se decía para sí-
con lo retorcía que eres
a ti te lo via desí-

y mientras tanto la prima
miradla, la puñetera
allí que yace, estrellada
¡ay, que penita, qué pena!

jueves, 14 de junio de 2012

¡Que no inventen más!

El artículo de Burgos de hoy recoge, honor que me hace, parte de las palabras que le escribí el otro día. Ahí va la carta: D. Antonio, que entre unos y otros no van a parar, que se nos cargan Sevilla. Lo del altar de la Plaza: "Cambio plata antigua por conglomerado" ¡Habrase visto! y hoy leo lo de los azulejos de Triana… ¿Se puede ser más atrevido? ¡No toquéis más la rosa, joé! Una manita de pintura y a juí, que nos quieren poner aquellos como una portería de los Remedios, con su cuadrito de azulejos imitando la Sevilla antigua. Cuando lo vea uno desde en frente parece que va a visitar al dentista o que se ha metido en uno de estos bares nuevos, recién “restaurados” también con mucho azulejo y mucho mural y mucho murano. ¡Marchando una de foie sobre lecho reducido de Pedro Ximenez a la compota de bambú! ¡Tururú! Y a continuación, leo en el periódico que el Ayuntamiento quiere que le transfieran las casas del Patio de Banderas. Lo mejor que le puede pasar a ese espacio maravilloso es que siga como está. ¡Qué no la cambien! Quién quiere que esos edificios sean “devueltos” a la ciudad. Yo no, desde luego. Que lo conserven los vecinos, los refinados vecinos que las habitan, que son los que de verdad dan vida, realidad, autenticidad al entorno. No quiero más museos, museítos, centros de interpretación u oficinas de lo más inútiles y variopintas. Eso sí, muy bien restauradas a lo moderno, compaginando las estructuras vanguardistas con el testimonio del pasado, y todo muy nuevo, y venga metacrilato y acero y pasarelas en una fusión de tradición y progreso. Todo tan nuevo, tan de escaparate. Qué no, qué no. Me gustan los desconchones que se encalan cada verano. Y los jaramagos entre las tejas. Yo quiero ver la ropa tendida en las azoteas, quiero atisbar el misterio de los patios entrevistos a través de las rejas, con sus macetones de barro vidriado, sus palmeras, sus arcones antiguos, sus cuadros oscuros por las galerías, de santos, de paisajes difuminados, sus velas corridas que cierran el espacio y lo convierten en un paraíso íntimo, que invita a la siesta. Ese bendito sopor de la mecedora de caoba de cuba, que nos reconcilia con nuestro pasado, con la ciudad de siempre, de los abuelos de nuestros abuelos, de las damas románticas que suspiraron por Lord Byron cuando vino a Sevilla, de las cruces de mayo en las casas, de mantones y piano, de las ingenuas jovencitas burguesas que se confesaban con Muñoz y Pavón… Que no me quiten el deleite de asomarme a la casa del Padre Ybarra y recibir una bocanada de frescor y de historia, y ver su nacimiento antiguo cada Navidad en la casa puerta, que es un regalo secreto para la ciudad. Que todas esas familias sigan conservando la verdad eterna y sencilla de una cotidianeidad que se nos va de las manos. Protejámosla. Que no nos la quiten, D. Antonio, haga Vd. campaña, junto al Bazar Victoria, y a Uclés, en el Salvador y Reyes en Alvarez Quintero (qué pena de Olíam) y cordonerías Alba, y Ferrer y la Campana y Morales y lo poquito que nos va quedando. Que no nos adulteren más la ciudad, por favor.

miércoles, 13 de junio de 2012

Nuevo día

Bendita sea la luz/ y la santa Vera Cruz./ Y el señor de la verdad/ y la Santa Trinidad./ Bendita sea el alba/ y el Señor que nos la manda./ Bendito sea el día/ y el Señor que nos lo envía. Cantinela recitada en el siglo XV por el paje de guardia durante la navegación de una nao.

Habría que ver al marinero de guardia cantar agradecido la llegada de un nuevo día en alta mar, esperando ver tierra firme.

Creo que recitaré esta breve oración cada mañana para concienciarme del regalo que supone estar vivo cada amanecer.

lunes, 11 de junio de 2012

!Gambas frescas¡

Santiaguito (4 años), algo enfadado,  con sus bambas del verano que estrena, a su hermana Pilar (3 años): que estos no son zapatos. ¡Son gambas!